martes, 10 de diciembre de 2013

¡El rosa no es de niñas!


     
    Navidades, Papá Noel, Reyes Magos y cualquier excusa que encuentran abuelas, tíos y familiares para hacer regalos, son las razones que llenan a muchos niños y niñas de juguetes, algunos útiles y maravillosos, otros no tanto...
     Por eso quiero aprovechar para invitaros a la reflexión sobre qué regalar y cómo orientar a amig@s y familiares, desde una perspectiva de género que contempla la no diferenciación de juegos de niñas y juegos de niños, a pesar de que todo lo que nos rodea en los medios de comunicación, en las tiendas y en la sociedad está claramente diferenciado y juzga y "castiga" al niño que elige la muñeca o la bici rosa y a la niña que quiere los guantes de boxeo o la caja de herramientas. 

     Muchas personas estamos muy interesadas en romper con los prejuicios y con la gran diferencia que vemos entre niños y niñas, y nos sorprende que las niñas se interesen poco por la construcción y los juegos de guerra, y que los niños se ofendan cuando se les pregunta si les gusta Hello Kitty. He visto que la gran diferencia de género que existe en nuestra sociedad está tan metida en cada uno/a de nosotros/as y condiciona tanto las decisiones de cada niña y cada niño, que no pueden crecer en libertad ya que están rodeados/as de mensajes y de juicios que les recuerdan que deben ser fieles al género que les ha tocado; y son muy pocos/as los/as que se salen de lo esperado y con orgullo reconocen lo que les gusta sin miedo a lo que piensen otros/as.

     Soy una férrea defensora de hacer visible al género femenino en el lenguaje y por eso lo hago cuando escribo, no tengo nada en contra del género masculino ¡cuidado! que enseguida se habla de feminismo como si se fuera en contra de lo masculino y no es así. Podría entrar en un largo speech sobre el daño que ha hecho y hace a mujeres y a hombres la diferenciación tan marcada de géneros y la necesidad, impuesta por la sociedad, de ser completamente niña (haciendo cosas de niña y vistiendo como una niña) o completamente niño; como si no existieran los grises, como si no se pudiera simplemente SER. Pero no lo voy a hacer y os voy a dejar una charla TED emocionante que lo explica mucho mejor que yo titulada "50 sombras de gay". Pero sí voy a entrar en remarcar la importancia de ir acabando con esa diferencia desde la infancia porque si no, queda en las células o en algún sitio de la memoria al que es muy difícil llegar, y nos condiciona para toda la vida.

     Una pareja amiga mía dice que para acabar con esa diferencia hay que sacar todo el armamento ya, porque es tan fuerte la influencia nociva que recibimos y que no podemos controlar, que nuestra compensación tiene que ser mucho más potente. Me refiero con nocivo a todo lo que llega ya diferenciado:
 - Los anuncios de televisión donde las mamás limpian y cuidan a los bebés, y los papás hacen bricolaje y conducen cochazos. 
 - Las revistas de venta de juguetes que pintan unas páginas de rosa y otras de azul. 
 - Los trabajos profesionales que aún a día de hoy son diferentes para mujeres (cuidado de niñ@s o ancianos, relacionados con cosmética, moda, etc...) y para hombres (de fuerza, inteligencia, directivos, etc...). 
 - Los anuncios en revistas donde la mujer enseña medio cuerpo desnudo y muestra su capacidad de seducción para gustar al hombre, y donde el hombre anuncia relojes, coches y cómo la mujer está a su servicio (esto era más evidente hace años pero paraos a observar con esta información a ver qué detectáis.). 
 - Los cuentos y películas Disney que muestran mujeres delgadas (estúpidas casi todas) que esperan al hombre que llegue para salvarles la vida, y príncipes que montan a caballo, luchan y se juegan la vida para salvar a la "estúpida". 
 - Y las propias aulas de colegio donde se siente un algo que permite que los niños sean los gamberros, traviesos y los agresivos que pegan (se les castiga por ello pero se puede esperar eso de ellos), poco cuidadosos y brutos, y las niñas son las que se portan bien y las que no tienen derecho a hacer trastadas porque...no se espera jamás eso de ellas. Y todo eso se les recuerda a diario con comentarios y mensajes del tipo "no me lo esperaba de ti", "las niñas son tranquilas", "eres una machota como los niños", y mil etcéteras que os invito a ir descubriendo en vuestro día a día. (Confieso que cuando empecé a ser consciente de este tema, yo observé que pedía ayuda a los niños para mover muebles pesados y a las niñas para decorar la pizarra, por ejemplo.)

     Y ¿Cómo podemos compensar con todo el armamento? Pues siendo muy conscientes del mensaje que damos a los niños y niñas con cada cosa que decimos, para ir adaptando nuestro lenguaje y nuestras acciones a una nueva forma más respetuosa que no lleve juicios implícitos. Al ser conscientes y entender esto con la cabeza y con la emoción, empezaremos a reconocer qué cosas cambiar. Yo no digo que los niños y niñas no puedan ver una peli Disney ni que no puedan ir al centro comercial ¡ni mucho menos! porque si el mensaje que reciben la mayor parte del tiempo no está limitándoles en su género, entonces crecerán siendo más libres. 

     Otra manera de compensar es hablarlo tranquilamente con l@s niñ@s, animándoles a expresarse e intentar desactivar convicciones que tengan grabadas, como eso de que "el rosa es de chicas" o "el fútbol para chicos" (claro, si es que, cuando se paraliza medio país y se sientan millones de personas para ver los partidos, sólo vemos a hombres jugar. El mensaje queda clarísimo: "mola ser futbolista, se gana una pasta y te ligas a las modelos pero...si eres chica...¡ayyyy, lo sentimos!" (espero que entendáis la ironía y nadie se sienta ofendid@ ¿eh?)

    En espacios donde conviven niñas y niños hay que dedicar mucho tiempo a trabajar sobre esto e intervenir siempre que se realicen comentarios sexistas. El problema es que en muchas ocasiones, tenemos al "enemigo en clase" y es el/la docente quien recuerda constantemente cómo hay que comportarse según el género que te corresponda, y quien no deja y juzga, por ejemplo, que un niño juegue a "las mamás", se disfrace de princesa o que una niña exprese su enfado pegando.


    Una de las acciones que más marca la diferencia es todo lo que ocurre desde el nacimiento (incluso durante el embarazo cuando ya se conoce el sexo y se fantasea con cómo será ese niño o esa niña por el hecho de ser niño o niña): se elige un color diferente de ropita, se le acercan juguetes distintos y en ocasiones, hasta la forma de hablarles es diferente (aquí una muestra con un experimento buenísimo: La mente en pañales). Yo no digo que los niños y niñas no sean diferentes pero lo que sí siento es que debemos dejar que salga de ell@s lo que realmente sean, y que vayan eligiendo según sus intereses sin avasallarles nada más nacer con un montón de información y mensajes que les condicionan para toda su vida. 

     Sé que much@s de vosotr@s no estaréis de acuerdo conmigo porque pensaréis que a un niño hay que educarle como tal y a una niña también, y tal vez estéis en lo cierto, pero a mi parecer solo en una parte, y es la parte que les diferencia objetivamente: uno tiene pene y testículos, y otra vulva, pero ni el pene es azul ni la vulva rosa así que no creo que haga falta marcarles tanto el camino por el que deben caminar ¿no?. Tener ciertas diferencias genéticas lleva a tener diferencias a otros niveles pero yo insisto en no decidir la cantidad de masculino que se debe ser por tener pene ni la cantidad de femenino por tener vulva, sino que dejemos que cada cual construya su identidad sin presiones externas ¿me explico? 

