Estos días he visto en las redes sociales como algunos de mis contactos han compartido un vídeo de esos en los que salen niños haciendo algo que te hace decir "qué monos son" o "aprendamos de los niñ@s ya que están menos contaminad@s" (cosa cierta). Últimamente veo muchos vídeos en los que se hacen "experimentos" con ell@s para mostrar así algún tipo de mensaje a la sociedad. Y creo que algunos son buenísimos, la verdad y me emocionan, pero no es el caso del que quiero comentar hoy.
El vídeo del que hablo hoy quiere mostrar la reacción de algunos niños cuando se les pide que den una bofetada a una niña. Creo que pretende dar un mensaje de que la violencia de género y el machismo no está presente en las relaciones infantiles. Lo que yo creo es que el vídeo no muestra eso y que además ese mensaje no es cierto.
Os dejo que lo veáis primero, aunque es posible que ya lo conozcáis ya que es uno de esos que ha recibido miles de visitas en youtube:
¿Qué os ha parecido?
Yo tengo que reconocer que no me ha gustado nada y que me parece una "engañifa" con mensaje totalmente contradictorio: "En el mundo de los chicos las chicas no son golpeadas", ésta es la frase, dicha por uno de los niños, con la que se cierra el vídeo a modo de bandera. Mi traducción para esta frase es "EL HOMBRE NO DEBE PEGAR AL SEXO DÉBIL". Alguno de los niños dice no estar a favor de la violencia, cosa que me parecería suficiente y perfecta como mensaje pero el/la que haya realizado este vídeo elige usar ese otro mensaje.
Han elegido únicamente a niños para realizar el experimento, por lo tanto ya no me sirve como muestra representativa de la infancia porque se ha invisibilizado a la mitad de la población (que tiene mucho que decir, tanto como los chicos).
Han elegido a una niña, que además es muy mona, rubia, sonriente (bueno, la han elegido con ortodoncia, probablemente para evitar críticas como la que estoy haciendo yo) pero que no dice ni una palabra. Es un objeto para que los niños hagan con ella lo que les indica el adulto realizador del vídeo: caricias, muecas para hacerla reír y por último, pegarla..."Ah! eso NO, NI HABLAR!!! Todo lo demás lo hago (con el objeto que me das), pero abofetearla no...porque es una niña y a las niñas no se les pega" y me pregunto yo ¿Sólo a las niñas?
Y esto se supone que está demostrando que en el mundo infantil no hay machismo ni sexismo.
Quiero utilizar las definiciones que hace Nuria Varela en su fantástico libro "Feminismo para principiantes" para aclarar algunos conceptos:
"El machismo es un discurso de la desigualdad. Consiste en la discriminación basada en la creencia de que los hombres son superiores a las mujeres [...] El sexismo se define como el conjunto de todos los métodos empleados en el seno del patriarcado para poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino."
Y aprovecho para invitaros a leer este libro, tanto a hombres como a mujeres, para tomar conciencia y luchar por la igualdad, situación en la que TOD@S saldríamos ganando.
Probablemente más de un@ me haya tachado ya de feminista y debo decir que ¡a mucha honra! y que toda mujer y todo hombre que entienda qué es el feminismo, también se autoproclamaría feminista. El feminismo no busca la superioridad de la mujer con respecto al hombre, ni siquiera pretende que hombres y mujeres seamos iguales, cuando es un hecho que no lo somos, simplemente busca la igualdad desde la justicia, es decir en cuanto a derechos y deberes, y lucha para que el simple hecho de haber nacido mujer no sea un factor de riesgo. Si os entran ganas de profundizar más, leed el libro, es una joya.
Es cierto que l@s niñ@s están menos contaminados por los prejuicios sociales y son muy auténticos y naturales pero l@s niñ@s se construyen por lo que viven en sus casas sobretodo y, a día de hoy, es muy difícil que nuestros actos no estén teñidos de ese machismo y sexismo en el que nos hemos criado. Muchas mujeres somos machistas (aunque nos cueste identificarlo y asumirlo) porque así hemos sido educadas, y en las relaciones nos colocamos en lugares que refuerzan la superioridad masculina.
Cada cual, a nivel personal, puede hacer lo que quiera con esta información pero para todas las personas que trabajamos y convivimos con niñas y niños es una necesidad y una obligación que estemos atentas a nuestra actitud y a los mensajes que transmitimos. Y además, es realmente importante que los mensajes no sean contradictorios.
Este vídeo me ha dejado realmente preocupada porque está muy lejos de mostrar igualdad social entre géneros, porque refuerza la idea de que el sexo femenino es el sexo débil, porque es profundamente machista y a pesar de esto, un montón de personas lo han valorado como algo precioso, maravilloso y como herramienta que lucha contra la violencia hacia las mujeres.
Queridas personas que me leéis: mi intención con esta crítica no es juzgar a nadie (bueno, tal vez un poco a quien realizó el vídeo sí, por confundir con su mensaje) pero sí hacer saltar una alarma que os lleve a cuestionaros lo que pensáis y el por qué hacéis y decís ciertas cosas a los niños y niñas que os rodean; y también que os lleve a decidir qué acciones elegís realizar para contribuir a un cambio hacia una verdadera igualdad. A mí, lo mío me cuesta a nivel personal (hay ciertas huellas que son difíciles de limar después de una educación patriarcal) pero a nivel profesional procuro estar muy atenta y tratar a niños y a niñas con absoluta igualdad social.
Esta semana he cumplido un año más, he cogido un catarro que me ha dejado en cama unos días y me he encontrado con un vídeo que quiero comentar. Tal vez todo esto ha hecho que me entren ganas de sentarme a teclear.
Hace mucho mucho que no escribo en mi blog. No por falta de ganas ni por falta de anécdotas para contar, sino por falta de tiempo para sentarme y dedicar a mis artículos el tiempo que me gusta dedicarles. El Dragón, la Escuela Libre y Democrática en la que comencé hace ya más de un año sigue volando con un montón de niños y niñas que crecen cada día en libertad, desarrollando su autonomía y responsabilidad de forma natural; simplemente observando y aprendiendo de la realidad, de sus experiencias diarias, de sus retos, de sus preguntas, de sus conflictos, de los libros, de los juegos, de sus enfados, de los adultos, de los animales, de escucharse a sí mismos/as y de ser escuchados/as y acompañados por adultos que les quieren, les ayudan y les respetan.
Y yo sigo volando y creciendo cada día con El Dragón porque estar en un proyecto como éste requiere de mucha coherencia y sinceridad con una misma. El Dragón no es mi trabajo, se ha convertido en una forma de vida porque la persona que va ahí de lunes a viernes sigue siendo la misma que hace planes con su gente el resto del tiempo, y una no puede ponerse y quitarse una careta de escucha activa, comprensión, respeto y humildad en función del lugar en el que le toque estar. Es un camino a veces difícil, no lo voy a negar, pero merece la pena porque siempre salgo ganando. Siento que este proyecto me hace fuerte y me hace mejor persona (si algún día encuentro el tiempo suficiente para contaros mi evolución personal y emocional, entonces será el momento de escribir un libro).
