miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Son malos los videojuegos?

    Una de las cosas que me sorprendió en mi visita a De Kampanje fue la cantidad de niños y niñas que pasaban mucho tiempo delante de un ordenador. Mis juicios me hacían pensar de primeras que eso no podía ser bueno pero, claro esos eran mis juicios y mi falta de información. Decidí pasar tiempo cerca de varios de ellos y ellas para ver qué hacían, cómo era el juego y cómo se manejaban. Debo aclarar que en esta escuela no se puede jugar a videojuegos para mayores de 12 años, así que lo que vi entraba en esa franja de edad. 
    Entre varias de las cosas que observé fue que jugaban a todo tipo de juegos diferentes (y también hacían uso del ordenador para otras cosas como escribir mails o buscar  información); en uno tenían que vestir muñecas, en otro hacer recetas de cocina, en otro resolver pruebas de lógica, en otro pasar pantallas en un mundo de fantasía y en otro, que todo el mundo conocía, conseguir recursos materiales y animales para fabricarse una casa y aprender a vivir básicamente con lo que encuentran en la naturaleza. Algunos y algunas jugaban solos, otras en parejas, otros online y otros simplemente miraban a los demás jugar. Me fueron explicando cuál era el propósito del juego en algunos casos y, debo reconocer que ciertos juegos me parecieron bastante complicados. 
Cómo siempre he tenido esta mirada crítica hacia los videojuegos (no sé de dónde me viene, la verdad) y mucha gente me pregunta sobre ellos ahora y sobre el posible efecto en los niños y niñas, me he dicho...¿Por qué no probar un tiempo a jugar a uno de ellos y ver el efecto que tiene en mí? y claro, no iba a elegir uno al azar así que he decidido aprender a jugar al juego que está ahora de moda entre niños, niñas y adolescentes, al que ahí causaba furor, al que más tiempo están dedicando, al MINECRAFT. Es un juego de construcción, de tipo "mundo abierto" o "sandbox" donde tienes libertad para hacer lo que quieras. No hay un camino fijo a seguir ni pantallas para superar, cada cual se va creando un mundo y seguro que no encuentras a dos personas que hagan lo mismo. El juego está basado en la construcción y la finalidad, en uno de los modos, es simplemente no morir. Puedes morir de hambre, por golpes o accidentes o por ser atacado por alguna criatura mala que sale por las noches. Os cuento esto porque ya sé cómo se juega pero hace unos días no tenía ni idea así que he querido compartir con vosotros y vosotras mis experiencias cuya finalidad se basa en conocer qué efectos puede tener este juego sobre los niños y niñas (sin olvidar que aprenden mucho más rápido que los mayores, sin duda).

    Día 1:  Como parto de cero en esto, el primer paso, cuando ya había conseguido el juego, fue averiguar qué teclas hay que manejar para desplazarse y hacer cosas (esto me lo aclaró un amigo) y para saber qué hacer busqué tutoriales en youtube. Son geniales y te lo cuentan todo pero los buenos están en inglés así que aprendí vocabulario nuevo relacionado con este tema. Apareceré en un paisaje aleatorio con naturaleza y algún animal y tengo que refugiarme cuando se ponga el sol (bajo tierra o fabricando una casa).
   ¡Puedo moverme! y aprendo a conseguir madera de los árboles para transformarla en tablas y hacer palitos para construir herramientas o antorchas. También consigo hacerme un refugio improvisado para pasar la noche. Me he construido una mesa de trabajo que tengo que montar (o dejar fija) cada vez que quiero fabricar cosas. También hago un horno de piedra con la roca que he conseguido picando con el pico que me he hecho de madera. Hay vacas, gallinas, cerdos y ovejas. Mato una vaca pero no sé comer (además la carne está cruda)
    Muero.

   Día 2: Veo más tutoriales donde explican cómo hacerse una choza en toda regla con puerta, una cama y veo cómo se usa el horno: buscas carbón (o lo haces a partir de madera) y ya puedes fundir el hierro conseguido para obtener lingotes y hacer armas potentes o cizallas para cortar lana (así no hay que matar a la oveja). Después de verlo, mejoro algo y consigo fabricar muchas cosas pero las pierdo porque... Muero. 
    Empiezo a ver el sentido que tiene todo y la lógica con la que se van fabricando las cosas. Es como en la vida real, necesitas materiales que puedes encontrar en la naturaleza (unos con más facilidad que otros) y necesitas manipularlos para conseguir objetos. No te puedes saltar ciertos procesos. Pero también necesitas comer y hay plantas y animales en el juego. Puedes matarlos o puedes aprender a criarlos y aprovechar mucho de ellos. Detalle importante: como en la vida, los recursos se agotan y los animales también. Si sabes cuidarlo y aprovecharlo, mejor estarás y más durarán los recursos. Requiere mucha creatividad ya que en todo momento eliges qué crear y qué hacer con ello. 

   Día 3: He conseguido muchísimas cosas y estoy disfrutando mucho pero no tengo comida y mi barra de vida va bajando... Consigo una manzana que cae de un árbol pero...¿Cómo se come?..3,2,1...
    Muero.

   Día 4: Vuelvo a los tutoriales para aprender a comer (no era tan difícil, la verdad). Cada vez que muero pierdo todo lo que había conseguido porque es como si lo llevara todo encima y se cae. He conseguido más cosas y hasta he comido. He conseguido mucho carbón y hierro para hacer de todo. He fabricado una caña de pescar con hilo que me dieron al matar a una araña malísima y con palitos de madera, pero cuando he salido a buscar el lago, me ha matado un esqueleto (que no daba ni miedo) lanzándome flechas. Lo he perdido todo... Tengo que conseguir hacerme una casita para hacer un armario y guardarlo todo pero ¿sabéis cuál es mi problema ahora? Que me oriento fatal en el juego y no me atrevo a construir por si no sé volver...parece una tontería pero todo el paisaje es igual y no encuentro referencias. Cada vez que se hace de noche me fabrico un hueco donde pasar la noche pero ¡así no hay quién viva! Voy a esforzarme para mejorar mi orientación y espero dejar de ser nómada. Creo que probaré a jugar en modo "pacífico" para disfrutar de lo que consigo sin que me puedan matar. 

   Continuará...

    Voy a seguir jugando estos días para ver cómo me siento. De momento estoy disfrutando, por verlo como parte de mi investigación educativa y porque es muy entretenido y aprendo un montón.  A la vez estoy buscando información sobre cómo los videojuegos influyen en la educación. Hay muchos estudios con experiencias muy interesantes. De momento yo no tengo ninguna conclusión definitiva, a parte de verlos como algo menos dañino que la televisión, eso seguro. Supongo que, como todo, es necesario hacer un uso saludable pero yo no veo nada de malo en los videojuegos en sí (aunque no pretendo generalizar a partir de una única experiencia que estoy teniendo) y menos en este tipo de juego tan creativo y constructivo. Podéis encontrar mucha información en internet pero yo dedicaré  más adelante un artículo exclusivo a este tema. Y, si queréis saber qué sienten vuestros hijos/as o alumnos/as al jugar, además de preguntar, coged los mandos, lanzaos y a ver qué pasa...

          .......................................................................PAUSE.......................................................................





martes, 9 de octubre de 2012

¿Qué has aprendido hoy?