    Pero lo que a mí me ocupaba hoy eran eso, los juguetes y los objetos que decidimos regalar a los niños y niñas que tenemos cerca. Os animo a pensar en qué puede necesitar la personita en cuestión o cuáles son sus gustos y entonces, actuar. Pero si no lo sabemos o si es aún un bebé sin preferencias aparentes, entonces os animo a elegir teniendo en cuenta todo lo que os acabo de contar, y que compréis juguetes "unisex" (en realidad todos lo son pero nosotr@s les atribuimos el género y eso es lo que debemos cambiar) y los regaléis indistintamente a la niña y al niño. Esto les ofrece un mundo de libertad más real, donde puedan jugar sin juicios porque el juego, con juicio, no creo que se disfrute igual.

    Yo os voy a confesar mis regalos favoritos: los manufacturados con amor, los que regalan actividades conjuntas (hacer una tarta, ir al cine o a pasear) o... simplemente tiempo, tiempo para estar junt@s (regala a tu hija, a sobrina o a tu nieto tiempo para hacer algo junt@s y ¡verás qué alegría!) y tiempo para disfrutar, sin condiciones, sin peros, tiempo de libertad, tiempo de jugar que es el mejorcomo dice Mª Elena Walsh en su canción de "La marcha de Osías" que os invito a escuchar aquí.

Osías el Osito en mameluco 
paseaba por la calle Chacabuco 
mirando las vidrieras de reojo 
sin alcancía pero con antojo. 
Por fin se decidió y en un bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 
Quiero tiempo pero tiempo no apurado, 
tiempo de jugar que es el mejor. 
Por favor, me lo da suelto 
y no enjaulado adentro de un despertador. 
Quiero un río con catorce pececitos 
y un jardín sin guardia y sin ladrón. 
También quiero para cuando este solito 
un poco de conversación. 
Quiero cuentos, historietas y novelas 
pero no las que andan a botón. 
Yo las quiero de la mano 
de una abuela que me las lea en camisón. 
Quiero todo lo que guardan los espejos 
y una flor adentro de un raviol 
y también una galera con conejos 
y una pelota que haga gol.




sábado, 16 de noviembre de 2013

PARA JUGAR Y DISFRUTAR



     Inspirada por el Blog de mi antiguo colegio, y aprovechándome de todo el esfuerzo que hizo Marga eligiendo actividades online muy interesantes, he querido poner una sección de enlaces llamada "Para jugar y disfrutar" (están en la columna de la derecha ¡mira!). En ellos podéis encontrar, de momento, actividades relacionadas con el arte, la ciencia, la música y la Unión Europea. Algunas están en español y otras en inglés, algunas son para niños y niñas de cualquier edad, otras para los niños y niñas más mayores de la casa, y todas para que los adultos disfrutéis como niñ@s.
    Encuentro que son actividades interesantes, atractivas, didácticas y muchas, de una gran belleza, con las que podéis dejar a los niños y niñas jugar en ese ratito en que se les deja utilizar el ordenador. Mejor ofrecerles actividades conocidas que dejarles buscar en la red, ¿no creéis?. Instala Adblock en tu ordenador y se bloquearán todos los pop-ups y la publicidad para que no haya distracciones mientras juegan.
   Todas las actividades están revisadas por mí y elegidas a propósito. Admito sugerencias e iré añadiendo enlaces nuevos poco a poco.
      Hala, pues eso, ¡a jugar y a disfrutar!




viernes, 15 de noviembre de 2013

M.E.D.I.A.C.I.Ó.N.

   Los conflictos existen, es una realidad y tod@s crecemos con ellos pero hay que atenderlos y debemos ir dando a l@s niñ@s las herramientas para resolverlos de la forma más respetuosa.
    Hoy se ha reunido por primera vez el Grupo de Mediación de ElDragón para resolver un conflicto. Está formado por cuatro niñ@s de diversas edades y un adulto. Si alguien tiene una queja, la redacta en una hoja preparada para ello, escribe quiénes están implicados/as y qué necesita del Grupo de Mediación. Hoy el Grupo ha leído la queja puesta por P. y A. y antes de llamar a l@s implicad@s, hemos hablado un poco sobre lo que ya sabíamos acerca del conflicto y sobre qué faltas creían que se habían cometido. N. ha ido a avisar a las 4 personas que tenían algo que ver en el asunto y tod@s hemos ido escuchando lo que tenía que decir cada uno/a y lo que necesitaba hacer, o que le hicieran, para arreglar el asunto.
     Ha sido una maravilla y tod@s hemos salido muy enriquecidos. Se ha tratado a tod@s con respeto y se ha buscado la mejor forma de ayudar a resolver, indagando en los porqués y buscando consecuencias sencillas y coherentes con lo ocurrido. Y hemos descubierto, después de resolver el conflicto por el que se quejaban, que el origen real está en un problema más profundo que tiene que ver con las relaciones entre varios niños.
      Este tipo de espacio educativo necesita tiempos donde los niños y niñas sepan que van a ser escuchad@s y que se les va a ayudar a resolver sus conflictos. Y eso debe hacerse con parte del grupo con el que conviven  porque así, es el grupo el que va regulando la convivencia y no somos los adultos los que tenemos que ir llamando la atención y decidiendo consecuencias. Como ya he dicho alguna vez, la autoridad adulta la mayoría de los casos es injusta y toma decisiones normalmente con prisa, sin escuchar a todas las partes y responsabilizando casi siempre al mismo o misma que "siempre se mete en líos". Cuando hay tiempo para escucharles, el mensaje que reciben es "lo que te pasa es importante y vamos a dedicarle el tiempo que sea necesario, vamos a tomárnoslo en serio y vamos a tomar decisiones pensando en lo mejor para tod@s".
    En mi experiencia ayudando a resolver conflictos, he visto que la mayoría de las veces un pequeño conflicto (como una pelea o unos insultos) sirve para juntar al grupo de mediación y, gracias a hablar, escuchar e indagar, acabar descubriendo que lo que ocurre es mucho más profundo, que lo que hay detrás es más serio (chantaje emocional, amenazas, acoso, etc...) y que cuando no tienen ese espacio de mediación, el adulto decide en función del conflicto visible más evidente y según la información que tiene a primera vista.
    ¿Qué suele ocurrir en estos casos? Que el/la culpable siempre es quien da la torta o el puñetazo y no nos enteramos de qué le llevó a hacerlo ni de cuánto le han provocado previamente. También podríamos meternos en qué le pasa a cada niño y niña a nivel personal pero de eso ya hablé en el post "¿Mal comportamiento o mala gestión de las emociones?" cuando os invitaba a ver un fragmento de la película Kirikú. Por supuesto que los niños y niñas sienten emociones que no saben gestionar y les lleva a tener conflictos pero, ¿qué hay del papel de los adultos profesionales y de los espacios dónde pasan tanto tiempo nuestros niños y niñas? Debemos escucharles, es nuestra obligación darles tiempos para que se expresen y puedan decirle a otr@s "no quiero que me trates así" con un adulto presente que le de fuerza para decirlo.
    La realidad que me llega de muchas escuelas es que l@s niñ@s están bastante abandonad@s respecto a estos temas, y los profesionales están tan perdidos como los estudiantes. Yo sé que no es fácil encontrar tiempos en unos horarios tan apretujados y llenos de asignaturas obligatorias pero apelo, una vez más, a la responsabilidad de cada profesional y de cada docente para que detecten con urgencia la necesidad de cambiar tiempo de libro de texto aburrido que entretiene a niñ@s pasiv@s adormecidos, por tiempo de escucha activa, respeto y crecimiento personal. 
     
    Como siempre, me he emocionado escuchando las aportaciones del Grupo de Mediación y viendo cómo cada niño implicado asumía su responsabilidad y reconocía su falta de respeto. Y la verdad es que me emociono cada día al ver, después de solo dos meses, cómo van brillando est@s pequeñ@s dragones y dragonas y cómo empiezan a equilibrar sus alas de la libertad y la responsabilidad mientras disfrutan de cada día "¡cómo si lo fueran a prohibir!". No tengo ninguna duda de que van a ser personas felices. ¡Qué suerte de Dragón!