Algunas personas me habéis pedido que siga escribiendo para contar cosas de El Dragón, de cómo es el día a día y cómo funcionamos ahí. Intentaré hacerlo en artículos futuros pero hoy me ha inspirado un vídeo que he visto y del que quiero hacer un pequeño análisis.
Nunca he entendido a las personas que cuelgan vídeos de sus hijos/as haciendo "cosas" para que gente desconocida lo vea, supongo que desean compartir algo gracioso o algo impresionante que saben hacer los peques pero siempre me pregunto si no habrá un cierto toque irrespetuoso hacia los protagonistas del vídeo. No lo sé, igual es cosa mía.
Antes de seguir leyendo, os invito a ver el vídeo de unos niños encantadores que han jugado con pintura, han pintado sus caras y han montado un buen lío según opina el padre. Se llama "Niños pillados con la cara pintada"
Podríamos decir que el vídeo es encantador, que los niños son una ricura y que el padre hace todo lo posible para educar correctamente a sus hijos pero no cuelgo el vídeo para eso. No es mi intención juzgar a este padre que seguramente hace lo que cree que es lo mejor para la educación de sus hijos pero ya que ha decidido colgarlo y mostrarlo, aprovecho para opinar sobre varias cositas que siento que podrían hacerse de otro modo. No conozco a esta familia de nada, si la conociera jamás usaría el vídeo así que tomadlo como si se tratara de un fragmento de una peli dónde intentamos aprender sobre educación.
A algun@s os parecerá algo exagerada mi crítica. No espero que todo el mundo lo entienda ni que estéis de acuerdo con mi punto de vista pero, como siempre, os invito a cuestionaros el por qué hacéis y decís las cosas que decís a los niños y niñas con los que vivís, trabajáis u os cruzáis.
Estos dos niños que vemos en el vídeo son muy pequeños y necesitan jugar, así es como van conociendo el mundo. Ya hablé en un artículo sobre "La importancia del juego" hace tiempo. Jugar es lo más serio que pueden hacer los niños y niñas y hay que respetárselo, eso sí, con unas normas bien claras que ellos/as también deben aprender a respetar (que aprendan a hacerlo es responsabilidad de los adultos). Cuando esas normas no se cumplen, entonces tiene que haber consecuencias lógicas, relacionadas con el hecho y que se ajusten a la edad y capacidad de los implicados, en este caso la de estos dos hermanos.
Para un adulto, encontrarse con la situación que se encuentra este padre, puede ser desesperante, y si ocurre justo antes de ir a dormir, la cosa se triplica pero el hecho es que, si miramos con ojos didácticos, estos dos se han buscado la vida para construirse una escalera con bloques y coger lo que más deseaban en ese momento y se lo han pasado en grande. En ese rato han sido amigos, hermanos, compañeros de faena, constructores, maquilladores, etc..y todo lo que el juego les haya permitido tirar de su imaginación. Por lo tanto, el mensaje que se les dé nunca debería ser "habéis hecho algo MALO", nunca. Se les puede transmitir que han hecho algo que a ti no te gusta y que han ensuciado cosas que son tuyas y que cuesta mucho limpiar, o que han gastado una pintura que cuesta dinero o que era para otra cosa y que te gustaría que te pidieran permiso para usarla. Pero sobretodo habría que decirles que ya que son autónomos para decidir hacer lo que han hecho, ahora deben ser responsables y arreglar el "desastre" recogiendo y limpiando lo que han ensuciado (necesitarán mucha ayuda porque son muy pequeños pero deben ayudar a limpiar suelo, muebles, sus caras, poner lavadoras, etc...). Lo que de verdad necesitarían estos dos es tener algún momento y un espacio adecuado en el que pudieran jugar con pintura todo lo que quisieran. Al estar permitido, tal vez no lo harían a escondidas y al estar controlado, solo mancharían lo que está permitido.
El padre les pregunta que si debe castigarles o dejarles sin zumo, tal vez. Ninguna de las dos opciones está relacionada con el hecho en sí, salvo que el tiempo que necesiten para limpiarlo todo, sea tal que no tengan tiempo para tomar el zumo, para ver una peli o para hacer otra cosa, en cuyo caso tendría más sentido. Un castigo aleatorio, separado del hecho en sí no tiene ningún efecto positivo en l@s niñ@s (entendiendo por positivo algo que les haga entender, ser consecuentes y responsables). El castigo sale de la impotencia del adulto para arreglar la situación, o muchas veces de su propio enfado pero el hecho es que al decir "te quedas sin zumo" está diciendo "te fastidias", y recibir eso de tu padre hace daño, mucho daño y genera rabia y agresividad (rabia y agresividad que en ese caso le corresponden a un adulto que no las sabe gestionar y que actúa desde la autoridad que tiene el poder).
¿Entendéis que aunque el adulto no esté enfadado al decirlo, el mensaje en sí de "te fastidias" ya lleva implícita cierta agresividad aunque solo sea por el lugar de poder desde el que se dice? Y aunque en el adulto no haya tal agresividad, desde luego el efecto que genera sí va cargado de tal emoción. Pensad en vuestra infancia y adolescencia.
Dejar a los hermanitos sin zumo es quitarles algo que les hace bien, supongo, y algo que además parece que les gusta mucho por lo tanto no tiene sentido quitarles eso porque han llenado todo de pintura. "Como habéis hecho algo que me enfada mucho, ahora os quedáis sin algo sano para vuestro cuerpo que os ayuda a crecer mejor".
Otro tema sobre el que os animo a reflexionar es el siguiente:
Los hermanos y hermanas mayores de la familia siempre se quejan del papel que les ha tocado desempeñar con el resto de hermanos, y en parte tienen razón. Un niño o niña está tan feliz con su familia y de repente nace otro ser con el que tiene que compartirlo TODO y se espera de él que le cuide, le quiera y hasta le eduque.¡Vaya carga! Los hijos e hijas son de los padres y madres, y son ést@s quienes los deben cuidar. En casa debe de haber unas normas que regulen la convivencia entre hermanas/os pero hay que tener mucho cuidado con esperar que alguien sienta a la fuerza algo que no siente (si un niño no quiere a su hermanita, hay que respetar sus sentimientos y dejar claro simplemente que no puede hacerla daño pero no hacerle sentir mal por no tener sentimientos de amor hacia ella...ya llegarán).
Cuando el papá del vídeo pregunta "¿Por qué no dijiste nada? ¿Quién es el hermano mayor?" casi se puede escuchar el desgarro del pequeño al haber defraudado a su papi por algo que ni siquiera es responsabilidad suya (mirad su carita, su gesto y el pequeño suspiro a continuación). Eso puede hacer muchísimo daño al niño y sobretodo puede generar mucha rabia y odio hacia el hermano y hacia el padre (rabia y odio que quedará reprimida porque no tendrá la libertad de expresarla)
Querida mamá y querido papá,
Si has elegido la responsabilidad de tener un hijo o una hija, por favor, edúcalo tú u otro adulto en tu lugar, no cargues con esa responsabilidad a un menor. A los niños les toca ser niños, a los mayores les toca ser mayores, y cada uno en su lugar puede desarrollar su grado de responsabilidad.