 
    Ya de vuelta, lo vivido se ve y se siente con más intensidad al entusiasmarme contándoselo a quiénes me preguntan. Pienso en la escuela De Kampanje y en lo bien que me he sentido ahí.
    Hoy he querido utilizar el título que Christel Hartkamp utiliza en su blog "¿Qué has aprendido hoy?" porque, como ella dice, esta es la pregunta que se hacen las personas que se enfrentan a este tipo de educación, sobretodo los familiares y gente del entorno de los estudiantes. Es la pregunta que os podéis hacer cuando leéis lo que yo os cuento y es la pregunta que yo me hacía y por la que quise ir a conocer esta escuela. Es la pregunta, en cuya respuesta reside la justificación de que ese sistema no es garantía de nada ya que no se pueden enumerar los aprendizajes. Y es la pregunta en la cual podemos esconder nuestros miedos para no tener que cuestionarnos demasiado la educación que estamos ofreciendo a los estudiantes.

    El aprendizaje que hacen esos chicos y chicas es enorme y muy valioso porque todo lo que aprenden tiene un sentido, ya que cada uno va eligiendo qué necesita o qué quiere aprender en cada paso. Esto me gusta, aprenden porque necesitan ese aprendizaje en ese momento e insisto, TIENE UN SENTIDO para ellos/as, no para la profe, el deseo de aprender viene de dentro a afuera , no es impuesto, por lo tanto, se aprende de verdad.
   Nunca se oye la típica pregunta " ¿para qué necesitamos aprender esto?" (algo que he escuchado mil veces al enseñar las potencias, los adverbios o el predicado verbal) porque cada aprendizaje es tan válido, necesario y deseado como el anterior.
    El problema viene cuando intentamos cuantificar ese aprendizaje que realizan libremente los alumnos/as para valorar cómo de bueno es este sistema (el de Sudbury Valley) y  también, el que quiera, poder compararlo con otro colegio que por ejemplo tenga un "nivelazo" en matemáticas o en legua extranjera, porque a día de hoy, eso parece ser lo realmente importante.
   El aprendizaje que se experimenta en coles como De Kampanje es invisible a este tipo de mirada pero es completamente visible cuando pasas ahí una semana y ves cosas sorprendentes, como cuando por ejemplo se te va la conexión a internet y un niño de 11 años llega y, manipulando los entresijos de mi ordenador (en español), resuelve el problema en 2 minutos (no soy experta pero tampoco soy muy torpe...era un problema importante el que tenía. Este niño controla la conexión de todo el colegio); o cuando chicos que no han recibido ni una clase de inglés en su vida, te hacen una traducción simultánea de una reunión porque han aprendido el idioma con el manejo de los juegos de ordenador (si los juegos que le interesan están en inglés, tiene una motivación natural para aprender el idioma); o cuando ves ejercer de moderadora a una niña de 10 años y lo hace con total responsabilidad dando los turnos de palabra, proponiendo votaciones y pidiendo a la secretaria, de 12 años, que lea el acta al finalizar la reunión para revisar lo que se ha anotado. Varios inspectores han pasado por este centro para intentar demostrar que es una "locura" pero, después de 2 semanas de observación, han cambiado de idea. En Holanda no está permitida la educación en casa ni en centros que no están reconocidos (como es el caso de De Kampanje) y la gente recibe denuncias y tienen juicios  pero no dejan de creer en ello con todas sus fuerzas y luchar porque saben que no van a llegar a cerrarles el cole a la fuerza ni les van a detener.
    Lo que yo veo en España (y en la mayoría de los sitios) es que la gente elige colegio teniendo en cuenta solo el bilingüismo, las instalaciones deportivas, la disciplina, la formación religiosa (no digo que no sean características a tener en cuenta) o incluso, por desgracia, la nota del CDI (Prueba de conocimientos y destrezas indispensables, más conocido como "la prueba de 6º", que se realiza en la Comunidad de Madrid. Según esto, los conocimientos y destrezas indispensables que un niño o niña de 12 años necesita para desarrollarse y relacionarse en sociedad, se resumen en unos cuantos contenidos de lengua española y otros tantos de matemáticas. Este es el mensaje que "los que mandan" nos envían a docentes, familias y estudiantes y lo peor es que la respuesta de muchos centros es la de preparar y entrenar a los estudiantes para que esos resultados no dejen al cole en una mala posición. No digo que eso sea todo lo que hacen, sé que se trabajan otras cosas, pero donde yo veo la clave es en el mensaje que reciben los alumnos y alumnas: esto es lo que se espera de vosotros/as, esto es lo verdaderamente importante, a esto es a lo que hay que dedicar tiempo, etc...) y el desarrollo personal, la convivencia con los demás o el respeto al medio ambiente (cosas que no se pueden evaluar) no son considerados temas para trabajar en el cole. Es muy respetable que cada cual elija la función que el colegio debe ejercer en sus hijos/as pero, si eliges la versión más academicista en la que sobretodo se enseñan contenidos puramente intelectuales durante gran parte del día, debes saber que puede quedar un gran vacío emocional y relacional, y que ese niño o niña puede necesitar un espacio donde crecer y desarrollarse personalmente (aunque también depende de cuánto se implique la familia).
  
    ¿Qué has aprendido hoy?... 
¿Por qué necesitamos visibilizar, evaluar, tener pruebas escritas de lo que los niños y niñas saben? ¿Acaso no confiamos en nuestra capacidad como maestros/as? ¿Acaso no confiamos en que lo que les damos a nuestros estudiantes es lo suficientemente atractivo para que simplemente lo aprendan, sin demostrarnos que lo han aprendido solo para que valoremos con números superiores a 6 ó 7 y en casa esté la familia contenta?
     Yo creo que somos muchos y muchas los que tenemos claro cómo nos gustaría que fuera pero la presión que nos llega de muchos lados, nos crea la necesidad de demostrar con pruebas materiales cuánto saben 'nuestros' niños y niñas.
    Mis momentos de mayor estrés como maestra los he tenido poniendo notas a mis alumnos y alumnas. Yo sólo podía pensar en lo maravilloso que era cada una y cada uno de ellos y en la gracia que me hacía y la ternura que me despertaba ver sus comentarios en las pruebas escritas. Menos mal que eso me daba fuerzas para seguir y elegir entre el dichoso SB o el mediocre B... Si le pones un SF es que pasa por los pelos, si es un B, tiene que mejorar y si es un SB...¡cómo mola! pero ahora mantén así de alto el listón y no te despistes ni un momento, no sea que bajes el nivel. La presión está en todas las opciones. Como docentes y profesionales, estamos poniendo una etiqueta a cada uno de nuestros alumnos y alumnas, valorando cómo son dentro de un espacio cerrado, donde todos tienen la misma edad, sentados sin poder hablar demasiado, sin jugar todo lo que necesitarían y sin darles la oportunidad de que se luzcan y disfruten. ¿Y queremos que desarrollen su creatividad, su autonomía, su responsabilidad? ¿Cómo? Una amiga mía era de Sobresaliente, Daniel Pennac, en su libro "Mal de escuela" se describe como que era "un desastre" y yo era de Bien, o incluso Notable muchas veces, pero a lo mejor con Insuficiente en autoestima, en capacidad de tomar decisiones por mí misma, en creatividad para dibujar o para resolver situaciones, en defenderme o en saber decir "no" cuando algo no me gustaba.