       

sábado, 9 de noviembre de 2013

¿Cómo se escribe la "JA"?


    ¿De verdad que pueden aprender a leer sol@s? ¿Y a escribir también?
    Que si, que ya os lo decía yo ¿No veis que es una de las cosas más atractivas y divertidas para l@s niñ@s? ¿No veis que lo hacemos todas las personas y están imitando y absorbiendo como esponjas? Es como andar, lo desean desde que ven que todas las personas lo hacen. Alguien que vive en un ambiente alfabetizado y lleno de mensajes escritos por todas partes, aprende por el puro deseo de aprender. Lo peor que podemos hacer es forzar a un bebé a que camine antes de que esté listo y lo desee (normalmente lo desea mucho antes, pero su cuerpo no está preparado). Igualmente, lo peor que podemos hacer es forzar a un niño o niña a que aprenda a leer y escribir antes de que esté list@ y lo desee. 
¿Las consecuencias? Imaginadlas, si no las conocéis ya. Forzar cualquier proceso natural del desarrollo es negativo para el posterior desarrollo. Ya sabemos que "los árboles no crecen tirando de las hojas". 

"Quiero a mi mamá"
Patatas,pollo,lentejas,chorizo.
     Las motivaciones las tienen a diario, cualquier tema es una oportunidad para escribir y cuando están en un espacio libre, sin juicio, donde se respetan los procesos, van escribiendo sin miedo a equivocarse, a veces descubren ell@s sol@s y van usando únicamente las vocales para construir palabras, y otras veces van preguntando y se lo escribimos en una pizarrita (mientras decimos la palabra para que asocien el sonido a la grafía) para que puedan copiar las letras.
      La verdad es que es una suerte presenciar estos procesos, sigue siendo emocionante con cada niño o niña que empieza ese camino de descubrimiento y autoaprendizaje.

     Un grupo de niñ@s está en el jardín, se han construido de forma muy improvisada una mesa con unas tablas de madera para fabricar caretas de miedo para quien quiera, y quieren anunciarlo en un cartel de madera. Viene B. y me pregunta:
 -¿Cómo se escribe la "ja"? 
- ¿La "ja"?-pregunto yo
- Sí, pero la "ja" de halloween. - ¿y "güin"?- me vuelve a preguntar
    Escribo la palabra con un palo sobre el barro y él va y viene varias veces hasta asegurarse de que lo ha escrito bien. En ese momento, parece que le va la vida en escribir ese cartel, es tan fuerte su deseo, que no necesita que nadie le obligue a escribirlo y, por supuesto, y enlazando con lo que os contaba en el post ¿Qué pasa cuándo decimos "muy bien"?, su propia satisfacción es suficiente y nadie tiene que aplaudirle, ni darle la enhorabuena, ni ponerle un MB en rojo en aquella ficha  tan aburrida que le mandaron de deberes.
     La vida en El Dragón es así constantemente, se sienten libres para escribir algo a su mamá, para apuntar sus platos de comida favoritos o los materiales que se necesitan comprar. 

      Halloween...Los cuentos de miedo también han sido protagonistas estos días en El Dragón. Unos niños van anunciando por la casa "Quién quiera escuchar una historia de miedo que vaya a la sala de música". Ahí se acaba juntando un grupo de edades variadas deseoso de escuchar la historia. 
     Justo cuando se baja un poco la persiana para conseguir algo de oscuridad, varias niñas de 3 años deciden no quedarse y piden salir de la sala. Algunos de 4 y 5 se quedan cerca de mí para coger mi mano, si lo necesitan. Uno de 6 intenta negociar con el que va a contar para que la persiana no se llegue a bajar del todo, pero le dice que en algún momento se quedará todo oscuro así que, como la historia es así, si no quiere se puede ir. Tardan un rato en negociar porque N. no quiere perderse la historia y no quiere oscuridad. L@s demás dan ideas y le ayudan y animan para que se quede. Al final se sienta a mi lado y se queda. Hay dos ayudantes: uno sube y baja unas rendijas la persiana cuando el "narrador" se lo indica, el otro toca las teclas del piano para crear ambiente de misterio, miedo y susto (¡y cómo lo consigue!).
     Mi papel ahí es solo el de estar. Estoy para garantizar la seguridad de tod@s, para acompañar a quien me necesite, para ayudar a que se realice la actividad con éxito y para pararla solo en el caso de que vaya en contra de las normas básicas de convivencia (respeto a personas y materiales).
    La presencia adulta ayuda ahora que llevamos poco tiempo funcionando pero la regulación ideal la va creando el grupo, no la autoridad adulta. Tod@s l@s que acudieron a la sala decidieron las normas de ese momento, se ayudaron si tenían miedo, se dijeron "eso no lo digas en la historia, es una palabrota y no nos gusta" y establecieron las consecuencias para los que interrumpían: "Cada vez que interrumpáis y no me dejéis contar, subiré un poquito la persiana y habrá menos oscuridad" y así lo hacía, oye, sin avisar más y sin echarse atrás. Casi acaban a plena luz con la persiana hasta arriba pero se recondujeron y volvió la oscuridad.
    Cuando terminaron, les invité a hablar de sus miedos. Cada niño y niña de entre 4 y 9 años se contaron qué les asusta y se dieron consejos para superar los distintos miedos.
    ¡Vaya momento tan interesante! Sus emociones en juego, sus íntimas preocupaciones compartidas sin miedo. En ese momento ya estaba yo a punto de caramelo, con los pelos de punta y la emoción aflorando en forma de lagrimita. pero ya me tuve que contener de verdad cuando les pregunté:
- ¿Creéis que los adultos tenemos también miedos?
- - dijo N.- Los adultos tenéis miedo de que les pase algo a l@s niñ@s. 

     Aunque suene muy poco a educación activa y respetuosa, he de decir, que me los comería a tod@s. Mi gran amiga Manuela siempre dice que entiende a los ogros ( y la entiendo) y Gustavo Martín Garzo describe, como siempre de forma exquisita, ese deseo en su libro "Todas las madres del mundo":

LAS OGRESAS:
    Lo peor de las madres de los ogros era su terrible apetito. No era, en absoluto, que no quisieran a sus hijos. Es posible, de hecho, que pocas madres hubiera en el mundo que quisieran más a los suyos, sólo que tenían que luchar contra esa naturaleza devoradora de carne que como ogresas les correspondía. Y esto las hacía sufrir terriblemente, pues les bastaba con ver a sus ogritos y ogritas recién nacidos, para que, al encontrarlos tan guapos, sintieran unas irresistibles ganas de comérselos. Por eso, la crianza era para ellas un auténtico infierno. Como todas las madres, se veían obligadas a bañarlos y a cambiarlos, a darles de comer y a dormirlos, y, como a todas ellas, nada les parecía más hermoso en esos momentos que el bebé que tenían que cuidar y atender. Pero su problema, al contrario que el de las otras madres que existían, humanas y no humanas, era que cuanto más hermosos los veían más apetecibles les resultaban. Y más ganas, por tanto, les entraban de comérselos. Por eso, no había escena más dolorosa que asistir al momento en que, tras no poder resistirse más, una ogresa finalmente se comía a su hijita, mientras enormes lágrimas corrían por sus mejillas. Dicho así parece una barbaridad, pero puedo aseguraros que no había en el mundo una escena de amor más delicada y tierna. «Qué culpa puedo tener yo —parecían estar diciendo mientras besaban y lamían los huesecillos que iban quedando en la mesa— de que fueras una ogrita tan guapa.»