El momento crucial para mí en este vídeo es en el minuto 2:28, cuando el padre se ríe (pues la situación es muy cómica vista con ojos adultos) y el niño le pregunta con mucha seriedad "What is funny?", exactamente la tercera vez, cuando el pequeño se lo pregunta harto de la risa incomprensible de su papá y parece que empieza él a estar enfadado (con razón, diría yo). Los adultos tenemos la costumbre de reírnos de todo lo que hacen los niñ@s pequeñ@s, incluidos los momentos que son de gran seriedad para ell@s. Les miramos como cachorritos que hacen monerías, y el mensaje que les llega de nuestra parte es "no te estoy tomando en serio". Es verdad que son una delicia, es verdad que hacen y dicen cosas que te los comerías (¡yo, la primera! y a estos del vídeo me los comía hasta con pintura puesta. Ya hablé del artículo de Martín Garzo sobre las madres Ogresas en mi artículo "Cómo se escribe la "ja") y es verdad que te hacen partirte de risa, pero el por qué nos pasa eso, ellos no lo entienden y además les ofende profundamente. Así que os pido desde aquí que estemos atentos y atentas a lo que hacemos y decimos delante de ell@s porque no son payasos de circo que estén ahí actuando para nosotros, son personas que están creciendo y aprendiendo de nosotros y que esperan ser tomadas en serio y guiadas para convertirse en personas autónomas y responsables. (Tod@s podemos aguantar la risa o darnos la vuelta y disimular si sabemos que eso evita confundir a un niño o niña)
He visto el vídeo varias veces y acabo sufriendo por esos dos peques que ni siquiera saben qué deben contestar a las preguntas para no ser juzgados de "malos" y para no desatar la ira de papá. Están confundidos, ni siquiera tienen claro qué es lo que han hecho bien o mal. Parece un momento muy serio ya que se han metido en "un buen lío" y papi amenaza con castigarles, parece muy enfadado y sin embargo se ríe a veces y eso confunde aún más.
Hay que explicar a los niños y niñas lo que esperamos de ellos cuando se les dice "pórtate bien" porque ese "bien" es algo tan abstracto, tan poco concreto que genera mucha inquietud. Sin embargo entienden perfectamente instrucciones claras acerca de cómo esperamos que sea su comportamiento.
No nos damos cuenta de cómo jugamos con mucha frecuencia con las emociones de l@s niñ@s, solo para no perder el poder y el control sobre ell@s porque si les dejamos que tengan el control y sean responsables de su vida...¿Qué pasaría?
Navidades, Papá Noel, Reyes Magos y cualquier excusa que encuentran abuelas, tíos y familiares para hacer regalos, son las razones que llenan a muchos niños y niñas de juguetes, algunos útiles y maravillosos, otros no tanto...
Por eso quiero aprovechar para invitaros a la reflexión sobre qué regalar y cómo orientar a amig@s y familiares, desde una perspectiva de género que contempla la no diferenciación de juegos de niñas y juegos de niños, a pesar de que todo lo que nos rodea en los medios de comunicación, en las tiendas y en la sociedad está claramente diferenciado y juzga y "castiga" al niño que elige la muñeca o la bici rosa y a la niña que quiere los guantes de boxeo o la caja de herramientas.
Muchas personas estamos muy interesadas en romper con los prejuicios y con la gran diferencia que vemos entre niños y niñas, y nos sorprende que las niñas se interesen poco por la construcción y los juegos de guerra, y que los niños se ofendan cuando se les pregunta si les gusta Hello Kitty. He visto que la gran diferencia de género que existe en nuestra sociedad está tan metida en cada uno/a de nosotros/as y condiciona tanto las decisiones de cada niña y cada niño, que no pueden crecer en libertad ya que están rodeados/as de mensajes y de juicios que les recuerdan que deben ser fieles al género que les ha tocado; y son muy pocos/as los/as que se salen de lo esperado y con orgullo reconocen lo que les gusta sin miedo a lo que piensen otros/as.
Soy una férrea defensora de hacer visible al género femenino en el lenguaje y por eso lo hago cuando escribo, no tengo nada en contra del género masculino ¡cuidado! que enseguida se habla de feminismo como si se fuera en contra de lo masculino y no es así. Podría entrar en un largo speech sobre el daño que ha hecho y hace a mujeres y a hombres la diferenciación tan marcada de géneros y la necesidad, impuesta por la sociedad, de ser completamente niña (haciendo cosas de niña y vistiendo como una niña) o completamente niño; como si no existieran los grises, como si no se pudiera simplemente SER. Pero no lo voy a hacer y os voy a dejar una charla TED emocionante que lo explica mucho mejor que yo titulada "50 sombras de gay". Pero sí voy a entrar en remarcar la importancia de ir acabando con esa diferencia desde la infancia porque si no, queda en las células o en algún sitio de la memoria al que es muy difícil llegar, y nos condiciona para toda la vida.
Una pareja amiga mía dice que para acabar con esa diferencia hay que sacar todo el armamentoya, porque es tan fuerte la influencia nociva que recibimos y que no podemos controlar, que nuestra compensación tiene que ser mucho más potente. Me refiero con nocivo a todo lo que llega ya diferenciado: - Los anuncios de televisión donde las mamás limpian y cuidan a los bebés, y los papás hacen bricolaje y conducen cochazos. - Las revistas de venta de juguetes que pintan unas páginas de rosa y otras de azul. - Los trabajos profesionales que aún a día de hoy son diferentes para mujeres (cuidado de niñ@s o ancianos, relacionados con cosmética, moda, etc...) y para hombres (de fuerza, inteligencia, directivos, etc...). - Los anuncios en revistas donde la mujer enseña medio cuerpo desnudo y muestra su capacidad de seducción para gustar al hombre, y donde el hombre anuncia relojes, coches y cómo la mujer está a su servicio (esto era más evidente hace años pero paraos a observar con esta información a ver qué detectáis.). - Los cuentos y películas Disney que muestran mujeres delgadas (estúpidas casi todas) que esperan al hombre que llegue para salvarles la vida, y príncipes que montan a caballo, luchan y se juegan la vida para salvar a la "estúpida". - Y las propias aulas de colegio donde se siente un algo que permite que los niños sean los gamberros, traviesos y los agresivos que pegan (se les castiga por ello pero se puede esperar eso de ellos), poco cuidadosos y brutos, y las niñas son las que se portan bien y las que no tienen derecho a hacer trastadas porque...no se espera jamás eso de ellas. Y todo eso se les recuerda a diario con comentarios y mensajes del tipo "no me lo esperaba de ti", "las niñas son tranquilas", "eres una machota como los niños", y mil etcéteras que os invito a ir descubriendo en vuestro día a día. (Confieso que cuando empecé a ser consciente de este tema, yo observé que pedía ayuda a los niños para mover muebles pesados y a las niñas para decorar la pizarra, por ejemplo.)