Algunas preguntas me hacen ahora...¿Qué aprenden ahí, Carla? ¿no crees que es necesario que aprendan historia para que se cree un mejor futuro mirando al pasado y evitando ciertos errores? ¿Y matemáticas...?  Sí, claro que lo creo, pero siempre que a ellos y ellas les interese, no porque a mí me parezca importante. Se supone que casi todas las generaciones que estamos en vida ahora mismo, tuvimos educación en historia, geografía, matemáticas, etc... Y ¿qué garantías vemos de que eso es lo realmente necesario? Yo aprendí historia cuando me interesó de verdad y geografía cuando empecé a viajar y, aunque tenía muy buenos resultados en el cole, entendí bien las matemáticas cuando tuve que explicárselas a otros y entonces las encontré maravillosas. Sin embargo, lo realmente importante era que supiera escribirlo en un papel para ser evaluada y poder decir qué había aprendido entonces.
    Es más o menos fácil decir que has aprendido las tablas de multiplicar, el sistema digestivo o las capitales de Europa pero ¿lo has aprendido de verdad, o lo has memorizado? Es más difícil reconocer o identificar que has aprendido a ponerte en el lugar de alguien, que has aprendido a compartir tu comida, que has sido capaz de ver una situación desde un punto de vista diferente al habitual, que has aprendido a pedir perdón, a dar las gracias o a disfrutar de una pequeña cosa de la vida, que has aprendido a moderar en una reunión, a resolver un conflicto o a ordenar el material común, etc... ¿Cómo medimos esto? 
   En De Kampanje, además aprenden al hacer presupuestos para el cole, al cocinar y preparar recetas, al escribir quejas de manera subjetiva y actas de manera objetiva, al ayudar a compañeros/as más pequeños, al leer o rellenar tablas de excel con las tareas de limpieza, al hacer votaciones sobre temas importantes que afectan al colegio, al buscar en un mapa de dónde viene alguien, al aprender portugués porque irá de vacaciones, al estar aburrido y elegir qué hacer y al hacer otras mil cosas más. Pero esto ocurre porque lo están viviendo, porque lo necesitan para su día a día y no porque esté así preparado por los adultos para que aprendan contenidos. ¿Está clara la diferencia?


   Como dice El Principito, en el maravilloso libro de Antoine de Saint-Exupéry, "lo esencial es invisible a los ojos" así que probemos a cerrar el ojo que todo lo juzga y dejemos abierto el del respeto y la confianza para ir descubriendo esos aprendizajes invisibles tan necesarios en el desarrollo de nuestros alumnas y alumnos.




 

sábado, 6 de octubre de 2012

Otros espacios educativos

El patio
Lunes, 8.30 de la mañana. Cojo el tren hacia Delft, una ciudad muy bonita donde me espera Núria Badell, maestra y pedagoga que trabaja como asesora para un grupo de escuelas infantiles y espacios educativos para "después del cole" llamado De Lange Keizer”. Después de un rico café intercambiando experiencias, empezamos el recorrido para visitar varios centros. Comenzamos por las escuelas infantiles de 0-4 años que ella ha ayudado a montar, inspirada por las experiencias de Reggio Emilia en Italia. Se llaman Jan en Allemaan” y Het Narretje”. La verdad es que son preciosas, dan ganas de quedarse ahí a trabajar o, mejor aún, de volver a ser niña y disfrutar en esos espacios abiertos, sin puertas, donde lo más importante es favorecer la interacción entre todas las personas. Una de estas escuelas está dentro de un edificio donde vive y trabaja gente con alguna discapacidad. Cada día una de estas personas pasa a la escuela para colaborar de forma voluntaria en lo que se necesite. Lo importante es ofrecer un espacio a los niños y niñas para que vayan descubriendo el mundo y a sí mismos. Está lleno de espejos por todas partes a la altura de los 'peques', rinconcitos para esconderse y pequeñas puertas que comunican con otros espacios. Hay diferentes texturas en las paredes y enormes ventanas que dejan pasar la luz y ver lo que ocurre al otro lado. Ahí conviven todos juntos (los de meses con los de 4 años) en libertad y está todo tranquilo, en silencio, nadie llora... El jardín les ofrece un espacio perfecto para jugar al aire libre y cuenta con instalaciones muy sencillas como una tubería enterrada en arena para jugar con coches o canicas y un neumático gigante convertido en arenero.
Cunas al aire libre
   Otra de las escuelas es similar, más pequeña, hay un máximo de 15 niños y niñas con 3 maestras (mientras una mece en una hamaca al de 3 semanas y da biberón al de 5 meses, las otras toman el almuerzo y cantan con los demás) pero en ésta vi algo que me fascinó: duermen la siesta al aire libre ¡durante todo el año! Han construido unas camitas para el jardín y, con la ropa adecuada y una manta, descansan al cuidado de la naturaleza.
   Estos niños y niñas deben comenzar el colegio con 5 años (la educación es obligatoria a partir de esta edad) y antes de que esto ocurra, realizan con frecuencia visitas a su futuro cole para ir familiarizándose. No esperan a septiembre para pasar de curso sino que el día que cumplen años pasan directamente al colegio. Los grupos son flexibles, se relacionan con muchos niños y no se crea un grupo cerrado, así que al pasar el niño o la niña de curso no siente un abandono de grupo sino una emoción porque sabe que eso ocurre así y están deseosos de hacerlo. Esto me ha sorprendido y me ha hecho ver lo fácil que podría ser ir introduciendo pequeños cambios en el sistema. Estamos anclados en un sistema educativo que, mientras ha visto como todo alrededor ha cambiado en la sociedad durante los últimos años, se mantiene rígido en toda su estructura: clases de 25-30 niños/as, agrupamientos según edad e inflexibles en los cuales deben tener todos el mismo ritmo de aprendizaje (y si no, se quedan atrás), horario, asignaturas, libros de texto, etc...
En el bosque
   Los otros espacios a los que Núria me ha llevado me han encantado también. Son centros lúdicos y libres destinados a que niños y niñas pasen la tarde después del cole (a partir de las 14 horas); pero no son clases extraescolares, son espacios que ofrecen  varias estancias (zona de taller, de relax, de juego, etc...) con materiales diversos y donde cada cual elige lo que quiere hacer. Uno de ellos está diseñado por un arquitecto asesorado para crear un lugar muy acogedor y su nombre es Centro Jan Loris & Marie”.

"Bici-ruta"
   El otro centro tiene la misma finalidad pero está situado en el bosque (“Robinson”) y los estudiantes eligen actividades al aire libre y usan madera para hacer fuego o para construirse objetos para jugar o tocar música. Muchos de los/as que acuden van solos y solas en bici pero otros/as prefieren ser recogidos/as en su cole así que han construido los "bakfiets" (una "bici-ruta") que les recoge y les deja en estos centros después de un agradable paseo.

Texturas                 Trabajando con madera              Arenero
   

Estas actividades de por la tarde son llevadas por maestros y maestras pero hay estudiantes de la universidad, de cualquier carrera (no necesariamente de magisterio) que colaboran en los talleres y llevando los "bakfiets".