domingo, 27 de octubre de 2013

"Madurar es de frutas. Las personas cambian"


     Me encanta la imagen de niñ@s con botas de agua (las katiuskas de siempre), me transmiten diversión asegurada, parece que fueran el carnet para pasárselo bien, el permiso para meterse por todos los lugares. También me recuerdan a las que se ponen los campesinos y granjeros para trabajar, así que al final me da la sensación de que si te metes en unas katiuskas te vas a meter a fondo en cualquier cosa que hagas. El Dragón se ha llenado de botas de agua que duermen ahí, que viven ahí y que alguno se las pone hasta cuando hace sol. Con ellas saltan en los charcos, crean ríos y pantanos, juegan con el barro, y hasta salen de paseo por el campo ¡Eso sí que me gusta! ¡Los paseos por el campo! y cuando pregunta el que aún no ha cumplido 3 años ¿puedo ir yo también? y acabamos yendo niños y niñas de entre 2 y 9 años juntos a correr, a subir rocas, a tirarse de culo por toboganes-roca y a observar a los animales (insectos sobretodo, de momento) que son invisibles a mis ojos pero que ell@s encuentran a la primera. 
Me encanta cuando antes de salir V. dice "hay que coger la bolsa de basura" y se pasan el camino recogiendo lo que otra gente ha dejado allí tirado: bolsas de plástico, botellas, cristales, papeles, etc... A much@s de ell@s no les cabe en la cabeza que haya personas que usan el campo como basurero y ya están pensando en cómo podemos arreglar esto. 

     Los días en El Dragón son una delicia, los niños y niñas están conociendo eso que se llama libertad pero que a veces también confunden con libertinaje y es que, como dice siempre Juan, l@s niñ@s en la Escuela Democrática necesitan desarrollar dos alas: la de la responsabilidad y la de la libertad, hasta que no asuman cierta responsabilidad no pueden disfrutar de la libertad, y entonces se confunden y practican más el libertinaje, o lo que yo llamo "hago lo que me da la gana", que no es lo mismo que hacer lo que uno quiere con su tiempo, sin molestar ni dañar a las cosas y personas que hay alrededor. 
     Teniéndolo tan cerca y viviéndolo en vivo y en directo, me doy cuenta de que eso es lo más difícil de conseguir y lo más importante de alcanzar. Toda una escuela libre merece la pena aunque solo sea para educar a personas responsables y que desde ahí ejerzan su libertad. ¿Qué más da que se sepa todo el currículo de Primaria y Secundaria si no se sabe qué hacer con ello? ¿Qué más da que se sepan todos los contenidos (que se aprenden a la fuerza) si no son personas felices las que los aprenden?
      Ayer hablaba con Claudia, una antigua alumna de 13 años y me explicaba con una mezcla entre enfado y tristeza lo poco que le gusta el instituto porque parece que no les importa nada lo que sienten y lo que necesitan los alumnos y alumnas: 
"Están empeñados en que seamos mayores y maduremos y yo creo que madurar es de frutas, las personas no maduran, las personas cambian. Están empeñados en que seamos ya como adultos y hay muchos adultos que están aburridos y amargados y lo que hacen es amargarte la vida.
   Tú vas al instituto a aprender, vale, pero también a pasártelo bien porque aprender también es pasárselo bien. El instituto debería ser un lugar dónde pasarlo bien y donde nos dejen disfrutar de nuestros intereses aunque sean infantiles. Qué manía con que maduremos de una vez. ¡Me están robando mi infancia! Dejadme que sea pequeña, que ya tendré tiempo de ser mayor.
    Me dicen algunos profes que usar colores es de pequeños y yo los uso para decorar, ilustrar con algún dibujo para entender y memorizar mejor y para desarrollar mi creatividad pero no me dejan, no nos dejan. ¿Cómo quieren que desarrollemos la creatividad si nos imponen sus propias reglas hasta para elegir los colores que podemos utilizar? Esa no es mi creatividad, es su creatividad."
    Claudia dice que si hubiera ya un Dragón para niños y niñas de su edad, ella iría y terminamos nuestro aperitivo diciéndome:
 "Yo quiero ser actriz, pero si el mundo necesitara un cambio radical, yo me ofrecería como presidenta del gobierno para ayudar"
     A ver si nos da tiempo a agrandar El Dragón para que Claudia pueda disfrutar de alguno de los años escolares que le quedan y que pueda aprender como quiera y cuando quiera.

     Miro día a día a los seres tan puros (puros por ser niños y niñas simplemente ¿eh?) que nos acompañan en El Dragón y tengo que reconocer que me emociono al verles crecer en libertad y al ver como sus caras brillan de satisfacción, de tranquilidad, de gratitud, etc...(hay momentos duros también donde no están tan tranquilos y contentos pero sus caras siguen brillando)
       El Dragón es como el árbol que había en La Pradera donde jugaba yo de pequeña al escondite, cuando llegabas corriendo antes que el que la ligaba y decías "salvada", sentías un gran alivio. Ahora el árbol está en este jardín donde tod@s están salvad@s (por estar en un espacio así) y corren felices desde por la mañana entre la niebla que nos regala el precioso valle que nos rodea. 

martes, 10 de septiembre de 2013

El vuelo de El Dragón

La primera construcción en El Dragón
    Ay, qué emoción, un sueño hecho realidad ¡YA VUELA EL DRAGÓN!
       En realidad es más que un sueño porque hay algo en este Dragón que está muy vivo, que luce mucho y funciona por sí solo, y la verdad es que en mi sueño eso no aparecía... Solo puedo decir ¡Qué suerte! Me está trayendo tantas cosas buenas este Dragón...
       Es un gusto trabajar sin sentir que se está trabajando y gran parte de mi verano se lo he dedicado a este precioso proyecto, que me tiene entusiasmada, para ir poniendo a punto la casa, realizar reuniones pedagógicas cuestionando los porqués y paraqués de nuestras decisiones, y reuniones con las familias de los dragones y dragonas que están empezando una nueva vida escolar.
     Tengo que reconocer que estos encuentros han sido muy especiales y agradezco profundamente a cada papá y mamá que ha compartido con nosotras lo mejor de sus vidas: la biografía de sus hijos e hijas, y sus pequeños secretos, para que podamos acompañarles con todo el respeto y el amor que se merecen.
     He aprendido tanto que siento que me hubiera hecho una carrera sobre infancia, medicina, educación, psicología, maternidad, paternidad, etc, que creo que no ofrece ninguna universidad a día de hoy.
      Confirmo, sin ninguna duda, lo importante que son los primeros años de vida y cómo todo lo que se vive en esos años queda grabado en cada uno y cada una de nosotros/as, y cómo algunas heridas o traumas que se viven pueden ser parcial o totalmente reparados cuando se presta atención, se reconoce y se hace algo desde el respeto y el cuidado.
     ¿Sabíais que cuando un niño o niña es separado de su mamá nada más nacer para estar en incubadora o para que se le hagan unas cuantas perrerías, puede experimentar una sensación de abandono que le puede marcar en su desarrollo? Seguro que sí. Y ¿Sabíais que pueden aparecer síntomas, años más tarde, que son un reflejo de aquello, y que se pueden reducir si se les cuenta a ellos/as aquello que pasó y se les explica que no fue abandono y el por qué tuvo que ser así? Incluso todo lo que viven durante el embarazo es crucial en su desarrollo. 
     Sé que muchas y muchos sois plenamente conscientes de esto pero también hay mucha gente que necesita convencerse de que determinados comportamientos y emociones que tienen sus hijos e hijas provienen de ahí.
      No pretendo que nadie se sienta culpable por las herencias que ha transmitido a su bebé, porque muchas veces vivimos situaciones no deseadas que nos hacen sufrir, no lo podemos evitar y no sirve de nada sentirse mal. Solo quiero invitaros a que os hagáis conscientes de ello y que acompañéis a vuestros/as hijos/as con una mirada consciente porque desde ahí se les puede ayudar, y cuando uno/a hace ese cambio, hace un clic que beneficia directamente a las personas que tiene alrededor, y a los/as primeros/as a sus hijos/as (de eso sabe mucho la pedagogía sistémica).
        Otra situación de la que he sido consciente yo gracias a estas entrevistas, es lo que experimentan los papás (ellos, los hombres) durante los embarazos y puerperios (período de varias semanas o meses que sigue al parto) de sus parejas embarazadas. Existe mucha información y libros dedicados a ellas, a las mamás, a las protagonistas, informando día a día de cómo se pueden sentir, de cambios que van experimentando, de lo que necesitan ellas y sus cachorritos, etc... pero hay muy poco apoyo para esos hombres que rara vez saben cómo acompañar a sus parejas y acaban por sentirse solos y desplazados, sin saber cómo actuar, optando por desplazarse sin disfrutar de esos momentos que pueden ser realmente bellos y gratificantes. No puedo ni quiero generalizar, pero son varios los que han compartido esto con nosotras y hemos conocido a una pareja que ha puesto en marcha un proyecto llamado "Prepapá" a raíz de profundizar en ese vacío respecto a este tema.
        Cuando he sido tutora anteriormente y he tenido reuniones con las familias, siempre les invitaba a que me contaran experiencias importantes de su hijo/a pero no me atrevía a preguntar por el parto y demás (tenían ya 10 y 11 años) por si les parecía demasiado raro y no entendían de qué me servía a mí dicha información. Ahora lo haría sin duda y sin miedo a su reacción porque, además de conocer mejor a tu alumno/a, les anima a ellos a hablar con más ternura sobre su hijo/a. Rara vez cuentan su biografía y es una oportunidad para conectar con su parte más sensible y establecer una relación más cercana contigo como tutora. Sé que requiere mucho tiempo y dedicación pero, a día de hoy, no concibo mi profesión de otra manera.
        