Y ¿Cómo podemos compensar con todo el armamento? Pues siendo muy conscientes del mensaje que damos a los niños y niñas con cada cosa que decimos, para ir adaptando nuestro lenguaje y nuestras acciones a una nueva forma más respetuosa que no lleve juicios implícitos. Al ser conscientes y entender esto con la cabeza y con la emoción, empezaremos a reconocer qué cosas cambiar. Yo no digo que los niños y niñas no puedan ver una peli Disney ni que no puedan ir al centro comercial ¡ni mucho menos! porque si el mensaje que reciben la mayor parte del tiempo no está limitándoles en su género, entonces crecerán siendo más libres.
Otra manera de compensar es hablarlo tranquilamente con l@s niñ@s, animándoles a expresarse e intentar desactivar convicciones que tengan grabadas, como eso de que "el rosa es de chicas" o "el fútbol para chicos" (claro, si es que, cuando se paraliza medio país y se sientan millones de personas para ver los partidos, sólo vemos a hombres jugar. El mensaje queda clarísimo: "mola ser futbolista, se gana una pasta y te ligas a las modelos pero...si eres chica...¡ayyyy, lo sentimos!" (espero que entendáis la ironía y nadie se sienta ofendid@ ¿eh?)
En espacios donde conviven niñas y niños hay que dedicar mucho tiempo a trabajar sobre esto e intervenir siempre que se realicen comentarios sexistas. El problema es que en muchas ocasiones, tenemos al "enemigo en clase" y es el/la docente quien recuerda constantemente cómo hay que comportarse según el género que te corresponda, y quien no deja y juzga, por ejemplo, que un niño juegue a "las mamás", se disfrace de princesa o que una niña exprese su enfado pegando.
Una de las acciones que más marca la diferencia es todo lo que ocurre desde el nacimiento (incluso durante el embarazo cuando ya se conoce el sexo y se fantasea con cómo será ese niño o esa niña por el hecho de ser niño o niña): se elige un color diferente de ropita, se le acercan juguetes distintos y en ocasiones, hasta la forma de hablarles es diferente (aquí una muestra con un experimento buenísimo: La mente en pañales). Yo no digo que los niños y niñas no sean diferentes pero lo que sí siento es que debemos dejar que salga de ell@s lo que realmente sean, y que vayan eligiendo según sus intereses sin avasallarles nada más nacer con un montón de información y mensajes que les condicionan para toda su vida. Sé que much@s de vosotr@s no estaréis de acuerdo conmigo porque pensaréis que a un niño hay que educarle como tal y a una niña también, y tal vez estéis en lo cierto, pero a mi parecer solo en una parte, y es la parte que les diferencia objetivamente: uno tiene pene y testículos, y otra vulva, pero ni el pene es azul ni la vulva rosa así que no creo que haga falta marcarles tanto el camino por el que deben caminar ¿no?. Tener ciertas diferencias genéticas lleva a tener diferencias a otros niveles pero yo insisto en no decidir la cantidad de masculino que se debe ser por tener pene ni la cantidad de femenino por tener vulva, sino que dejemos que cada cual construya su identidad sin presiones externas ¿me explico?
Pero lo que a mí me ocupaba hoy eran eso, los juguetes y los objetos que decidimos regalar a los niños y niñas que tenemos cerca. Os animo a pensar en qué puede necesitar la personita en cuestión o cuáles son sus gustos y entonces, actuar. Pero si no lo sabemos o si es aún un bebé sin preferencias aparentes, entonces os animo a elegir teniendo en cuenta todo lo que os acabo de contar, y que compréis juguetes "unisex" (en realidad todos lo son pero nosotr@s les atribuimos el género y eso es lo que debemos cambiar) y los regaléis indistintamente a la niña y al niño. Esto les ofrece un mundo de libertad más real, donde puedan jugar sin juicios porque el juego, con juicio, no creo que se disfrute igual.
Yo os voy a confesar mis regalos favoritos: los manufacturados con amor, los que regalan actividades conjuntas (hacer una tarta, ir al cine o a pasear) o... simplemente tiempo, tiempo para estar junt@s (regala a tu hija, a sobrina o a tu nieto tiempo para hacer algo junt@s y ¡verás qué alegría!) y tiempo para disfrutar, sin condiciones, sin peros, tiempo de libertad, tiempo de jugar que es el mejor, como dice Mª Elena Walsh en su canción de "La marcha de Osías" que os invito a escuchar aquí.
Inspirada por el Blog de mi antiguo colegio, y aprovechándome de todo el esfuerzo que hizo Marga eligiendo actividades online muy interesantes, he querido poner una sección de enlaces llamada "Para jugar y disfrutar" (están en la columna de la derecha ¡mira!). En ellos podéis encontrar, de momento, actividades relacionadas con el arte, la ciencia, la música y la Unión Europea. Algunas están en español y otras en inglés, algunas son para niños y niñas de cualquier edad, otras para los niños y niñas más mayores de la casa, y todas para que los adultos disfrutéis como niñ@s.
Encuentro que son actividades interesantes, atractivas, didácticas y muchas, de una gran belleza, con las que podéis dejar a los niños y niñas jugar en ese ratito en que se les deja utilizar el ordenador. Mejor ofrecerles actividades conocidas que dejarles buscar en la red, ¿no creéis?. Instala Adblock en tu ordenador y se bloquearán todos los pop-ups y la publicidad para que no haya distracciones mientras juegan. Todas las actividades están revisadas por mí y elegidas a propósito. Admito sugerencias e iré añadiendo enlaces nuevos poco a poco.
Los conflictos existen, es una realidad y tod@s crecemos con ellos pero hay que atenderlos y debemos ir dando a l@s niñ@s las herramientas para resolverlos de la forma más respetuosa.
Hoy se ha reunido por primera vez el Grupo de Mediación para resolver un conflicto. Está formado por cuatro niñ@s de diversas edades y un adulto. Si alguien tiene una queja, la redacta en una hoja preparada para ello, escribe quiénes están implicados/as y qué necesita del Grupo de Mediación. Hoy el Grupo ha leído la queja puesta por P. y A. y antes de llamar a l@s implicad@s, hemos hablado un poco sobre lo que ya sabíamos acerca del conflicto y sobre qué faltas creían que se habían cometido. N. ha ido a avisar a las 4 personas que tenían algo que ver en el asunto y tod@s hemos ido escuchando lo que tenía que decir cada uno/a y lo que necesitaba hacer, o que le hicieran, para arreglar el asunto.
Ha sido una maravilla y tod@s hemos salido muy enriquecidos. Se ha tratado a tod@s con respeto y se ha buscado la mejor forma de ayudar a resolver, indagando en los porqués y buscando consecuencias sencillas y coherentes con lo ocurrido. Y hemos descubierto, después de resolver el conflicto por el que se quejaban, que el origen real está en un problema más profundo que tiene que ver con las relaciones entre varios niños.