    Siguiente parada: Escuela pública de educación Infantil y Primaria Monstessori "Jan Vermeer". En Holanda, todas las escuelas (reconocidas y homologadas) son públicas pero no del todo gratuitas (sería como en España la concertada) pero todas reciben la misma ayuda de la Administración y cada familia elige el estilo de educación que quiere para sus hijos e hijas. Esta escuela, dentro de seguir el curriculum obligatorio para cada curso, sigue el método que María Montessori desarrolló a principios del siglo XX. Ella tenía una mirada muy respetuosa hacia la infancia y decía:
"la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues éste se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo» 
Material Montessori
   Este colegio ofrece unos espacios absolutamente maravillosos, con aulas acristaladas (para que entre mucha luz y para que la gente pueda ver de fuera a dentro y viceversa) que cuentan con materiales específicos que facilitan la autonomía en la adquisición de los contenidos.Los grupos son flexibles, con niños y niñas de diferentes edades que se mueven libremente por las aulas y se hacen responsables de su aprendizaje. Las maestras que yo vi están atendiendo las necesidades de quien lo necesite y hacen un seguimiento específico sin necesidad de someterles a exámenes ni otras pruebas escritas. Cada estudiante, tenga la edad que tenga, se lleva un almuerzo y lo come cuando siente hambre. Siempre hay bandejas de fruta para compartir. Trabajan por proyectos eligiendo un tema que cada cual investiga y luego lo presenta al resto de la clase. Sus horarios son también flexibles y se van acoplando a las necesidades de cada grupo.
   
    Me gustó mucho compartir este día con Núria en Delft y me gustó mucho lo que vi, me llevo buenas ideas. Reflexionando con ella y contándole mi experiencia previa me pudo entender cuando me inclinaba más hacia una escuela todavía más libre. Es verdad que aquí los estudiantes experimentan cierta libertad pero, siempre que haya como meta algo impuesto por otros, un curriculum establecido ¿podemos hablar de libertad real? Candy Landvoigt, de la The Highland School, en USA, hace una comparación (algo extrema pero muy clara) después de ver una película en la que una madre debe elegir a uno de sus dos hijos para que sobreviva mientras que el otro será asesinado. ¿Tiene la protagonista cierta libertad de elección? Sí, pero si pudiera ¿no elegiría otra cosa (que vivieran los dos)? Pues ella dice que así son muchas de las escuelas democráticas que dejan a sus alumnos y alumnas elegir el cómo adquirir los contenidos, pero tienen el qué impuesto desde fuera y aunque la maestra les ofrezca elegir entre una actividad y otra dentro del aula... si pudieran ¿no elegierían otra cosa?

   Me gusta pensar en esta libertad que transmite a los estudiantes confianza. Me gusta saber que se están haciendo diferentes cosas interesantes en educación. Me gusta pensar que me van a recibir así de bien en todas las escuelas que visite. Y me gusta pensar en qué bien me he sentido en mi primera experiencia de este periplo educativo que me he propuesto para este año. 
    Gracias, Núria. Gracias, The Nederlands.

  








 

lunes, 1 de octubre de 2012

¿Queremos que los niños y niñas aprendan a viajar?

New York City
     Ya me voy de Amersfoort. Ya dejo la ciudad en la que nació y vivió Mondrian, pintor que evolucionó del más puro realismo hacia lo abstracto, en cuyas obras utilizaba solamente finos trazos verticales y horizontales para representar la realidad. Sostenía que el arte no debía implicarse en la reproducción de imágenes de objetos reales, sino expresar únicamente lo absoluto y universal que se oculta tras la realidad. Así realizó cuadros que representan grandes ciudades como Nueva York, con líneas rectas y solo 3 colores. Qué simple,¿no?
    Ahora es Amsterdam la que me inspira, la que me ayuda a reposar mi experiencia de las dos últimas semanas (de la que seguiré hablando mucho). Mapa en mano, cruzo las calles mirando de lado a lado para no ser sorprendida por un tranvía, un autobús, un coche, un ciclista, etc. y me doy cuenta de la suerte que tengo por estar aquí, haciendo en cada momento lo que más me apetezca, haciendo de turista, a mi manera. Porque uno también puede ser turista como quiera y vivir la ciudad visitada como más le apetezca. A lo mejor no visito ni un solo museo... no creo que coja ni un barquito en el canal... ¿tulipanes?, ¿molinos?...Pues haré lo que me plazca que para eso soy yo la que decide por mí, y espero no recibir ni un solo comentario de mi gente que diga "hija, ¿no has ido a ver el...?" o "chica, vaya pena que te perdieras lo de..." porque le diré "no he ido porque ¡no me ha dado la gana!" (que si, mamá, que lo voy a ver todo, es como una broma para enlazarlo con lo que voy a contar ahora...). Tenemos tanta tendencia a juzgar todo lo que hacen los demás, que ya hacemos juicios sin darnos cuenta de que es una valoración y una absoluta intromisión en la vida de los demás (entre los y las que, sin duda y a mi pesar, me incluyo) y con los alumnos y alumnas es aún más evidente.
     Estar aquí ahora me hace sentir muy libre y me recuerda al Sudbury Valley School. Cuando estás de viaje con gente y otra persona toma las riendas (y el mapa), o si es un viaje organizado, te dejas llevar; llegas a los sitios porque te llevan otros, te dicen qué transporte coger y dónde; si hay un guía, te lo cuentan en tu idioma. Disfrutas un montón, ¿eh? y, para ciertos viajes, es lo ideal pero ¿realmente has aprendido a moverte en ese lugar? Hay lugares preciosos, donde disfruté, de los que no recuerdo casi nada.
     Cuando estás sola, tú buscas dónde dormir, qué tranvía coger, dónde comprar el billete (¿para un solo viaje o uno válido 24 horas? haré las cuentas para ver qué es más rentable), haces el esfuerzo de usar las dos palabras que aprendiste en el idioma del lugar (lekker, heiligenbergerweg), etc... Entonces, una vez más, estás decidiendo y eligiendo lo que quieres en cada momento de tu viaje, de tu vida (aunque no siempre puedas elegir lo más divertido o lo que más desearías) y, no me vais a negar, que una se siente de otra manera viajando así.
   Pues lo que plantea este tipo de escuela es algo así. ¿Queremos darles un viaje organizado a nuestros niños y nuestras niñas, donde no puedan decidir qué país visitar ni qué hacer ahí, o queremos que aprendan a viajar? Por mucho que vayan innovando las escuelas, la educación es un viaje organizado en el momento en que hay un currículo cerrado que dicta lo mismo para todos y todas. Una se fijará más en los peces del canal y otro en los patos, una cogerá el autobús y otro el tranvía, pero ambos habrán viajado al país que les haya tocado sin posibilidad de elegir destino. 
    Parece que queremos pintar a los estudiantes, con todo detalle, la realidad que nosotros vemos, la misma para todos y todas, y no dejamos que descubran lo que ellos ven. Como descubrió Mondrian, tal vez sea mucho más simple, dos dimensiones: respeto y libertad, ¡que ellos elijan los colores! y así saldrá lo esencial que llevan dentro, lo "simple" (lo absoluto y universal que se oculta tras la realidad).