        Mi verano (después de algunos buenos viajes) ha terminado con un último esfuerzo para poner a punto El Dragón. Una vez más, agradezco a las familias y amigos que se han acercado a echar una buena mano para dejarlo todo listo. Hoy hemos empezado el curso y ha sido un regalo que augura un futuro maravilloso, un futuro de acompañamiento desde el respeto para que todos los niños y niñas que pasen por aquí, descubran la riqueza que tienen dentro y jueguen y aprendan a su ritmo.

      
      A veces la vida te pone situaciones delante que te obligan a tomar una decisión sin saber muy bien qué va a pasar, pero es el hecho de tomar la decisión lo que te hace descubrir el camino que parecía estar ya ahí. En una de las películas de Indiana Jones, había un puente invisible que sólo se hacía visible cuando uno daba el paso con decisión y sin miedo. Yo me siento un poco así, en un camino mucho más vivo y rico del que había imaginado. 


       ¡Qué suerte de camino! ¡Qué suerte de familias que han elegido y apostado valientemente! ¡Qué suerte de equipo pedagógico que me acompaña! ¡Qué suerte de riqueza que estoy descubriendo en mí! ¡Qué suerte de compañeros/as de vida que escuchan y acompañan!
¡Qué suerte de Dragón!
El Dragón






viernes, 5 de julio de 2013

Pause

     
      Qué gusto da cuando la vida te pone delante la oportunidad de devolver favores, la oportunidad de DAR... Después de este año viajando por el mundo y encontrando gente que me ha ido regalando encuentros, gente que me ha abierto su hogar y me ha cuidado, escuchado, alimentado, me ha enseñado su ciudad y me ha dado mucho más, recibo a mis contactos de Finlandia en su rápida visita por Madrid. Ahora voy descubriendo qué otras cosas he aprendido sin haberme dado cuenta, cosas que no son evaluables a priori pero que de repente, salen. Siento la necesidad de devolver a la vida, pero ni siquiera eso es fácil ya que puedes resultar abrumadora cuando quieres dar demasiado ¿hasta dónde llevas tu actitud servicial? Pues hasta donde necesite la otra persona, ni más ni menos. Ahora me considero una buena anfitriona que sabe atender y cuidar a sus invitadas e invitados y hacerles la visita más cómoda y bonita. ¡Pena que solo han estado un par de días!
       Ya han llegado las vacaciones de verano, ya han cerrado las escuelas y también me toca a mí parar. Miro todo lo que me ha dado esta experiencia y pienso ¡Madre mía, qué suerte tengo! (¿verdad, Manuelita?) Y con lo que soy ahora, después de tanto aprendido, de las reflexiones, de los encuentros (y también de algún desencuentro), de esperas en aeropuertos y tiempos muertos reveladores, miro a la infancia con unos ojos más convencidos de cuál es mi papel como docente y cómo todo ha ido cobrando sentido.
       Esa convicción acerca de lo que yo podía ofrecer a los niños y niñas comenzó hace ya un par de años mientras se cuajaba en mí la idea de viajar por el mundo visitando escuelas. Fue a raíz de ir viendo cómo crecían, como personas, mis alumnas y alumnos a medida que yo les ofrecía más libertad en diferentes momentos de las jornadas lectivas que tan poca libertad ofrecen normalmente. Libertad de expresión, en las asambleas (y otros muchos momentos) en las que podían expresarse sin encontrar un juicio adulto que condicione el qué decir, un espacio de respeto que favorece que cada cual se escuche a sí mismo para saber qué piensa sobre algo en lo que nunca antes había reflexionado. Libertad de aprendizaje, cuando les dejaba tiempos para investigar lo que quisieran utilizando los materiales que necesitaran (y eso que el hecho de que en ese rato tuvieran que investigar ya les está restando libertad). Libertad de acción en cosas que dependen de ellos/as, como ir al servicio ¡por dios! que hasta para eso necesitan autorización, o usar la excusa del servicio para dejar de oír un rato la explicación de la profe y salir a darse un mini paseo por el pasillo. Esta actitud mía era algo contagiosa al resto de momentos en los que se supone que una debe ser más directiva y controladora, y por lo tanto se acabó generando un clima de confianza, respeto y bienestar en el aula del que disfrutamos todos y todas.
   
      El mensaje que reciben los niños/as cuando respetas y favoreces su libertad es CONFÍO EN TI y LO QUE HAGAS, ESTÁ BIEN (porque si no está bien, habrá consecuencias naturales que te muestren el camino correcto), y eso les lleva a asumir la responsabilidad de sus propios actos. Pero, si se les dice todo el tiempo qué hacer, cómo hacerlo y cuándo (rara vez se les explica el por qué o para qué hacerlo) ¿cómo van a experimentar el sentido de la responsabilidad? No lo van a entender ni lo van a aprender, por lo tanto no lo van a ejercer porque, como ocurre con los aprendizajes, los que se meten a la fuerza, no calan (a veces sí, pero para mal), sólo perduran de forma sana los que han sido encontrados, buscados o deseados y que tienen un sentido para el aprendiz. El sentido de responsabilidad es fundamental en la vida, es lo que nos conecta con nuestro interior, con saber quiénes somos y por qué hacemos cada cosa que hacemos. Y lo peor de todo es que, como la mayoría hemos pasado por lo mismo, no somos capaces de verlo en nosotros, pero sí lo proyectamos en los demás, y nos permitimos juzgar a niños, niñas y sobretodo adolescentes (y también a mayores pero ese, de momento, no es mi campo) diciendo "es un o una irresponsable", ¡pues claro! ¿qué esperamos?