Este tipo de espacio educativo necesita tiempos donde los niños y niñas sepan que van a ser escuchad@s y que se les va a ayudar a resolver sus conflictos. Y eso debe hacerse con parte del grupo con el que conviven porque así, es el grupo el que va regulando la convivencia y no somos los adultos los que tenemos que ir llamando la atención y decidiendo consecuencias. Como ya he dicho alguna vez, la autoridad adulta la mayoría de los casos es injusta y toma decisiones normalmente con prisa, sin escuchar a todas las partes y responsabilizando casi siempre al mismo o misma que "siempre se mete en líos". Cuando hay tiempo para escucharles, el mensaje que reciben es "lo que te pasa es importante y vamos a dedicarle el tiempo que sea necesario, vamos a tomárnoslo en serio y vamos a tomar decisiones pensando en lo mejor para tod@s".
En mi experiencia ayudando a resolver conflictos, he visto que la mayoría de las veces un pequeño conflicto (como una pelea o unos insultos) sirve para juntar al grupo de mediación y, gracias a hablar, escuchar e indagar, acabar descubriendo que lo que ocurre es mucho más profundo, que lo que hay detrás es más serio (chantaje emocional, amenazas, acoso, etc...) y que cuando no tienen ese espacio de mediación, el adulto decide en función del conflicto visible más evidente y según la información que tiene a primera vista.
¿Qué suele ocurrir en estos casos? Que el/la culpable siempre es quien da la torta o el puñetazo y no nos enteramos de qué le llevó a hacerlo ni de cuánto le han provocado previamente. También podríamos meternos en qué le pasa a cada niño y niña a nivel personal pero de eso ya hablé en el post "¿Mal comportamiento o mala gestión de las emociones?" cuando os invitaba a ver un fragmento de la película Kirikú. Por supuesto que los niños y niñas sienten emociones que no saben gestionar y les lleva a tener conflictos pero, ¿qué hay del papel de los adultos profesionales y de los espacios dónde pasan tanto tiempo nuestros niños y niñas? Debemos escucharles, es nuestra obligación darles tiempos para que se expresen y puedan decirle a otr@s "no quiero que me trates así" con un adulto presente que le de fuerza para decirlo.
La realidad que me llega de muchas escuelas es que l@s niñ@s están bastante abandonad@s respecto a estos temas, y los profesionales están tan perdidos como los estudiantes. Yo sé que no es fácil encontrar tiempos en unos horarios tan apretujados y llenos de asignaturas obligatorias pero apelo, una vez más, a la responsabilidad de cada profesional y de cada docente para que detecten con urgencia la necesidad de cambiar tiempo de libro de texto aburrido que entretiene a niñ@s pasiv@s adormecidos, por tiempo de escucha activa, respeto y crecimiento personal.
Como siempre, me he emocionado escuchando las aportaciones del Grupo de Mediación y viendo cómo cada niño implicado asumía su responsabilidad y reconocía su falta de respeto. Y la verdad es que me emociono cada día al ver, después de solo dos meses, cómo van brillando est@s pequeñ@s dragones y dragonas y cómo empiezan a equilibrar sus alas de la libertad y la responsabilidad mientras disfrutan de cada día "¡cómo si lo fueran a prohibir!". No tengo ninguna duda de que van a ser personas felices. ¡Qué suerte!
¿De verdad que pueden aprender a leer sol@s? ¿Y a escribir también?
Que si, que ya os lo decía yo ¿No veis que es una de las cosas más atractivas y divertidas para l@s niñ@s? ¿No veis que lo hacemos todas las personas y están imitando y absorbiendo como esponjas? Es como andar, lo desean desde que ven que todas las personas lo hacen. Alguien que vive en un ambiente alfabetizado y lleno de mensajes escritos por todas partes, aprende por el puro deseo de aprender. Lo peor que podemos hacer es forzar a un bebé a que camine antes de que esté listo y lo desee (normalmente lo desea mucho antes, pero su cuerpo no está preparado). Igualmente, lo peor que podemos hacer es forzar a un niño o niña a que aprenda a leer y escribir antes de que esté list@ y lo desee. ¿Las consecuencias? Imaginadlas, si no las conocéis ya. Forzar cualquier proceso natural del desarrollo es negativo para el posterior desarrollo. Ya sabemos que "los árboles no crecen tirando de las hojas".
"Quiero a mi mamá"
Patatas,pollo,lentejas,chorizo.
Las motivaciones las tienen a diario, cualquier tema es una oportunidad para escribir y cuando están en un espacio libre, sin juicio, donde se respetan los procesos, van escribiendo sin miedo a equivocarse, a veces descubren ell@s sol@s y van usando únicamente las vocales para construir palabras, y otras veces van preguntando y se lo escribimos en una pizarrita (mientras decimos la palabra para que asocien el sonido a la grafía) para que puedan copiar las letras.
La verdad es que es una suerte presenciar estos procesos, sigue siendo emocionante con cada niño o niña que empieza ese camino de descubrimiento y autoaprendizaje.
Un grupo de niñ@s está en el jardín, se han construido de forma muy improvisada una mesa con unas tablas de madera para fabricar caretas de miedo para quien quiera, y quieren anunciarlo en un cartel de madera. Viene B. y me pregunta: -¿Cómo se escribe la "ja"? - ¿La "ja"?-pregunto yo. - Sí, pero la "ja" de halloween. - ¿y "güin"?- me vuelve a preguntar. Escribo la palabra con un palo sobre el barro y él va y viene varias veces hasta asegurarse de que lo ha escrito bien. En ese momento, parece que le va la vida en escribir ese cartel, es tan fuerte su deseo, que no necesita que nadie le obligue a escribirlo y, por supuesto, y enlazando con lo que os contaba en el post ¿Qué pasa cuándo decimos "muy bien"?, su propia satisfacción es suficiente y nadie tiene que aplaudirle, ni darle la enhorabuena, ni ponerle un MB en rojo en aquella ficha tan aburrida que le mandaron de deberes. La vida en El Dragón es así constantemente, se sienten libres para escribir algo a su mamá, para apuntar sus platos de comida favoritos o los materiales que se necesitan comprar. Halloween...Los cuentos de miedo también han sido protagonistas estos días en El Dragón. Unos niños van anunciando por la casa "Quién quiera escuchar una historia de miedo que vaya a la sala de música". Ahí se acaba juntando un grupo de edades variadas deseoso de escuchar la historia. Justo cuando se baja un poco la persiana para conseguir algo de oscuridad, varias niñas de 3 años deciden no quedarse y piden salir de la sala. Algunos de 4 y 5 se quedan cerca de mí para coger mi mano, si lo necesitan. Uno de 6 intenta negociar con el que va a contar para que la persiana no se llegue a bajar del todo, pero le dice que en algún momento se quedará todo oscuro así que, como la historia es así, si no quiere se puede ir. Tardan un rato en negociar porque N. no quiere perderse la historia y no quiere oscuridad. L@s demás dan ideas y le ayudan y animan para que se quede. Al final se sienta a mi lado y se queda. Hay dos ayudantes: uno sube y baja unas rendijas la persiana cuando el "narrador" se lo indica, el otro toca las teclas del piano para crear ambiente de