     Cojo el tranvía número 13. Bajo en Westermarkt. Hay una gran cola de gente esperando para entrar en la casa museo de Ana Frank. No estoy segura de querer entrar y ver el lugar que fue testigo de tanto miedo e inseguridad de una familia y en concreto, de varios niños y niñas. Las líneas que ella escribió en sus diarios durante esos años de incertidumbre, nos demuestran la fuerza que tuvo para poder aguantar semejante situación. Muchas de sus frases expresan gran madurez y responsabilidad al entender cómo debían actuar en cada momento. Me impresiona (y me duele) cuánto son capaces de aguantar los niños y niñas. ¿Acaso no pueden soportar situaciones, en ocasiones mucho más dolorosas, mejor que la gente adulta? (separaciones difíciles, situaciones de maltrato, abusos, humillaciones, etc.) Y, en muchos casos, no se quejan sino que se callan para no entristecer a su padre ni a su madre o incluso, en ocasiones, se sienten culpables y merecedores de ello. ¿Quién dice que no están lo suficientemente preparadas y preparados para asumir responsabilidades y saber qué es lo mejor para ellos y ellas?
    Entro en el museo y agradezco que un molesto dolor de cabeza me haga recorrer la casa rápidamente para no acabar este bonito día con cierta tristeza. 
    
     




domingo, 30 de septiembre de 2012

De Kampanje, Danke je wel!

     ¿Ya está?, ¿ya han pasado las dos semanas? Parece que llegué ayer y sin embargo, me voy habiendo conocido a nuevos amigos, a un grupo de chicos y chicas estupendo. Me voy cargada de conversaciones interesantísimas, testimonios emotivos y una necesidad de reposar todo lo que he aprendido. 
   Esta escuela me ha dado la oportunidad de ver y sentir cosas que no se enseñan en ningún lado y que llegan directas al corazón (y que en el fondo, son de sentido común). Después de muchas reflexiones sobre todo lo que veía, he podido ir colocando lo que pienso sobre temas y conceptos que para mí son importantes, como la autoridad, el vínculo alumno/a-maestro/a, el aprendizaje en libertad, el uso de los ordenadores, el juego, el refuerzo positivo, las evaluaciones, la resolución de conflictos, etc...(ya hablaré de cada cosa).
  Es mucho para dos semanas, ¿verdad? Hay veces que una pequeña experiencia conecta con algo en ti que de repente hace "clic", y todas las piezas que estaban a medio colocar, de pronto encajan. Pues eso me ha pasado a mí, De Kampanje me ha provocado ese clic y ya no hay vuelta atrás, esas piezas ya no se pueden cambiar de lugar. 
   Sigo sin hablar holandés, pero ahora lo entiendo casi todo y muchos hacen sus esfuerzos por comunicarse conmigo en inglés, lo que ha facilitado poder tener conversaciones muy especiales. Y he visto y entendido cómo funcionan muchas cosas sin necesidad de traducción. 
    Esta semana he visto, por ejemplo, como una niña quería dar un taller de defensa personal; una mujer del equipo ha ofrecido uno de geología y una madre del cole ha hecho uno para hacer cestas de Halloween. Se coloca una lista en el tablón y se apunta el que quiera participar. 
    He visto al grupo casi al completo jugando con patines, monociclos y otros materiales circenses mientras se perseguían o realizaban sus tareas de limpieza. He disfrutado de momentos preciosos viendo a un niño adquirir seguridad en la escritura y a una niña de 5 años resolviendo sumas en un juego. Chicos y chicas me han contado su experiencia en la escuela y me han enseñado cómo programan y crean nuevos juegos de ordenador que cuelgan en la red para que otra gente juegue. También han compartido sus inquietudes algunas madres de alumnos y me han contado cómo ha sido el proceso de toma de decisión para llevar a su hijo a esa escuela: "Al principio asusta porque no sabes si él va a aprender y si va a estar preparado para la vida real. Pero lleva ya un año aquí y el cambio ha sido impresionante. Hasta creció 10 centímetros en cuanto empezó en este colegio. La lucha con los permisos legales y la Administración está siendo también muy dura porque no nos permiten que les traigamos aquí". Una me contaba como su hijo, en otro cole, hace las tareas para la profe, para que esté contenta, y sin embargo, su hija en este cole aprende para su propio deleite. 
     He visto como un niño que habitualmente va de sala en sala, sin parar en una actividad más de  cinco minutos, se ha hecho "grande" en cuanto ha asumido un cargo de responsabilidad en el JC y ha estado ahí sentado todo el tiempo necesario sin necesidad de levantarse. Les sienta bien tener una responsabilidad. 
     He visto como se ayudan entre ellos, tengan la edad que tengan y como comparten la comida y hacen en la sartén dulces para todo el mundo. Y también, he compartido muy buenos momentos y comidas riquísimas con la gente del staff.
   
    He visto mucho más y he sentido con intensidad. Por todo esto y por todo lo demás que no puedo poner en palabras, ¡Gracias, De Kampanje!


Con Christel



jueves, 27 de septiembre de 2012

Y tú, ¿qué eliges?


No sé si es un buen día para escribir hoy. Me siento realmente afectada por lo que está ocurriendo en España, en Madrid, donde no puedo estar ahora con mis amigos y amigas que salen a la calle a exigir responsabilidad, transparencia, justicia, respeto... Valores que no se deberían pedir a alguien en cuyas manos está el presente y el futuro de la sociedad, porque se da por supuesto que esto va, al menos, en el cargo y en el sueldo.
   Me hace gracia que muchas de las personas que están gobernando, y otras que apoyan medidas drásticas dañinas para gran parte de la sociedad, son las que hacen ciertos comentarios sobre la situación de la educación como: "nosotros éramos 40 en una clase y mira qué bien estoy, no tengo ningún trauma" o "si yo llegaba a casa diciendo que el maestro me había pegado, me daban otra torta y me decían que me lo habría merecido". Hay generaciones que no tienen la culpa de haber recibido cierta educación pero igual es un buen momento para observar y estudiar los resultados obtenidos. No tengo ninguna duda de que hay mucha gente inteligente con una cantidad de conocimientos en distintas materias y con varias carreras en su curriculum pero...¿Qué hay de lo demás? ¿Qué pasa cuando vives tu infancia y adolescencia sin poder abrir la boca y opinar sobre temas que de verdad te importan? ¿Qué pasa cuando la autoridad a tu alrededor ejerce tanta presión sobre ti que lo que sientes es miedo en lugar de seguridad? ¿Qué pasa cuando otorgas a otros tanto poder sobre ti que te paralizas? ¿Qué pasa cuando no puedes elegir y tienes que seguir la corriente porque el sistema te lleva? y ¿Qué pasa cuando el más fuerte tiene el poder porque es el que más daño puede hacer o cuando tu miedo no te permite identificar que sientes miedo? y ¿qué le ocurre a un niño que pide ayuda a un adulto porque se está sintiendo mal y no se le toma en serio?
     Yo no tengo las respuestas a estas preguntas, pero esta situación se sigue dando en las escuelas e institutos. Estamos tan concentrados en que memoricen los contenidos del libro de texto y estamos los docentes tan poco preparados para trabajar las cosas verdaderamente importantes (al menos para mí), que solo nos queda nuestra autoridad y el "haz esto porque yo lo digo", "contesta sólo cuando te pregunte", "pide permiso" y, por supuesto "no me faltes el respeto".
     Hay muchas cosas funcionando de cierta manera, simplemente porque siempre han funcionado así y parece que son incambiables. El sistema educativo necesita a gente comprometida, respetuosa e interesada en hacer una buena revisión. Yo no digo que el cambio tenga que ser radical ni que tenga que tender a una escuela como la que estoy visitando ahora, pero hay que fijarse en modelos que tengan otras cosas en cuenta.
     No sé aún si Sudbury Valley es el mejor sistema, estoy aquí para profundizar y quiero visitar otros centros para empaparme de ello. En mi blog estoy hablando de este colegio con pasión porque estoy aquí, observándolo de cerca, hablando con los estudiantes y las familias y, por supuesto porque se acerca mucho a la idea de educación que a mí me gustaría ofrecer a los niños y niñas.

