miércoles, 27 de marzo de 2013

3, 2, 1... Boston

Sudbury Valley School

         En tres días cogeré un avión directo a Boston para conocer, durante dos semanas, una de las escuelas libres y democráticas que más años lleva ofreciendo a niños y niñas un espacio para que disfruten con su tiempo haciendo lo que deseen. 
          En 1968, en Framingham, Massachusetts, Hanna y Daniel Greenberg fundaron Sudbury Valley School, un lugar donde los estudiantes, de entre 4 y 19 años aproximadamente, disfrutan de los dos valores principales de una escuela democrática: 
  • La libre asignación del tiempo: cada un@ elige qué hacer cuando está ahí. Hay determinadas actividades con las que un@ se compromete, que tienen que ver con el cuidado de la convivencia o por pedir algún tipo de taller, pero no hay horarios establecidos para clases ni obligatoriedad de adquirir aprendizajes concretos que llegan impuestos desde un curriculum. Por lo tanto, no hay pruebas evaluativas, notas ni diplomas. 
  • Las decisiones se toman de forma democrática: una persona, un voto. Estas decisiones tienen que ver con todo lo relacionado con la escuela, incluso la contratación o despido de los adultos acompañantes (o staff members). 
      Yo ya he tenido la suerte de conocer "De Kampajne", el Sudbury Valley School de Amersfoort en los Países Bajos y he podido percibir el respeto y el lugar tan importante que se les da a los niños y niñas, pero me siento muy afortunada por poder conocer la cuna de este movimiento de escuelas y confirmar con mi observación, que las personas que terminan su escolaridad salen de ahí con una preparación, tanto personal como académica, que convencería a cualquiera para acabar con gran parte de las prácticas del sistema educativo actual (actual y de toda la vida, vaya); este sitema que sienta a l@s niñ@s, les alecciona, les examina, presiona, castiga, refuerza positivamente para desactivar los refuerzos negativos que arrastra de malas experiencias, etc... y donde siempre es el maestro o la maestra el que, desde fuera, y bajo la presión de un claustro, una inspección o todo un sistema, va modelando a su gusto (en ocasiones, con un gusto exquisito pero no deja de ser el suyo) a un montón de niños y niñas que pasan por sus manos. 
     Hay muy pocos espacios educativos a día de hoy que permitan que cada niñ@ descubra lo que tiene dentro, desarrolle sus capacidades sin sentirse raro o diferente por no ir al ritmo de la media y aprenda lo que le interese. Y es una pena porque, aunque algun@s piensen que los niños, niñas y adolescentes no tienen derecho a elegir qué aprender y qué hacer, yo empiezo a pensar que es la mejor idea del mundo porque en Sudbury Valley School, el que aprende algo, lo aprende con ganas, con interés, lo aprende de verdad porque tiene sentido ya que es el momento en que ha necesitado aprenderlo.
        ¿Por qué dará más seguridad tener generaciones y generaciones de estudiantes formados de la misma manera, que generar diversidad? ¿Por qué dará más seguridad tener a 25 ó 30 estudiantes sentados haciendo lo mismo, de igual forma, que permitirles SER y enriquecernos todos? ¿Es el desorden de la clase lo que asusta? ¿Es el miedo a que nos superen? 
Raro, ¿no? Creo que es vértigo, debe ser que da vértigo generar esos espacios donde todos valemos lo mismo (grandes y pequeños) y nuestros saberes e inquietudes son compartidos pero no comparados ni evaluados.
         Pues todos estos aprendices, exploradores, juguetones, sabios ocultos que son nuestr@s alumn@s, se merecen que superemos el vértigo, las inseguridades y el miedo y  que vayamos dejándoles hacer... Seguro que es impresionante el resultado con el que nos vamos a encontrar.

      Yo, de momento, voy a ir aprendiendo cómo lo consiguen en el Sudbury Valley School original y traeré para España todo lo que pueda ayudar a que vayamos acercándonos a una educación libre y democrática. Durante mi estancia iré retransmitiendo mi experiencia y mis reflexiones mientras voy yo, viendo escuelas más allá del Atlántico.




4 comentarios:

Ares González Hueso dijo...

Enhorabuena! Qué suerte!
Disfruta y tráenos mucha vida.

Un abrazo!

Ares

María dijo...

Buen viaje, disfruta y estaremos esperando tus comentarios. Gracias por compartir y hacernos partícipes. (por cierto, tú también les dejarás tu impronta).
Besotes.

Pepinillo dijo...

BUEN VIAJE, QUE DISFRUTES Y TE DIVIERTAS MUCHO. YA NOS CONTARAS.
BESOS.

Cristian dijo...

Hace un tiempo tuve la posibilidad de ir a Boston y la verdad es una ciudad fantástica que me dio la chance de disfrutar de conocer la gran universidad de Harvard. La verdad que viajar es algo espectacular, pero este año prefiero invertir en mi futuro y por eso voy a comenzar a tomar clases para aprender musica