misterio, miedo y susto (¡y cómo lo consigue!). Mi papel ahí es solo el de estar. Estoy para garantizar la seguridad de tod@s, para acompañar a quien me necesite, para ayudar a que se realice la actividad con éxito y para pararla solo en el caso de que vaya en contra de las normas básicas de convivencia (respeto a personas y materiales). La presencia adulta ayuda ahora que llevamos poco tiempo funcionando pero la regulación ideal la va creando el grupo, no la autoridad adulta. Tod@s l@s que acudieron a la sala decidieron las normas de ese momento, se ayudaron si tenían miedo, se dijeron "eso no lo digas en la historia, es una palabrota y no nos gusta" y establecieron las consecuencias para los que interrumpían: "Cada vez que interrumpáis y no me dejéis contar, subiré un poquito la persiana y habrá menos oscuridad" y así lo hacía, oye, sin avisar más y sin echarse atrás. Casi acaban a plena luz con la persiana hasta arriba pero se recondujeron y volvió la oscuridad. Cuando terminaron, les invité a hablar de sus miedos. Cada niño y niña de entre 4 y 9 años se contaron qué les asusta y se dieron consejos para superar los distintos miedos. ¡Vaya momento tan interesante! Sus emociones en juego, sus íntimas preocupaciones compartidas sin miedo. En ese momento ya estaba yo a punto de caramelo, con los pelos de punta y la emoción aflorando en forma de lagrimita. pero ya me tuve que contener de verdad cuando les pregunté: - ¿Creéis que los adultos tenemos también miedos? - Sí- dijo N.- Los adultos tenéis miedo de que les pase algo a l@s niñ@s. Aunque suene muy poco a educación activa y respetuosa, he de decir, que me los comería a tod@s. Mi gran amiga Manuela siempre dice que entiende a los ogros ( y la entiendo) y Gustavo Martín Garzo describe, como siempre de forma exquisita, ese deseo en su libro "Todas las madres del mundo":
LAS OGRESAS:
Lo peor de las madres de los ogros era su terrible apetito. No era, en absoluto, que no quisieran a sus hijos. Es posible, de hecho, que pocas madres hubiera en el mundo que quisieran más a los suyos, sólo que tenían que luchar contra esa naturaleza devoradora de carne que como ogresas les correspondía. Y esto las hacía sufrir terriblemente, pues les bastaba con ver a sus ogritos y ogritas recién nacidos, para que, al encontrarlos tan guapos, sintieran unas irresistibles ganas de comérselos. Por eso, la crianza era para ellas un auténtico infierno. Como todas las madres, se veían obligadas a bañarlos y a cambiarlos, a darles de comer y a dormirlos, y, como a todas ellas, nada les parecía más hermoso en esos momentos que el bebé que tenían que cuidar y atender. Pero su problema, al contrario que el de las otras madres que existían, humanas y no humanas, era que cuanto más hermosos los veían más apetecibles les resultaban. Y más ganas, por tanto, les entraban de comérselos. Por eso, no había escena más dolorosa que asistir al momento en que, tras no poder resistirse más, una ogresa finalmente se comía a su hijita, mientras enormes lágrimas corrían por sus mejillas. Dicho así parece una barbaridad, pero puedo aseguraros que no había en el mundo una escena de amor más delicada y tierna. «Qué culpa puedo tener yo —parecían estar diciendo mientras besaban y lamían los huesecillos que iban quedando en la mesa— de que fueras una ogrita tan guapa.»
Me encanta la imagen de niñ@s con botas de agua (las katiuskas de siempre), me transmiten diversión asegurada, parece que fueran el carnet para pasárselo bien, el permiso para meterse por todos los lugares. También me recuerdan a las que se ponen los campesinos y granjeros para trabajar, así que al final me da la sensación de que si te metes en unas katiuskas te vas a meter a fondo en cualquier cosa que hagas. El Dragón se ha llenado de botas de agua que duermen ahí, que viven ahí y que alguno se las pone hasta cuando hace sol. Con ellas saltan en los charcos, crean ríos y pantanos, juegan con el barro, y hasta salen de paseo por el campo ¡Eso sí que me gusta! ¡Los paseos por el campo! y cuando pregunta el que aún no ha cumplido 3 años ¿puedo ir yo también? y acabamos yendo niños y niñas de entre 2 y 9 años juntos a correr, a subir rocas, a tirarse de culo por toboganes-roca y a observar a los animales (insectos sobretodo, de momento) que son invisibles a mis ojos pero que ell@s encuentran a la primera.
Me encanta cuando antes de salir V. dice "hay que coger la bolsa de basura" y se pasan el camino recogiendo lo que otra gente ha dejado allí tirado: bolsas de plástico, botellas, cristales, papeles, etc... A much@s de ell@s no les cabe en la cabeza que haya personas que usan el campo como basurero y ya están pensando en cómo podemos arreglar esto.
Los días en El Dragón son una delicia, los niños y niñas están conociendo eso que se llama libertad pero que a veces también confunden con libertinaje y es que, como dice siempre Juan, l@s niñ@s en la Escuela Democrática necesitan desarrollar dos alas: la de la responsabilidad y la de la libertad, hasta que no asuman cierta responsabilidad no pueden disfrutar de la libertad, y entonces se confunden y practican más el libertinaje, o lo que yo llamo "hago lo que me da la gana", que no es lo mismo que hacer lo que uno quiere con su tiempo, sin molestar ni dañar a las cosas y personas que hay alrededor.
Teniéndolo tan cerca y viviéndolo en vivo y en directo, me doy cuenta de que eso es lo más difícil de conseguir y lo más importante de alcanzar. Toda una escuela libre merece la pena aunque solo sea para educar a personas responsables y que desde ahí ejerzan su libertad. ¿Qué más da que se sepa todo el currículo de Primaria y Secundaria si no se sabe qué hacer con ello? ¿Qué más da que se sepan todos los contenidos (que se aprenden a la fuerza) si no son personas felices las que los aprenden?
Ayer hablaba con Claudia, una antigua alumna de 13 años y me explicaba con una mezcla entre enfado y tristeza lo poco que le gusta el instituto porque parece que no les importa nada lo que sienten y lo que necesitan los alumnos y alumnas:
"Están empeñados en que seamos mayores y maduremos y yo creo que madurar es de frutas, las personas no maduran, las personas cambian. Están empeñados en que seamos ya como adultos y hay muchos adultos que están aburridos y amargados y lo que hacen es amargarte la vida.
Tú vas al instituto a aprender, vale, pero también a pasártelo bien porque aprender también es pasárselo bien. El instituto debería ser un lugar dónde pasarlo bien y donde nos dejen disfrutar de nuestros intereses aunque sean infantiles. Qué manía con que maduremos de una vez. ¡Me están robando mi infancia! Dejadme que sea pequeña, que ya tendré tiempo de ser mayor.
Me dicen algunos profes que usar colores es de pequeños y yo los uso para decorar, ilustrar con algún dibujo para entender y memorizar mejor y para desarrollar mi creatividad pero no me dejan, no nos dejan. ¿Cómo quieren que desarrollemos la creatividad si nos imponen sus propias reglas hasta para elegir los colores que podemos utilizar? Esa no es mi creatividad, es su creatividad."