     En esta escuela hay adolescentes que me han contado cómo han sufrido en otro colegio porque los compañeros se reían de ellos, les acosaban y tenían mucho miedo. Alguna ha llegado después de una depresión infantil y otros llegan medicados por diagnóstico de TDAH. Todos han sido escuchados por sus familias y han venido aquí donde dicen poder ser ellos mismos: "aquí la gente es buena y me trata bien", "nadie me juzga ni me llama fea, no importa cómo vaya vestida ni cómo sea yo","siempre hacía pellas. Yo quería aprender, de verdad, pero no así. Aquí aprendo más", "puedo ser yo mismo y he recuperado las ganas de vivir", "después de un mes aquí me han reducido la medicación al mínimo", "nos hemos cambiado de casa para estar cerca del cole y que yo pueda venir".
    También hay casos de niños que llegan porque sus familias eligen esto. Hay un niño deportista que practica a diario por las tardes y, como no tenía tiempo libre entre el cole y el entrenamiento, su familia eligió cambiarle de cole para que pudiera disfrutar más, en lugar de cambiarle el deporte. Sorprendente, ¿no? Pues este niño se está preparando para los exámenes de Primaria y estudia él solo y cuando quiere, con sus libros de matemáticas y lengua. Si tiene alguna duda, pregunta a un adulto (la última duda que tuvo, resultó ser una errata del libro de texto). También hay niños y niñas que llegaron con 5 años y ahora, con 12  hacen todo que hace cualquiera de esa edad pero además, lo hacen felices.

     Daniel Greenberg, en el libro "Reflections on the Sudbury School Concept", explica algunas de las características de la mayoría de los estudiantes que se gradúan en uno de estos centros. Dice que son gente buena, decente, honrada, abierta y amigable, con la que se puede conversar. Son buenos amigos y amigas y se relacionan con personas de todas las edades. Son gente generosa y extremadamente leal. Comparten sus emociones y tienen mucha empatía. Saben cómo relacionarse con la gente y buscarse un lugar en cada situación, respetando las normas. Saben adaptarse muy bien. Aman la vida. Se conocen muy bien a sí mismos y tienen mucha autoestima. Son personas imaginativas, éticas y tolerantes que continúan aprendiendo toda la vida.
    Pero hay una característica que me parece especialmente importante y necesaria y es que son personas que saben elegir, saben tomar decisiones porque han ido eligiendo cada paso, y eso te hace fuerte.  Elegir te ayuda a posicionarte, a saber qué quieres en la vida y a no conformarte con lo que te venga impuesto.

    Yo elijo seguir luchando por una educación de calidad que sea apoyada y elogiada por los gobernantes, que ofrezca diversidad educativa para que cada cual elija, y de la que puedan disfrutar, de forma gratuita, todos los niños y niñas. Queda un gran camino por andar. ¿Quién se apunta?



TDAH: trastorno por déficit de atención e hiperactividad.  

miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿De verdad los estudiantes hacen lo que quieren?



    Aunque creo que ya estaba claro, quiero insistir en uno de los pilares fundamentales del sistema Sudbury Valley y es que los niños y niñas pueden hacer durante todo el día lo que deseen. No es que puedan elegir entre una oferta de propuestas hechas por los adultos, tampoco es que puedan elegir cuándo y cómo estudiar las materias para completar el currículo que la ley obliga, no. Habéis leído bien desde el principio, pueden hacer lo que quieran de verdad (por supuesto que hay ciertas normas sobre qué cosas están prohibidas pero son las que seguramente tenemos cada uno en casa: no fumar a tal edad ni dentro del cole, no ver pelis ni juegos para menores (de 12 en este caso), no romper cosas, no beber alcohol, etc.). Y los adultos son los primeros que les hacen sentir esto porque están convencidos de que eso es lo que de verdad necesitan (y yo empiezo a estarlo también). Es una libertad real y nadie está pendiente de detectar aprendizajes evaluables ni de ofrecerles a los estudiantes talleres o actividades con las que vayan a aprender. Y, aunque aprenden, esa no es la finalidad. La finalidad es que disfruten.

     Yo ya había leído el libro "Por fin, libres" y sabía que esto era así. Me parecía casi una utopía que pudiera funcionar y, por eso me dije: "tengo que verlo con mis propios ojos, no creo que sea tan así como parece..." Mis prejuicios, mis estudios pedagógicos y mi rol de maestra que "sabe lo que necesitan los niños" me hacían dudar sobre esta libertad que deja a los estudiantes guiarse a sí mismos, así que me propuse verlo pero, ¿sabéis qué? En algún momento me entró un poco de miedo ¿Qué iba a ver? ¿Y si de pronto me cuestionaba todo lo que ya tenía colocado en mi cabecita?, ¿y si tenía que replantearme mis valores más profundos e inamovibles?, ¿y si....?
     Por supuesto que yo no era consciente de que esos eran mis miedos, pero algo en nosotros lo sabe y, como da vértigo, sientes el miedo para estar a tiempo de echarte atrás. Claro que, ¡menuda soy yo! Me encanta replantearme todo, me encanta cuestionarme a cada paso y me encanta acercarme cada vez más a una idea de respeto absoluto a la infancia, aunque eso suponga replantearme mi propia vida.

    El caso es que, mi primer día en esta escuela fue un gran choque... Me preguntaba yo ¿No va a haber ningún tipo de clase?, ¿no van a hacer ningún taller?, ¿no voy a aprender como se enseña aquí?
    Me dediqué a pasearme todo el día sin saber muy bien qué hacer y pensé "...pues no sé qué voy a hacer aquí durante dos semanas viendo cómo hacen nada todos los días"... Además, tenía cierta actitud crítica y empecé a fijarme en las cosas que, a mi juicio, eran negativas: niños jugando mucho al ordenador, otros comiendo a cualquier hora, alguno en monopatín por las salas y alguno incluso aburrido sin hacer nada... Ninguno de ellos/as estaba incómodo/a, infeliz o queriendo hacer otra cosa, era yo la que valoraba si no sería mejor que hicieran algo diferente. Por supuesto, otros jugaban fuera al escondite mientras un grupo hacía un fuego gigante para calentarse y otro escribía postales para enviarlas a destinatarios desconocidos de Europa.
     Pues, al final del día, y mientras observaba a un tímido adolescente sumergido en su ordenador, entendí al menos algo muy importante que está ocurriendo aquí (una de tantas cosas importantes, pero tengo que contarlas poco a poco, como yo las he ido entendiendo).
     Normalmente, o casi siempre, diría yo, desaprobamos las cosas que los niños realmente desean hacer: en clase siempre piden "juego libre", salir al patio o aprender de forma divertida con algún juego de ordenador. En excursiones, quieren llevar chuches y escuchar su música. En el comedor, quieren sentarse con sus amigos, etc... Y siempre reciben comentarios de desaprobación  tipo "¡no podéis hacer lo que queráis todo el día!"