     
           La guía del I Ching (1), muy sabiamente, dice:
"Si le decimos a la gente lo que tiene que hacer, entonces seguirán la forma y no el contenido de las cosas, concentrarán su atención en adaptarse a las apariencias y no a lo que es correcto y esencial. Debemos dejar que la gente se equivoque hasta que agote el entusiasmo que los llevó a extraviarse. Sólo cuando realmente necesiten ayuda, buscarán la instrucción con la actitud de un niño sin pretensiones... Cuando adquirimos una mente abierta como la de un niño, con seguridad obtenemos ayuda para entender los secretos del mundo interno, a través de los cuales podremos ser guiados"
       Ahora el reto está en seguir apostando por respetar esas mentes infantiles abiertas, sin destruir lo más bonito que tienen los niños/as y que de mayores es muy difícil recuperar. ¿Será que les tenemos envidia? Una vez más, me pregunto ¿nos da miedo que nos superen, con lo peques que son? ¿en qué nos pueden superar que tanto miedo de? ¿en seguridad? ¿en autoestima? ¿en alegría? ¿en tener las cosas claras?... Claro, un poco de miedo sí da. Pero el miedo es de cada uno/a y es nuestra responsabilidad transformarlo y no usarlo en contra de las joyas humanas que tiene esta vida ¿O no?

         El caso es que yo he tenido la suerte de ver en mis alumnas y alumnos el efecto, inmediato y a largo plazo, que les supuso experimentar la libertad y la confianza que yo, como adulto de referencia, deposité en ellos/as en los pocos momentos que pudimos salirnos del guión y en el ambiente que eso generó. No puedo explicar con calificativos conocidos cómo era la luz que salía de cada uno/a ni el tipo de personas en las que se iban transformando, pero sí puedo explicar cuánto aprendí de ellos/as, cuánto aprendí con ellos/as y cómo pude también relajarme más en mi trabajo y disfrutar de soltar el control. Claro que, en medio de ese disfrute, otra vez a poner deberes, exámenes y notas de esas que te dicen que sólo eres "suficiente" y tienes que espabilar, o que eres "excelente" y que no te puedes relajar.

       Y, aunque creo que ya os lo he contado, fue básicamente eso lo que me llevó a conocer espacios educativos que permiten a los niños y niñas SER, y así comprobar con mis propios ojos que esa convicción acerca de lo que necesitan, tenía una forma de materializarse.

        No es tan difícil confiar en los niños y niñas, de hecho, es precioso pero primero hay que confiar en una misma, reconciliarse con las experiencias de cuando fuimos niñas/os y desarrollar una actitud servicial que, al menos en sus procesos educativos, les transmita que estamos aquí para hacérselo más fácil, sin abrumarles, sin juzgarles y sin condicionarles.

         Yo ahora doy al PAUSE a mis viajes y visitas pero me quedo aquí contándoos mis reflexiones acerca de la educación mientras sigo yo, viendo como crece este nuevo Dragón.

                                                                     ¡Feliz verano!

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- (1) Guía del I Ching. Carol K. Anthony
- Foto: "El árbol de los besos" del jardín de El Dragón, decorado por Papermoon.


sábado, 22 de junio de 2013

..........Se aprende más jugando que estudiando........



“Los niños aprenden mucho más jugando que estudiando, haciendo que
mirando. El juego que hacen solos sin el control de los adultos es
la forma cultural más alta que toca un niño. Los niños que han podido
jugar bien y durante mucho tiempo serán adultos mejores”

“El juego da recursos para la vida. Todas las crisis de la juventud
se gestan en la primera infancia”

“Hoy educar significa pedir a los niños que dejen de
comportarse como niños y lo hagan como adultos”

“Los pequeños pasan sus días frente a adultos instructores, les es difícil
hacer cosas raras. Así se va alimentando una necesidad de riesgo
acumulada que expresará con su primera moto y en las salidas nocturnas”

“Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni
en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén
controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto
de lo que hace solo. Los niños necesitan espacios donde, dentro de
un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran:
pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas”
Francesco Tonucci


      Este pensador, psicopedagogo y dibujante italiano tiene clarísimo desde hace tiempo quiénes son los niños y las niñas, les sabe VER y RECONOCER y por eso reclama lo que necesitan, porque él tiene la suerte de ser escuchado (porque es adulto, claro) pero los "peques" no tienen ni voz ni voto en nuestra sociedad.
Ay...si les escucháramos más ¡todos/as seríamos más felices!

Os animo a leer la entrevista completa que le hacen y a ver el vídeo con sus ilustraciones que tanto hemos utilizado en la defensa de la Educación de calidad: 

  

lunes, 10 de junio de 2013

Cineforum en Torrelodones


      Hace meses entré en la página web del Ayuntamiento de Torrelodones y me sorprendió ver una sección que decía "Colabora". Se refería a colaborar de verdad, "si tienes algo que aportar o quieres comentarnos algo, te escuchamos". Yo no sabía aún qué podía hacer pero estaba tan sorprendida con la oferta que probé y efectivamente, Elena, la alcaldesa, y Gonzalo, el concejal de Educación, estaban encantados de que colaborara. Alguna cosita les propuse, entre ellas crear espacios de debate y llevamos ya 3 sesiones de Cineforum (una al mes), proyectando películas relacionadas con la Educación, con coloquio posterior. 

    "Entre maestros" ha sido la última. Es un documental dirigido por Pablo Usón, basado en el libro "23 maestros, de corazón. Un salto cuántico en la enseñanza" que podéis descargar aquí. El vídeo nos muestra cómo Carlos González, profesor de Secundaria, pasa 12 días trabajando de una forma diferente con 11 estudiantes adolescentes. Yo creo que no pretende ser un modelo replicable a día de hoy en las aulas pero sí muestra cómo es posible (y deseable, diría yo) relacionarse con los alumnos y alumnas de una manera diferente, en donde lo más importante no es llenar sus cabezas de contenidos lingüísticofisicomatemáticos. Parece que cuando se generan espacios y momentos de escucha sin juicio, ocurren cambios maravillosos y el ambiente se transforma en algo respetuoso con personas responsables que se sienten miradas, escuchadas, observadas y reconocidas. Y parece que conseguir eso es una de las claves fundamentales en educación, y en las relaciones sociales en general. Pero...¿Quién escucha a los niños/as? ¿Qué pasaría si les preguntásemos qué quieren o qué necesitan? ¿Nos parece importante lo que les pasa como personas que son protagonistas de su propia vida, o hay que limitarse a llenar sus cabezas de información sin importarnos su experiencia personal y emocional?

      Vinieron unas 40 personas de diversas edades, entre ellas varios adolescentes. Es un número lo suficientemente grande como para ver que estos espacios de debate son deseados (y cada vez hay más gente interesada) y lo suficientemente pequeño para poder disfrutar de un coloquio interesante e intercambiar impresiones sobre la película y sobre otros temas fundamentales relacionados con la educación.
     Se hablaron de cosas como las limitaciones evidentes que impiden atender a los estudiantes como muchas desearíamos: el elevado número de alumnos/as en el aula, la cantidad de contenidos curriculares y la falta de tiempo para trabajarlos con calma, la falta de tiempo para trabajar y desarrollar otras capacidades que no están contempladas en el curriculum y que no aparecen en los libros de texto ni en la Ley de Educación.
      Se habló también de la importancia de crear un espacio que favorezca el respeto entre compañeros y compañeras y lo necesario que es, para conseguir eso, el papel del docente que no juzga, del docente que tiene la responsabilidad de querer a sus alumnos y alumnas y de mirar hacia dentro y realizar algún trabajo personal que le recuerde que trabaja con el material más importante que existe en el mundo.
      Los estudiantes, en general, no están satisfechos con lo que encuentran en los centros escolares, no se sienten escuchados/as ni bien tratados/as, alguna decía "nos tratan como delincuentes"...Como delincuentes, y tendríais que haber visto la calidad de chavales y chavalas que estaban ahí dando la cara y opinando con el corazón. "Tanto empeño en enseñarnos contenidos que olvidamos al mes siguiente y ninguna preocupación por ayudarnos y enseñarnos lo que de verdad es importante y necesario"

      Una de las aportaciones con la que más me identifico es que no hay que limitar el cuidado y respeto del prójimo a determinados espacios, que no hay que crear espacios para que los adolescentes o los más peques se sientan respetados y respeten al docente y a sus compañeros/as, sino que eso es exportable a todo lo demás, a la familia, al trabajo, a la sociedad, a la vida...que todas las relaciones están condicionadas por quienes somos y por lo que nos pasa y sentimos. Y yo añado una vez más, que la escuela, desgraciadamente, no te prepara para ESTAR en la vida y estar bien, y durante muchos años parece que nos ha valido, o que hemos sido más dóciles y nos hemos resignado pero eso ya se está acabando, ya nos estamos quejando, los estudiantes ya están exigiendo otro tipo de herramientas y recursos, y ya estamos actuando (cada cual desde donde puede).

      El papel que juegan a día de hoy escuelas libres y democráticas que confían en los estudiantes y les acompañan en su desarrollo sin presiones, ni etiquetas, sin humillaciones ni evaluaciones, es importantísimo. A ver cómo conseguimos que los que toman las decisiones importantes en Educación, no se miren tanto el ombligo y miren más a sus ciudadanos que son un maravilloso caldo de cultivo deseando convertirse en personas valiosas, creativas, capaces, emprendedoras y alegres, y que a medio camino el sistema se encarga de estandarizar y etiquetar, acabando con la genialidad de cada persona. ¿Por qué da tanto miedo la libertad que permite alcanzar dicha genialidad?

      Una de las frases con las que me quedo de la película es:
 "Somos educados para vivir en sociedad pero no para cambiarla"

     Pues ya va siendo hora de empezar a cambiar unas cuantas cosas de una sociedad que tiene mucho que aprender. Desde mi compromiso y mi vocación como docente, yo me uno a educar para cambiar y mejorar la sociedad, no para que nuestros/as niños, niñas y jóvenes se acostumbren cuanto antes a la toxicidad social que te deja adormecido/a y te hace seguir un ritmo impuesto desde fuera, siendo uno/a más en un rebaño de resignación e infelicidad.

     Abrir un Espacio Educativo Democrático como El Dragón, en un pueblo como Torrelodones que cuenta con un gobierno pionero en respeto y transparencia, es un buen comienzo, es el mejor comienzo.

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  • Podéis ver la película online aquí: "Entre maestros"
  • Si queréis venir a la presentación del nuevo espacio "El Dragón", os dejo la información:


domingo, 26 de mayo de 2013

Encantada de conocerte, Finlandia!

    El coche hasta arriba, incluída Metka, la perrita. El remolque cargado de electrodomésticos y materiales de construcción. Nos vamos a seguir construyendo la casita de verano, en una isla del archipiélago finés. Una experiencia única, un regalo para esta maestra que recibe tanto de cada sitio al que va. Y una oportunidad para tener buenas conversaciones entre maestras y maestros. 
    Janne ya se ha jubilado, después de trabajar en la escuela de Kuusikko. Recuerda perfectamente el día en que se dio cuenta de que sabía leer. Se acuerda de la mágica sensación que experimentó con unos 5 años, cuando reconoció los caracteres que tenía delante de él. Tenía en sus manos un cuento que se sabía de memoria porque su madre se lo leía, lo estaba mirando y de pronto, las palabras empezaron a resaltar y a coger forma (como los dibujos de 3 dimensiones); de repente podía entender lo que decían y podía leer el libro él solo. Vaya recuerdo tan especial y tan mágico... claro que, esto no significa que ya todo fuera fácil en la escuela, ya que tuvo una maestra que les hacía deletrear las palabras y él, al principio, no podía porque las palabras tenían un sentido completo, él veía la palabra entera, no letra a letra y eso supuso un problema para esa maestra que pensó que ese niño podía tener alguna dificultad de aprendizaje.
        En Finlandia los niños y niñas empiezan el colegio con 7 años (no se espera que aprendan a leer antes); antes de esa edad, tienen un año pre-escolar en el que se les acerca a la lectoescritura de una forma lúdica y tienen un par de horas a la semana de clase, sentados/as en sillas, para que vayan experimentando lo que les espera al año siguiente. Antes pueden acudir a la escuela infantil en la que la principal ocupación es jugar, claro, y por lo tanto, no hay tantas mesas, no hacen fichas de ningún tipo y no tienen deberes para casa. Escribo esto y me desespero un poco al recordar cómo en España, los alumnos/as de 3 años ya están sufriendo las presiones de docentes que esperan que se comporten cómo adultos independientes, lectores, capaces de estar sentados/as y callados/as durante horas, y además esto lo consiguen a base de gritos, zarandeos y amenazas. Sí, es una pena (o un delito, diría yo) pero no exagero, que esto lo he visto yo en  los mejores colegios públicos.
        No todo el mundo en Finlandia está tan contento ni orgulloso con el sistema educativo, y yo estoy totalmente de acuerdo en algunas de sus críticas. Muchos docentes ven el sistema como algo anticuado, no dejan de ser escuelas que no han cambiado demasiado desde hace décadas. Han ido mejorando las instalaciones y los materiales (cada clase tiene pizarra digital, proyector, piano, etc...) pero sigue consistiendo en clases donde alumnos y alumnas sentados en pupitres siguen un libro de texto según las indicaciones de la maestra o del maestro. Aunque haya diferencias entre unos docentes y otros, la mayoría de las veces no deja de ser el libro de texto el que marca los aprendizajes y no tienen mucha oportunidad de investigar o aprender de formas diversas (insisto, depende de cada lugar y cada docente ya que tienen autonomía para elegir sus métodos).

         He tenido oportunidad de visitar estos días otros dos colegios muy interesantes (públicos también, claro). Uno de ellos, el de Strömberg, trabaja según la pedagogía Freinet, me ha recordado mucho al cole público en el que he trabajado los últimos años pero también he podido entender con más claridad por qué era tan difícil que funcionara con éxito para toda la Comunidad Educativa y de forma continuada (el de Madrid, claro). Este cole finés trabaja según un sistema que cree que los aprendizajes deben partir del estudiante y que el docente debe acompañar en esa búsqueda, y esto, en un sistema que debe cumplir un curriculum, se traduce en crear espacios de trabajo activo para investigar en equipos, en crear grupos heterogéneos mezclando distintos cursos, en no utilizar libros de texto y usar diversas fuentes de información, en realizar actividades conjuntas con familias, etc... El centro organiza varias veces durante el curso, el cole por la tarde (ese día no hay cole por la mañana) para que sean los padres y madres que se animen, los que den las clases y así se pongan por un rato en el lugar de los docentes. Los alumnos y alumnas de Quinto "apadrinan" y "amadrinan" a los de preescolar para acompañarles en su adaptación a la Primaria y a lo largo de su primer curso. Estos son algunos ejemplos solo.
     Conseguir esto, con un edificio precioso construido a propósito (con espacios llenos de luz, rincones con plantas y mascotas, etc...), con una cuota económica generosa y con un equipo docente que se dedica a esto por vocación y que ha realizado una potente formación y posteriores entrevistas con la directora para trabajar ahí, es posible en Finlandia (no tanto en España) y, como podéis imaginar, funciona muy bien y además es respetado por el gobierno, en lugar de tener todo tipo de dificultades, como ocurre en muchos de los colegios públicos "punteros" de la Comunidad de Madrid (como es el caso, a día de hoy, del CEIP de Fresnedillas de la Oliva, por ejemplo). Para los fineses es fácil crear y mantener un colegio así, para nosotros es imposible...de momento.
 
       El resto de los días los paso en la escuela de Kuusikko. Entrar en la sala de profes es una gozada, es enorme, con muchísima luz y sofás colocados de forma circular. Dentro de la sala hay un despacho, el del director. Tiene la puerta abierta y le descubro con la guitarra acústica cantando con otras dos maestras una canción marchosa a varias voces. Están ensayando para el festival del cole, el "Kuusikko-Rock" que celebran pasado mañana. Me ha invitado al cole Hannele, una maestra de método Montessori que trabaja en un aula con alumnos y alumnas de Tercero a Sexto de Primaria. Es increíble, esta escuela, a parte de tener las clases normales de toda la Primaria, tiene dos aulas Montessori (una para Primer ciclo y otra para Segundo y Tercer ciclo) para los niños y niñas cuyas familias elijan este método como alternativa a la educación tradicional. Sigue siendo educación pública, comparten muchas actividades con el resto de las clases y lo único que hay que hacer para estar ahí es pedirlo. Los estudiantes siguen también un curriculum y utilizan algún libro de texto pero los aprendizajes más profundos y los más importantes los adquieren de forma activa con materiales manipulativos específicos. Requiere de mucha profesionalidad y paciencia ser la maestra de una clase así, hay muchos momentos de actividad y grupos haciendo cosas diversas y, como dice mi amigo Janne en su estupendo español, "también estos niños son muy móviles".

Materiales Montessori

      Pues como veis, todo sistema tiene sus pros y sus contras, pero yo veo que hay cosas básicas, importantísimas, que son las que marcan las grandes diferencias y eso es lo que yo he encontrado en el sistema de este curioso país que pasa de meses de oscuridad a meses de luz.
       Me vuelvo una vez más, encantada de la experiencia, enormemente agradecida a Hannele y Riku, a Janne y Tina, a los coles que me han abierto sus puertas y a todas las personas que he conocido y que me han regalado algo en pequeñas o largas conversaciones con un café entre manos. Kiitos!
       No me voy sin darme una sauna, meterme en el mar a 7ºC y disfrutar después de un precioso atardecer. Como dicen aquí, es importante darse el baño para quitarse el "abrigo de invierno" y recibir a la primavera.


Os dejo un material magnífico para aprender más sobre Finlandia. Un Blog muy interesante: Aprender de Finlandia basado en un libro con el mismo nombre que hay que tener: Aprender de Finlandia. Kaleida Forma.



miércoles, 15 de mayo de 2013

La educación en Finlandia

     Me sobra el abrigo. Estas mañanas voy caminando al cole de Länsi-Pasila y a mitad de camino ya lo llevo en el brazo. Al despertarme a las 7 am. parece que son las 12 del medio día y al acostarme a las 23.30 me cuesta cerrar el ojo porque parece las 20 de la tarde. Me gusta Helsinki en primavera.
    Y me encanta sentirme rodeada de gente cuya intención es hacer más fácil la vida a las personas que tienen alrededor. Me refiero a la conductora de tranvía que al cerrar las puertas antes de arrancar, las vuelve a abrir al ver que alguien se acerca corriendo, o al que se te acerca ofreciéndote ayuda en cuanto te ve abrir un plano de la ciudad, o a la maestra que trata con amor y respeto a sus alumnos y alumnas, practicando su oficio con tanta seguridad y profesionalidad que crea un ambiente muy especial en el aula.
     Ya conocéis mucho sobre el sistema educativo de Finlandia pero voy a recordároslo, comentando algún detalle. La educación obligatoria comienza a los 7 años y la educación Primaria es progresiva. En primero y segundo los alumnos/as tienen 20 horas lectivas a la semana, pasando a ser 23 horas al pasar al segundo ciclo y 25 horas para los estudiantes de 5º y 6º. Casi el 100% de los colegios son públicos (las familias no pagan nada, ni siquiera la comida) y cada centro tiene autonomía para organizarse según el dinero y los docentes con los que cuente. Lo de los docentes es un tema aparte, muy diferente a lo que vemos en España...y merece un título en mayúsculas:
    DOCENTES DE FINLANDIA: Después de realizar un examen bastante difícil y una entrevista de acceso a la universidad de Magisterio (solo unos pocos aspirantes pasan), la carrera dura 5 años (en la que eligen dos especialidades) y la mayoría continúa sus estudios después. Cuando terminan de estudiar eligen colegio en el que les gustaría trabajar y entonces realizan una entrevista con el director o directora. Os podéis imaginar que llegados a este punto, ya nos encontramos con personas que han pasado muchas pruebas y que han tenido que demostrar estar realmente motivadas por su trabajo, por lo tanto, el sistema confía plenamente en ellas y les considera lo suficientemente responsables y profesionales como para no necesitar que nadie les controle. En Finlandia no hay inspección educativa y eso, les hace sentirse aún más responsables en lo que a educar a niños y niñas se refiere. Son y se sienten responsables de educar a su vez a personas responsables, de educar a todos/as de la misma manera; como prácticamente todas las escuelas son públicas, en el momento en que cada niño/a pasa la puerta del cole (al que acude solo/a desde su casa desde el primer año) no existen diferencias sociales, todos/as son iguales, tienen los mismos derechos, todos/as merecen lo mismo, las mismas oportunidades y todos/as reciben la misma educación, una educación de verdad de calidad
     He podido ver en estos días a docentes jóvenes, con pocos años de experiencia y son brillantes en su trabajo y en su trato hacia los alumnos y alumnas, están todo el día con su clase (hasta las 14.00 hr. aproximadamente), dan las gracias a cada niño/a cuando les piden leer en clase de lengua,  les sonríen cuando esperan que se calmen, tocan el piano y cantan aunque no estén en clase de música, e incluso comen con el grupo, educando también durante este tiempo; cada niño/a se sirve en su plato la cantidad de comida que quiere y luego recoge su bandeja y recicla lo que tira. 
    Los docentes se hacen cargo de su responsabilidad con orgullo y disfrute, y toda la sociedad se lo reconoce, por eso es una de las profesiones más valoradas, es un colectivo con mucho prestigio.
    Después de solo unos días en una escuela, puedo notar con mucha claridad la calidad de los/las profesionales que trabajan en educación y la calidad de ésta. Es verdad que no deja de ser un sistema estructurado que ofrece un curriculum obligatorio por niveles, con clases en aulas con pupitres, en el que hay horarios, deberes para casa y evaluaciones que, lógicamente, marcan diferencias en el nivel de los estudiantes, y todo esto, después del año que llevo visitando escuelas libres, me hace pensar que otra forma es posible, pero si tuviéramos en España una educación como en Finlandia, probablemente no habría ni pensado en buscar formas alternativas de educación. Aquí cada escuela tiene autonomía e independencia para organizarse como desee, solo tiene la obligación de cumplir el curriculum pero cómo lo haga, es cosa del equipo docente con el que cuente porque son los y las que saben cómo hacerlo y, insisto, se hacen cargo de esa responsabilidad.
     Voy a visitar otros coles que, siendo públicos, siguen otros modelos (como Freinet o Montessori) y por lo tanto, organizan sus clases y materiales de otras maneras. Os iré contando... pero lo importante, sea cual sea el cole, es que aquí el ambiente es buenísimo, los niños y niñas van contentos/as al cole, están motivados/as, el porcentaje de abandono escolar es únicamente del 0,2% y toda la sociedad está unida, juega en el mismo bando, en el de una Educación Pública de Calidad.
     Y a esto es a lo que nos referimos con ese grito plasmado sobre fondo verde que tanto miedo da a nuestros políticos. ¿Será tan difícil de entender?



Os dejo aquí el link para ver el programa que emitió la Sexta sobre la educación finesa para que podáis completar la información. Es muy interesante y no habla únicamente del sistema finés:  Salvados "Cuestión de Educación"