Claudia dice que si hubiera ya un Dragón para niños y niñas de su edad, ella iría y terminamos nuestro aperitivo diciéndome:
"Yo quiero ser actriz, pero si el mundo necesitara un cambio radical, yo me ofrecería como presidenta del gobierno para ayudar"
A ver si nos da tiempo a agrandar El Dragón para que Claudia pueda disfrutar de alguno de los años escolares que le quedan y que pueda aprender como quiera y cuando quiera.
Miro día a día a los seres tan puros (puros por ser niños y niñas simplemente ¿eh?) que nos acompañan en El Dragón y tengo que reconocer que me emociono al verles crecer en libertad y al ver como sus caras brillan de satisfacción, de tranquilidad, de gratitud, etc...(hay momentos duros también donde no están tan tranquilos y contentos pero sus caras siguen brillando)
El Dragón es como el árbol que había en La Pradera donde jugaba yo de pequeña al escondite, cuando llegabas corriendo antes que el que la ligaba y decías "salvada", sentías un gran alivio. Ahora el árbol está en este jardín donde tod@s están salvad@s (por estar en un espacio así) y corren felices desde por la mañana entre la niebla que nos regala el precioso valle que nos rodea.
Ay, qué emoción, un sueño hecho realidad ¡YA VUELA EL DRAGÓN!
En realidad es más que un sueño porque hay algo en este Dragón que está muy vivo, que luce mucho y funciona por sí solo, y la verdad es que en mi sueño eso no aparecía... Solo puedo decir ¡Qué suerte! Me está trayendo tantas cosas buenas este Dragón...
Es un gusto trabajar sin sentir que se está trabajando y gran parte de mi verano se lo he dedicado a este precioso proyecto, que me tiene entusiasmada, para ir poniendo a punto la casa, realizar reuniones pedagógicas cuestionando los porqués y paraqués de nuestras decisiones, y reuniones con las familias de los dragones y dragonas que están empezando una nueva vida escolar.
Tengo que reconocer que estos encuentros han sido muy especiales y agradezco profundamente a cada papá y mamá que ha compartido con nosotras lo mejor de sus vidas: la biografía de sus hijos e hijas, y sus pequeños secretos, para que podamos acompañarles con todo el respeto y el amor que se merecen.
He aprendido tanto que siento que me hubiera hecho una carrera sobre infancia, medicina, educación, psicología, maternidad, paternidad, etc, que creo que no ofrece ninguna universidad a día de hoy.
Confirmo, sin ninguna duda, lo importante que son los primeros años de vida y cómo todo lo que se vive en esos años queda grabado en cada uno y cada una de nosotros/as, y cómo algunas heridas o traumas que se viven pueden ser parcial o totalmente reparados cuando se presta atención, se reconoce y se hace algo desde el respeto y el cuidado.
¿Sabíais que cuando un niño o niña es separado de su mamá nada más nacer para estar en incubadora o para que se le hagan unas cuantas perrerías, puede experimentar una sensación de abandono que le puede marcar en su desarrollo? Seguro que sí. Y ¿Sabíais que pueden aparecer síntomas, años más tarde, que son un reflejo de aquello, y que se pueden reducir si se les cuenta a ellos/as aquello que pasó y se les explica que no fue abandono y el por qué tuvo que ser así? Incluso todo lo que viven durante el embarazo es crucial en su desarrollo.
Sé que muchas y muchos sois plenamente conscientes de esto pero también hay mucha gente que necesita convencerse de que determinados comportamientos y emociones que tienen sus hijos e hijas provienen de ahí.
No pretendo que nadie se sienta culpable por las herencias que ha transmitido a su bebé, porque muchas veces vivimos situaciones no deseadas que nos hacen sufrir, no lo podemos evitar y no sirve de nada sentirse mal. Solo quiero invitaros a que os hagáis conscientes de ello y que acompañéis a vuestros/as hijos/as con una mirada consciente porque desde ahí se les puede ayudar, y cuando uno/a hace ese cambio, hace un clic que beneficia directamente a las personas que tiene alrededor, y a los/as primeros/as a sus hijos/as (de eso sabe mucho la pedagogía sistémica).
Otra situación de la que he sido consciente yo gracias a estas entrevistas, es lo que experimentan los papás (ellos, los hombres) durante los embarazos y puerperios (período de varias semanas o meses que sigue al parto) de sus parejas embarazadas. Existe mucha información y libros dedicados a ellas, a las mamás, a las protagonistas, informando día a día de cómo se pueden sentir, de cambios que van experimentando, de lo que necesitan ellas y sus cachorritos, etc... pero hay muy poco apoyo para esos hombres que rara vez saben cómo acompañar a sus parejas y acaban por sentirse solos y desplazados, sin saber cómo actuar, optando por desplazarse sin disfrutar de esos momentos que pueden ser realmente bellos y gratificantes. No puedo ni quiero generalizar, pero son varios los que han compartido esto con nosotras y hemos conocido a una pareja que ha puesto en marcha un proyecto llamado "Prepapá" a raíz de profundizar en ese vacío respecto a este tema.
Cuando he sido tutora anteriormente y he tenido reuniones con las familias, siempre les invitaba a que me contaran experiencias importantes de su hijo/a pero no me atrevía a preguntar por el parto y demás (tenían ya 10 y 11 años) por si les parecía demasiado raro y no entendían de qué me servía a mí dicha información. Ahora lo haría sin duda y sin miedo a su reacción porque, además de conocer mejor a tu alumno/a, les anima a ellos a hablar con más ternura sobre su hijo/a. Rara vez cuentan su biografía y es una oportunidad para conectar con su parte más sensible y establecer una relación más cercana contigo como tutora. Sé que requiere mucho tiempo y dedicación pero, a día de hoy, no concibo mi profesión de otra manera.
Mi verano (después de algunos buenos viajes) ha terminado con un último esfuerzo para poner a punto El Dragón. Una vez más, agradezco a las familias y amigos que se han acercado a echar una buena mano para dejarlo todo listo. Hoy hemos empezado el curso y ha sido un regalo que augura un futuro maravilloso, un futuro de acompañamiento desde el respeto para que todos los niños y niñas que pasen por aquí, descubran la riqueza que tienen dentro y jueguen y aprendan a su ritmo.
A veces la vida te pone situaciones delante que te obligan a tomar una decisión sin saber muy bien qué va a pasar, pero es el hecho de tomar la decisión lo que te hace descubrir el camino que parecía estar ya ahí. En una de las películas de Indiana Jones, había un puente invisible que sólo se hacía visible cuando uno daba el paso con decisión y sin miedo. Yo me siento un poco así, en un camino mucho más vivo y rico del que había imaginado.
¡Qué suerte de camino! ¡Qué suerte de familias que han elegido y apostado valientemente! ¡Qué suerte de equipo pedagógico que me acompaña! ¡Qué suerte de riqueza que estoy descubriendo en mí! ¡Qué suerte de compañeros/as de vida que escuchan y acompañan!