    ¿Y con los adolescentes? Con ellos, mucho peor. Ya no es sólo desaprobación, es una prohibición y un trato irrespetuoso hacia ellos, que se sienten tratados como criminales (y esto me lo han dicho algunos de ellos al hablar del instituto). Cualquier cosa que quieran hacer, tiene por respuesta un juicio negativo del adulto y una clara sugerencia de que sería más provechoso que hicieran otra cosa.

     Pues bien, lo que yo llegué a entender ese día es que el mensaje que estos niños y niñas reciben en esta escuela, tengan la edad que tengan es el siguiente:
  
     "Nos  parece tan importante y válido lo que tú quieras hacer en cada momento, tus deseos reales... Nos parece tan importante y necesario que tú puedas hacer eso, que te ofrecemos un lugar y un tiempo para que puedas hacerlo con seguridad y dónde vamos a estar los adultos para ayudarte en lo que necesites y garantizarte un espacio ideal para tu desarrollo personal".

  ¿Imaginas cómo debe de ser que te hagan sentir esto? Yo no me he sentido tan cuidada y respetada jamás.

     En la escuela no se ve esto. Hay centros educativos que ofrecen esto a los más pequeños; pequeñas joyas que siguen creyendo en ello, pero el resto de la vida escolar de un niño está milimetradamente organizada.
     Me acuerdo mucho de mi alumna que el año pasado, en 6º de Primaria, me preguntó que si algún día podrían disfrutar de tiempo libre durante todo el día. Ella sabía que si alguien alguna vez se lo iba a proporcionar, sería yo. Me pedía, para mi grupo de 24 alumnos y alumnas, cinco horas. ¡Cinco horas en toda su vida escolar para poder elegir de verdad qué hacer!. Bueno, pues no pude concedérselo, a pesar de estar totalmente de acuerdo con que eso era lo mejor para ellos/as. Ahora me arrepiento por haber cedido ante la presión curricular, que me exigía dar todos los contenidos (que alguien en algún momento decidió como lo importante para la educación) para que pudieran pasar de curso bien preparados/as. Y da exactamente igual lo que ellas y ellos piensen al respecto. 
    Lo siento, Claudia.





lunes, 24 de septiembre de 2012

Regulación de la convivencia en el SVS

Disfrutando a la española.
     Mis primeros días están siendo muy provechosos y los niños y niñas empiezan a tener más interés en esta visitante española que ha aparecido de repente. Saben que no hablo holandés pero algunos pequeños, que no hablan inglés, me siguen hablando sin parar. Yo les contesto en español y nos reímos o buscamos a algún traductor que nos eche una mano. No sé aún cómo colaborar así que me he propuesto ofrecerles delicias de la patria y han devorado 5 exquisitas tortillas de patata! (con puerro, cómo a mí me gusta!).
    Algunos sabían que yo vendría, otros no porque no acudieron ese día a la reunión.
   El cole tiene un órgano de gobierno, el "School Meetting", formado por todos los adultos que trabajan ahí y todos los estudiantes. Sería como un claustro al que acuden también los niños. Todos tienen el mismo derecho a voto. Nadie dirige la reunión porque nadie manda por encima de nadie. Moderador y secretario dan turnos de palabra y toman nota de todo lo que pasa. Todos los temas relacionados con el cole y las propuestas se hablan ahí, todos los jueves a las 13.00hr. El día anterior se cuelga el orden del día (con puntos fijos y otros propuestos por cualquier interesado). Acude el que quiere, el que tiene interés en tratar algún tema, hacer propuestas o votar algo. Si no vas, no opinas y no votas. Hay muchos niños que no van porque confían en las decisiones tomadas por los demás.
       Mi visita fue propuesta por Christel y, sólo cuando se aprobó por todos los asistentes, ella me confirmó que sí podía ir. Los que acudieron sabían de mi llegada y cuando me saludaban, ya sabían que era española.
 
       Es muy interesante la organización que tienen. Cada uno sabe las tareas que le corresponde cada día y conocen muy bien las normas del centro, que están escritas en el "Manual Management". Las normas básicas de convivencia son las que propone el modelo Sudbury de E.E.U.U.(relacionadas con la seguridad personal, el respeto y la convivencia) pero luego están adaptadas y más desarrolladas para que esté todo contemplado. Han sido elaboradas por el grupo de niños/as y adultos que dieron comienzo a este proyecto, luego votaron cada una de ellas y ahora siguen surgiendo nuevas normas que se debaten y se  votan en el School Meetting.
      Lo interesante del tema es que, como está todo ahí regulado, nadie llama la atención a nadie ni le explica cómo debe comportarse porque si se salta alguna norma, alguien lo apuntará en una hoja de quejas y se le llamará para hablar de ello. La ley está ahí y nadie juzga ni castiga. Es el J.C. (Comité Judicial) el órgano encargado de tratar estos temas. Todos los días a las 11.00hr se revisan las quejas en una sala donde se sientan a un lado los responsables y testigos del conflicto y al otro los componentes del JC. Las quejas son las típicas de la convivencia:
" Un chico ha insultado a unas niñas porque las niñas le estaban pegando, pero han sido ellas las que presentan la queja".
" El tostador está sucio. Un chico ha sido el último en usarlo (según el registro) pero una testigo asegura que le vio limpiarlo muy bien".
" Alguien deja las puertas que dan a la calle abiertas y saben que no está permitido cuando se pone la calefacción".
" Alguien no hace sus tareas durante días".
      Algunos casos son muy sencillos y otros más complicados o serios pero es necesario que se respete el procedimiento (de presentar queja escrita y tratarla en el J.C.) porque no es el adulto el que llama la atención desde su autoridad de adulto ni el que impone sus normas, no. Cada uno se regula y el J.C. decide qué norma es la que se adapta a la falta y se decide la consecuencia. Se revisa también el historial de faltas del "acusado" y si es reincidente, la consecuencia puede ser mayor. Estas consecuencias tienen una relación directa con la falta, si es posible, y son muy efectivas. Pueden ser por ejemplo: un simple aviso (si es la primera vez), prestar servicios a la comunidad (un mínimo de 15 minutos), no hacer uso de una de las estancias (en la que se hace algo indebido) durante un día, o incluso puede darse la sanción de no asistir al cole de uno a tres días . Pero estas  consecuencias siempre se hablan y se deciden en el J.C. y, en el caso de expulsión, la decisión del J.C nunca es definitiva, se lleva al School Meetting para que sea debatida y votada (por supuesto, el responsable siempre está presente en todo lo que se habla). En estos casos, antes de que vuelva el estudiante al cole, se realiza una reunión con él o ella y su familia donde está presente el adulto responsable de las reuniones y el coordinador/a del J.C. (que ahora es una niña de 12 años y explica a la familia el proceso del caso).
      Esto es bastante fácil siempre que los casos sean evidentes, se conozca toda la información y el responsable de una falta reconozca su culpa pero...¿Qué pasa cuándo uno no la reconoce y no hay datos claros? Pues una vez más, apelan a ese sentido de la justicia y se convoca cuanto antes, una especie de juicio dónde se expone todo con claridad, hablan ambas partes y decide un jurado. A nadie le divierte llegar a estas situaciones así que se dan con poca frecuencia. He visto uno y cuando empezó, el chico, que hasta ahora se decía inocente, reconoció su culpa. Entonces se vuelve a llevar el caso al J.C. para que se estudie.
     Es todo tan legal que me fascina. El mensaje que les llega a estos niños es:

" Funcionamos así porque es muy importante para nosotros ser completamente justos contigo y ayudarte a ser un buen y respetuoso ciudadano y por eso, se le da la seriedad que merece cada caso" y, en esos momentos, nadie da lecciones morales de convivencia ni charlas de comportamiento y jamás se hacen comentarios sobre eso a nivel personal, con tonito despectivo, ni se le trata de manera diferente.
                                          "Se te juzga por lo que haces y no por quién eres".