Qué gusto da cuando la vida te pone delante la oportunidad de devolver favores, la oportunidad de DAR... Después de este año viajando por el mundo y encontrando gente que me ha ido regalando encuentros, gente que me ha abierto su hogar y me ha cuidado, escuchado, alimentado, me ha enseñado su ciudad y me ha dado mucho más, recibo a mis contactos de Finlandia en su rápida visita por Madrid. Ahora voy descubriendo qué otras cosas he aprendido sin haberme dado cuenta, cosas que no son evaluables a priori pero que de repente, salen. Siento la necesidad de devolver a la vida, pero ni siquiera eso es fácil ya que puedes resultar abrumadora cuando quieres dar demasiado ¿hasta dónde llevas tu actitud servicial? Pues hasta donde necesite la otra persona, ni más ni menos. Ahora me considero una buena anfitriona que sabe atender y cuidar a sus invitadas e invitados y hacerles la visita más cómoda y bonita. ¡Pena que solo han estado un par de días!
Ya han llegado las vacaciones de verano, ya han cerrado las escuelas y también me toca a mí parar. Miro todo lo que me ha dado esta experiencia y pienso ¡Madre mía, qué suerte tengo! (¿verdad, Manuelita?) Y con lo que soy ahora, después de tanto aprendido, de las reflexiones, de los encuentros (y también de algún desencuentro), de esperas en aeropuertos y tiempos muertos reveladores, miro a la infancia con unos ojos más convencidos de cuál es mi papel como docente y cómo todo ha ido cobrando sentido.
Esa convicción acerca de lo que yo podía ofrecer a los niños y niñas comenzó hace ya un par de años mientras se cuajaba en mí la idea de viajar por el mundo visitando escuelas. Fue a raíz de ir viendo cómo crecían, como personas, mis alumnas y alumnos a medida que yo les ofrecía más libertad en diferentes momentos de las jornadas lectivas que tan poca libertad ofrecen normalmente. Libertad de expresión, en las asambleas (y otros muchos momentos) en las que podían expresarse sin encontrar un juicio adulto que condicione el qué decir, un espacio de respeto que favorece que cada cual se escuche a sí mismo para saber qué piensa sobre algo en lo que nunca antes había reflexionado. Libertad de aprendizaje, cuando les dejaba tiempos para investigar lo que quisieran utilizando los materiales que necesitaran (y eso que el hecho de que en ese rato tuvieran que investigar ya les está restando libertad). Libertad de acción en cosas que dependen de ellos/as, como ir al servicio ¡por dios! que hasta para eso necesitan autorización, o usar la excusa del servicio para dejar de oír un rato la explicación de la profe y salir a darse un mini paseo por el pasillo. Esta actitud mía era algo contagiosa al resto de momentos en los que se supone que una debe ser más directiva y controladora, y por lo tanto se acabó generando un clima de confianza, respeto y bienestar en el aula del que disfrutamos todos y todas.
El mensaje que reciben los niños/as cuando respetas y favoreces su libertad es CONFÍO EN TI y LO QUE HAGAS, ESTÁ BIEN (porque si no está bien, habrá consecuencias naturales que te muestren el camino correcto), y eso les lleva a asumir la responsabilidad de sus propios actos. Pero, si se les dice todo el tiempo qué hacer, cómo hacerlo y cuándo (rara vez se les explica el por qué o para qué hacerlo) ¿cómo van a experimentar el sentido de la responsabilidad? No lo van a entender ni lo van a aprender, por lo tanto no lo van a ejercer porque, como ocurre con los aprendizajes, los que se meten a la fuerza, no calan (a veces sí, pero para mal), sólo perduran de forma sana los que han sido encontrados, buscados o deseados y que tienen un sentido para el aprendiz. El sentido de responsabilidad es fundamental en la vida, es lo que nos conecta con nuestro interior, con saber quiénes somos y por qué hacemos cada cosa que hacemos. Y lo peor de todo es que, como la mayoría hemos pasado por lo mismo, no somos capaces de verlo en nosotros, pero sí lo proyectamos en los demás, y nos permitimos juzgar a niños, niñas y sobretodo adolescentes (y también a mayores pero ese, de momento, no es mi campo) diciendo "es un o una irresponsable", ¡pues claro! ¿qué esperamos?
La guía del I Ching (1), muy sabiamente, dice:
"Si le decimos a la gente lo que tiene que hacer, entonces seguirán la forma y no el contenido de las cosas, concentrarán su atención en adaptarse a las apariencias y no a lo que es correcto y esencial. Debemos dejar que la gente se equivoque hasta que agote el entusiasmo que los llevó a extraviarse. Sólo cuando realmente necesiten ayuda, buscarán la instrucción con la actitud de un niño sin pretensiones...Cuando adquirimos una mente abierta como la de un niño, con seguridad obtenemos ayuda para entender los secretos del mundo interno, a través de los cuales podremos ser guiados"
Ahora el reto está en seguir apostando por respetar esas mentes infantiles abiertas, sin destruir lo más bonito que tienen los niños/as y que de mayores es muy difícil recuperar. ¿Será que les tenemos envidia? Una vez más, me pregunto ¿nos da miedo que nos superen, con lo peques que son? ¿en qué nos pueden superar que tanto miedo de? ¿en seguridad? ¿en autoestima? ¿en alegría? ¿en tener las cosas claras?... Claro, un poco de miedo sí da. Pero el miedo es de cada uno/a y es nuestra responsabilidad transformarlo y no usarlo en contra de las joyas humanas que tiene esta vida ¿O no?
El caso es que yo he tenido la suerte de ver en mis alumnas y alumnos el efecto, inmediato y a largo plazo, que les supuso experimentar la libertad y la confianza que yo, como adulto de referencia, deposité en ellos/as en los pocos momentos que pudimos salirnos del guión y en el ambiente que eso generó. No puedo explicar con calificativos conocidos cómo era la luz que salía de cada uno/a ni el tipo de personas en las que se iban transformando, pero sí puedo explicar cuánto aprendí de ellos/as, cuánto aprendí con ellos/as y cómo pude también relajarme más en mi trabajo y disfrutar de soltar el control. Claro que, en medio de ese disfrute, otra vez a poner deberes, exámenes y notas de esas que te dicen que sólo eres "suficiente" y tienes que espabilar, o que eres "excelente" y que no te puedes relajar.
Y, aunque creo que ya os lo he contado, fue básicamente eso lo que me llevó a conocer espacios educativos que permiten a los niños y niñas SER, y así comprobar con mis propios ojos que esa convicción acerca de lo que necesitan, tenía una forma de materializarse.
No es tan difícil confiar en los niños y niñas, de hecho, es precioso pero primero hay que confiar en una misma, reconciliarse con las experiencias de cuando fuimos niñas/os y desarrollar una actitud servicial que, al menos en sus procesos educativos, les transmita que estamos aquí para hacérselo más fácil, sin abrumarles, sin juzgarles y sin condicionarles.
Yo ahora doy al PAUSE a mis viajes y visitas pero me quedo aquí contándoos mis reflexiones acerca de la educación mientras sigo yo, viendo como crece este nuevo Dragón.