   ¿Entendéis dónde queda la autoridad adulta? No da permiso, no aprueba ni desaprueba acciones, no pone notas, no juzga ni da lecciones, no manda ni decide por otros. En parte, como adulta,  yo lo veo como un alivio. Y como estudiante...¡una gozada!

       ¿Podéis imaginar cuánto aprenden estos niños solo con esta organización que tienen? Además, tienen el resto del día para aprender (si es eso lo que desean hacer...).

   Aquí, lloviendo todo el día y yo, viendo todo el día lo que ocurre en esta estupenda escuela...







viernes, 21 de septiembre de 2012

Mi llegada a "De Kampanje"

Mi bici aparcada en la puerta del colegio
Septiembre 2012   
PRIMERA PARADA:
Sudbury Valley School, De Kampanje.
Amersfoort. Holanda
    Después de leer el libro "Por fin, libres", decido buscar alguna escuela tipo Sudbury Valley School en Europa. Aterrizo en Amersfoort, cerca de Amsterdam. Una familia maravillosa me acoge en su casa para que pueda conocer durante dos semanas la escuela que montaron hace ya 5 años.
    Como he podido ver ya en otras situaciones, estos padres, preocupados por la educación de sus hijas, comenzaron a buscar alternativas a la educación que les ofrecía el país. Su hija no estaba bien, no iba contenta a la escuela y tampoco estaba contenta fuera de ella así que buscando y buscando...Sudbury Valley School fue su elección, la que se acercaba más a su idea de cómo deben  ser tratados los niños y niñas. Querían proporcionar un ambiente dónde se active la motivación natural. Al principio les chocó el funcionamiento pero luego entendieron que, ofreciendo a los niños un espacio así, aprenderían todo lo que necesitan saber (no lo que los adultos pensamos que ellos necesitan) sin necesidad de decirles qué tienen que hacer para aprender. Y, como no había nada parecido por la zona, decidieron montarlo ellos.
     Lo que les cautivó fue el inmenso respeto con el que se mira a la infancia (y adolescencia), confiando plenamente en su capacidad para regular su propio aprendizaje (de vida y de conocimientos curriculares concretos). Esto supone un cambio total a la idea de autoridad adulta que decide y ordena cada minuto de la vida de un niño.
     Después de una cálida bienvenida y muchas preguntas durante el sábado y el domingo, comienzo mi visita el lunes.
    Hace frío y llueve mucho, pero es muy bonito llegar al cole con la bici que me han prestado, después de atravesar un bosque y sortear unos cuantos ciclistas.
     Son las 9.00am, me ensañan el cole, me presentan a algunos adultos y me dice Peter "hasta las 17.00hr"..... No hay clases, no hay aulas, no hay adultos siguiendo y controlando lo que hacen los niños. Hay diferentes espacios con distintos materiales y niños y niñas jugando al ordenador. La verdad es que tengo tantos prejuicios hacia los ordenadores, que no me había dado cuenta de los beneficios que puede tener el uso de videojuegos (ya profundizaré en esto otro día).
    No os he dicho que en este cole cada uno hace lo que quiere en cada momento (excepto ciertas responsabilidades que están previamente establecidas). Aquí os dejo una breve descripción:
   udbury Valley School is a place where people decide for themselves how to spend their days. Here, students of all ages determine what they will do, as well as when, how, and where they will do it. This freedom is at the heart of the school; it belongs to the students as their right, not to be violated.
   The fundamental premises of the school are simple: that all people are curious by nature; that the most efficient, long-lasting, and profound learning takes place when started and pursued by the learner; that all people are creative if they are allowed to develop their unique talents; that age-mixing among students promotes growth in all members of the group; and that freedom is essential to the development of personal responsibility. 
   In practice this means that students initiate all their own activities and create their own environments. The physical plant, the staff, and the equipment are there for the students to use as the need arises. 

   The school provides a setting in which students are independent, are trusted, and are treated as responsible people; and a community in which students are exposed to the complexities of life in the framework of a participatory democracy.  
Si alguien necesita traducción, que la pida! Pero es simple, dice que:
"Todo el mundo es curioso por naturaleza, que el más eficaz, duradero y profundo aprendizaje ocurre cuando es deseado y buscado por el aprendiz, que todos somos creativos siempre que se nos permita desarrollar nuestros talentos, que la mezcla de edades en los grupos enriquece a cada uno de los miembros y que la libertad es esencial para desarrollar la responsabilidad personal"
Ahí lo dejo....

    En De Kampanje, los "alumnos" deben estar 5 horas diarias entre las 8.30 y las17.00hr. Apuntan la hora a la que entran y a la que salen (nadie hace trampas!). Pueden hacer lo que quieran durante ese tiempo.
    A las 11.00am, todos los días, se reúne el JC (Judicial Committee) donde se tratan los conflictos y quejas que se hayan presentado por escrito antes de esa hora (ya dedicaré tiempo a esto porque es muy interesante). Hay un grupo de 5 que dirigen los casos (moderador/a, secretario/a y 3 voluntarios) y van llamando a los responsables del conflicto y testigos...mola un montón pero no entiendo nada porque hablan en holandés y es muy difícil. A veces me van traduciendo y otras solo disfruto del lenguaje no verbal y de cómo funciona...Hay ciertos lenguajes que son universales...
    Hay una cocina dónde pueden hacer todo lo que se hace en una cocina. Hay registros para que cada cual apunte lo que usa y la hora a la que lo hace. Cada niño/a se lleva su comida y come cuándo quiere y dónde quiere. Los jueves y viernes, Heleen prepara comida para todo el que se apunta en una lista. Pagas 3,50 euros y comes delicias de agricultura biológica.
 
    Y así van pasando mis días esta semana, escuchando, mirando, charlando, tomando notas y reflexionando un montón sobre cómo aprenden los....los....sobre cómo aprendemos todos.
 


jueves, 20 de septiembre de 2012

Yo, viendo escuelas

     Ha empezado mi viaje, mi proyecto para conocer a las personas  y centros que se están "mojando" para ofrecer la mejor educación a los niños/as y jóvenes en el mundo entero.
   Están "lloviendo" iniciativas educativas por todo el mundo, que buscan educar desde el respeto y dotar de autonomía y responsabilidad a los niños y niñas. Algunas ofrecen la posibilidad de que sean los propios niños y niñas los responsables de ir eligiendo sus aprendizajes, de crear su propio currículo.
   Yo me he propuesto visitar algunas de ellas durante este año de excedencia de la educación pública española. Por eso he creado este blog, para ir contando lo que veo, para escribir mis reflexiones, compartir mis inquietudes educativas e invitaros a que os "mojéis", dejando comentarios y/o experiencias que queráis compartir. 
    Deseadme buen viaje y uníos a esta fascinante experiencia...

Currículo: Conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades.