sábado, 7 de febrero de 2015

En Summerhill



    Cuando llegas a Summerhill, después de ver el cartel con el nombre a la entrada, te encuentras con el siguiente aviso "BEWARE! CHILDREN PLAYING!" y entonces se te alegra aún más la cara. Para mí, esta frase resume la idea de lo que representa este espacio así como las escuelas libres en general (por supuesto, también ElDragón). Para empezar, no podemos olvidarnos de que jugar es lo más serio e importante y necesario que hacen los niños y niñas (hablé de ello, por ejemplo, en "La importancia del juego") pero además, en estos lugares, todo lo que ocurre se vive como un juego, y no me refiero únicamente al hecho en sí de estar jugando, si no al disfrute de que cada persona haga lo que desea con su tiempo y a que eso, en definitiva, coloca tu emoción en un lugar muy parecido a la que te despierta el jugar. Claro que se hacen cosas que a una no siempre le encantan y no recuerdan a un juego, pero el flujo que se mueve en cada uno de nosotros no se ve interrumpido y transmite a cada persona un "algo" tan natural y coherente que te hace disfrutar de la vida aún cuando duele porque te toca por ejemplo resolver una situación incómoda que preferirías obviar, o tienes que recoger una sala entera que has dejado "echa unos zorros" después de jugar durante horas, o tienes que estudiar algo aburrido para poder hacer algo que te encanta.
      En fin, que el mejor aviso que se puede poner al llegar a un espacio así es el de "Cuidado! niñ@s jugando!" y queremos uno igual para ElDragón. (Qué suerte tienen los angloparlantes al tener palabras que incluyen ambos géneros como "children")

     Llegué algo tarde, era domingo y no pude ver mucha actividad la primera noche pero Jaime (el hermano de un niño que está en ElDragón) me recibió y me paseó por el campus mientras me explicaba y me ponía al día de casi todo. Thank you, Jaime! me sentí muy atendida y cuidada por ti (y por Ale).

       Después de dormir plácidamente... breakfast time!. Chicos y chicas de todas las edades van apareciendo con sus platos de cereales y sus vasos de leche que traen de la cocina (para las tres comidas principales hay un buffet preparado por cocineras y cada uno se sirve lo que quiera). Alguna baja en pijama al comedor y otros llegan ya preparados para ir a la clase que les toca el lunes a primera hora.

Niño votando a personas para un comité
Adulto votando
       La elaboración de horarios para las clases académicas, así como casi todo lo relacionado con asumir alguna responsabilidad, se organiza al comienzo de cada trimestre. 
   Estamos en enero, es el comienzo del second term y, aunque los horarios de las clases están ya listos, aún hay algunas funciones por cubrir y me encuentro con unas chicas que están haciendo "la ronda de la libreta" (round the book): consiste en ir preguntando a todas las personas si se quieren ofrecer voluntariamente para pertenecer al comité que se encarga de una responsabilidad concreta. Una vez que tienen anotadas a las interesadas, se vuelve a preguntar a cada persona para que vote a quiénes quiere como encargadas de dicha función. Cuando el proceso termina, se cuelga en el corcho una hoja con los nombres de las responsables.


       Hoy, el taller de madera está hasta arriba de gente de diferentes edades, algunas personas están concentradas en algún trabajo de carpintería, otras miran y otras charlan sentadas en un sofá que tiene pinta de llevar toda la vida ahí (Will, el profe, me dice que lo quiere cambiar por uno nuevo pero que le piden que no lo haga porque les encanta ése). Afuera está nevando pero dentro estamos calentitas y con buena música. Un chico lleva más de una hora concentrado en tallar su nombre en una pieza de madera que se le resiste porque no se aguanta fácilmente en el gato; otro está preparando un dispositivo para un reto que les han propuesto: transportar un huevo por un cable de varios metros, sin que se rompa y haciendo que el huevo siempre "mire" hacia dónde va. 
    William Readhead es el responsable del taller de madera y de gran parte del funcionamiento de la escuela. Es uno de los hijos de Zoë, nieto de Neill y antiguo alumno de Summerhill. Hablar un buen rato con él fue muy  agradable e inspirador. Thanks, Will!
Handwriting en el aula de Historia

       Me cuelo un rato en la clase del profesor de Historia. Es un espacio precioso, lleno de información por los techos y paredes, escrita con letra preciosa (también da clases de handwriting y caligrafía); hay un sofá, una mesa con fruta e infusiones y suena música clásica. Hoy está dando una clase individual de escritura a un chico de unos 14 años. Él ya sabe escribir perfectamente pero quiere mejorar su letra y escribir de una forma rápida y legible. El profe me cuenta que quiere ayudarle para que pueda hacer los exámenes de Secundaria escribiendo rápidamente pero de forma limpia y comprensible. El chico me dice que además, le interesa para su vida en general y por eso se apuntó a esta clase. 

       En la clase de Matemáticas hay cinco adolescentes de unos 16 años. La profe está en su tiempo de "Maths clinic" que significa que no hay clase pero ella está en el aula, disponible para resolver dudas. Cada estudiante está con su actividad personal, a veces hacen comentarios o hablan un poco de temas personales, incluso hacen bromas, pero luego vuelven a su concentración. Cada uno de estos estudiantes ha elegido asistir a diversas clases curriculares y prepararse para las pruebas de Secundaria. Están aquí, en clase, por su propia voluntad, ni siquiera tienen obligación de asistir aunque se hayan apuntado, pero saben que la clase es a esa hora, que hay un hueco reservado para ellos, y estudian aunque a veces tengan que hacer cosas que les aburra o suponga un gran esfuerzo. Ellos quieren pasar esas pruebas que pone el sistema educativo británico, no es cosa de la profe ni obligación por parte de la escuela en la que están, así que ven a su profesora de mates como una aliada, una guía que les ayuda a conseguir sus objetivos. En ningún caso representa una autoridad que les amenaza con suspensos, a la que tienen que tener contenta o engañar en el examen copiando de algún sitio, no, es un apoyo, alguien que te ayuda a crecer para conseguir tus retos. 
      Menuda diferencia a cómo lo viven los estudiantes de los institutos tradicionales, ¿no? 

        Me sigo paseando por todos los rincones de la escuela, paso por las distintas clases, miro por las ventanas, me siento un rato en un banco del jardín, como con todos a la hora de comer y tengo la suerte de acompañar a un par de grupos a la hora del "bed time" donde respiro el ambiente hogareño y de cuidado, cosas a la que dan mucha importancia también aquí.
         Cuando paso a la clase de Artística, muero de envidia al ver el tamaño, los ventanales y el material del que disponen (bueno, en verdad también me pasó al ver el taller de madera, la clase de historia, la de ciencias, la de literatura, la sala de teatro, la clase de música con estudio de grabación incluido, etc.) La profe me invita a estar con la Class 1 pero debo hacer la misma actividad que les ha propuesto a los niños y niñas de 7 años: dibujar algo que te guste muchísimo de tu país y colorear con acuarelas. Pues no sé muy bien por qué a mí me salió un dragón, mi Dragón, nuestro Dragón y disfruté mucho coloreándolo en ese espacio tan especial.
           

           Me gusta ver el parecido que nuestro Dragón tiene con Summerhill. Desde luego que para nosotr@s, esta escuela de las afueras de Londres es una inspiración y seguimos sus pasos, pero nos llevan mucha ventaja. En breve cumplirá 100 años y El Dragón tiene apenas un año y medio. 
        Como escuela, veo a Summerhill como si fuera la persona adulta, madura, responsable y autónoma que no necesita del control de los adultos porque funciona ya de una manera totalmente democrática y que se autorregula. El Dragón, sin embargo, es como un bebé en pañales que comienza a gatear y que explora y crece de forma libre, mostrando grandes cambios cada pocos meses, pero que necesita mucho control de los adultos modelando cómo se hacen las cosas y tomando decisiones que aún no puede tomar un grupo de niños y niñas que no entienden aún el sentido de Democracia. Pero veo claramente que vamos bien, vamos muy bien, y estamos preparando una tierra buena y plantando unas semillas muy buenas para crecer en libertad en un espacio seguro y que, como dijo Neill, se cría a los niños y niñas en la felicidad, cosa que veo a diario y que las familias nos confirman. Nuestros niños y niñas por la mañana entran corriendo en El Dragón, se levantan en sus casas deseosos/as de ir al cole, y algunas familias incluso se quejan, con alegría, diciendo "¡es que no me deja ni terminar de desayunar!". Efectivamente, son personas felices.
          
       Pues resultó que El Dragón de acuarela se quiso quedar en el aula de Artística de Summerhill; tal vez una parte de mí se quiso quedar para seguir disfrutando y aprendiendo, o tal vez se quedó para asegurar una unión con esta estupenda escuela y su gente. El caso es que el contacto ya está hecho, ElDragón sigue los pasos de la escuela de Neill y piensa volver con pequeños dragoncitos deseosos de conocerlo y quedarse unos días por ahí.

 Thank you very much, Summerhill!!!





domingo, 25 de enero de 2015

Summerhill



    ¡He perdido el miedo a volar! y decir eso después de viajar con Ryanair ¡es mucho decir! (mi curso de 10 días de Vipassana ha tenido muuuuucho que ver).
     Domingo frío de enero, vuelo (sin miedo) a Londres, cojo bus a Ipswich, tren a Saxmundham y taxi a Leiston donde está mi destino, la Escuela-internado Libre de gestión democrática más antigua. Summerhill está en el countryside, a 170 Km. al noreste de Londres, cerca del mar. A día de hoy, cuando va a cumplir casi 100 años de vida, cuenta con 70 niños y niñas de edades entre 7 y 17 años que viven y estudian en un campus precioso.

    Mucha gente vinculada al mundo de la educación ha oído hablar de Summerhill o incluso le han hablado en la Universidad de Magisterio o Pedagogía de aquella escuela que hay en Inglaterra donde los niños y niñas hacen lo que quieren. Pero muy poca gente sabe realmente cómo es. Me sorprende muchísimo que un sitio tan especial, tan revolucionario, tan sanador para las personas, no sea apenas conocido y no se le dedique más tiempo e importancia en las carreras de Educación. ¡Qué pena! ¡Qué error! Así que voy a aprovechar a presentárosla para que la descubráis o conozcáis más sobre ella (los que ya la conocíais) y se entienda la importancia y necesidad de que existan este tipo de espacios.
     
     Summerhill fue fundada en 1921 por A.S. Neill, educador con formación en psicología infantil, muy preocupado por los efectos que sobre los niños y niñas tienen el ejercicio de la autoridad (que genera miedo y ausencia de responsabilidad) y el peso de las represiones (en concreto la sexual). Neill deseaba construir un espacio que sanara a las personas y que evitara que recibieran un trato lleno de juicios y reprimendas.
"Sugiero la palabra curación, ¿pero, qué clase de curación? No quiero que se me cure de mi costumbre de preferir los colores naranja y negro; ni de la costumbre de fumar, ni de mi gusto por una botella de cerveza. Ningún maestro tiene derecho a curar a un niño de hacer ruido con un tambor. La única cura que debe practicarse es la de curar la infelicidad. El niño difícil es el niño infeliz, está en guerra consigo mismo y, en consecuencia, está en guerra con el mundo" Neill.
     Él opinaba que todos los odios, las guerras, los crímenes vienen de la infelicidad y se dedicó a observar y estudiar dónde nace la infelicidad que arruina las vidas humanas y cómo pueden criarse los niños y niñas de manera que no se presente una proporción crecida de esa infelicidad.
"...es la historia de un lugar, Summerhill, donde se cura la infelicidad de los niños y, cosa más importante todavía, donde se cría a los niños en la felicidad". Neill
     Neill pone de manifiesto cómo el ejercicio de la autoridad (empezando por mamá o/y papá) que te dicta qué hacer con tu vida, que te autoriza a hacer o desautoriza, que te juzga y te alaba o te castiga, te aleja de la autonomía y la responsabilidad, ya que haces las cosas para otro. Tu comportamiento depende de las indicaciones de otros y aprendes a actuar para que esos otros estén contentos. Eso te mantiene alejado de ti mismo y te avoca a depender el resto de tu vida de figuras que sigan representando esa autoridad. Además de generar en ti, sin darte apenas cuenta, rabia y odio hacia quiénes han ejercido dicha autoridad.
     Esto puede sonar un poco extremo pero cualquiera que haya rozado la terapia y se haya mirado hacia dentro, sabrá de lo que estoy hablando y entenderá, ahora como adulto, cómo puede afectar nuestra forma de actuar a los niños y niñas con los que convivimos. Ya he hablado antes de estos temas porque precisamente, la intención de las Escuelas Democráticas es que las personas que las forman desarrollen su autonomía y su responsabilidad tomando decisiones y aprendiendo a funcionar como seres libres que eligen qué hacer con su vida, sin seguir forzosamente un patrón que nada tiene que ver con sus inquietudes e intereses.
     Os animo a leer a Neill, su libro sobre su escuela es maravilloso y te hace cuestionarte mucho tus convicciones acerca de la educación. Es de obligada lectura para cualquiera que tenga interés en las Escuelas democráticas, tanto como familia como docente y muy recomendable para cualquiera.



     Ahora es Zoë, la hija de Neill, la que dirige la escuela y no es muy diferente de la que dirigía su padre hace años. 
     En Summerhill los niños y niñas viven y estudian. Están organizados en función de la edad en 5 grupos: San, Cottage, House, Shack y Carriage. Cada grupo tiene un "house parent", el adulto de referencia que les atiende y les cuida en la zona en la que viven y está siempre disponible para lo que necesiten. Los mayores (Shack y Carriage) asumen voluntariamente responsabilidades que tienen que ver con el cuidado y atención hacia los demás, como ejercer de "Bed officers", acompañándoles para irse a dormir y despertándoles por la mañana; de "Ombudsmen", funcionando como mediadores y mediadoras etc. Además hay otras responsabilidades que asumen que tienen que ver con el funcionamiento general de todo, como coordinar comités, trabajar en la cocina o moderar y escribir actas en el School Meeting (Asamblea), que es un trabajo muy serio y difícil para el que hay que estar entrenado/a, etc. 
      Cada grupo tiene unos derechos y unos deberes específicos que varían según la edad y que conocen y deben respetar, como la hora de acostarse, las salidas al pueblo, el uso de la cocina, películas o videojuegos que pueden ver, pertenecer a determinados comités, etc. 


Foto de su web
      Todo en Summerhill funciona sin apenas darte cuenta de todas las piezas que están activas, pero detrás hay un montón de niños, niñas y adultos que ejercen su responsabilidad con respeto hacia toda la comunidad. Si algo falla o alguien tiene quejas, se lleva cada lunes o viernes al School Meeting donde se debate, se decide y se cambia alguna norma, si fuera necesario. Todo el mundo ahí conoce las normas y las tienen a mano, escritas en el "Law Book" que cuelga en un corcho del comedor. Adultos y niños/as son iguales en términos de respetar las normas y en términos de autonomía y responsabilidad (los peques, lógicamente, pueden necesitar más ayuda en determinados momentos) y eso hace que la vida allí sea una delicia, la verdad.


     La educación en Summerhill, como en la mayoría de Escuelas Democráticas, es libre. Cada niño o niña elige qué quiere hacer con su tiempo y qué quiere aprender. Decide cuándo ir a clase y cuándo quedarse jugando. Decide si quiere o no preparar los exámenes para obtener la titulación de Secundaria y seguir estudiando. Decide todo acerca de su formación, de esta manera es protagonista de su vida, de su educación y de sus relaciones sociales. Esa es la única forma de crecer como personas responsables de sí mismas. ¿Cómo esperamos responsabilidad de personas que no han podido ser ellas mismas? Los niños y niñas están hartos/as de escuchar de sus padres y madres "eso no se dice, eso no se toca, eso no se hace, no te subas ahí, no te toques ahí...¡pórtate bien!  y ¡estudia mucho! " 
    ¿Alguien sabe lo que significa "portarse bien"? y ¿Por qué quieren los adultos que su hijo/a estudie mucho? ¿para que sea feliz? ¿para que aprenda, aunque sea a la fuerza porque no le interesa nada lo que le hacen aprender? ¿o porque en el fondo se carga a los niños y niñas con la responsabilidad de quedar bien para que sean los adultos los que queden bien? ¿o porque los adultos proyectan en los hijos/as sus frustraciones de lo que no han podido ser? ¿o porque hacemos lo que hicieron con nosotros y no hacemos nada para cambiarlo? o...tal vez, porque lógicamente creen que si estudian tendrán más posibilidades en el mercado laboral, ya que la sociedad parece que nos transmite eso. Pero muchas personas ya sabemos que la educación exitosa, la que ayuda a crear personas íntegras, capaces, responsables, empáticas, conectadas, responsables, inteligentes y llenas de sed de aprender, son las que se educan en libertad. El problema lo solemos encontrar casi siempre en que es el sistema educativo el que se encarga de matar esas capacidades naturales que tenemos todas la personas al nacer y el daño va siendo mayor conforme vamos creciendo. Pero de esto ya he hablado mucho en otros post y no me voy a repetir.

     Neill dejó muy claro la diferencia entre libertad y libertinaje. En estas escuelas, la libertad es lo importante, la libertad de elección y la libertad de ser uno mismo; y para evitar que se de el libertinaje deben estar los límites muy claros. Por eso las normas y el sistema que se encargue de hacer que se cumplan deben funcionar constantemente.
     Unos límites claros y firmes dan a las personas, y sobretodo a los niños y niñas, seguridad para saber por dónde moverse (es como saber dónde está el suelo, dónde puedo pisar sin caerme). Unos límites poco claros provocan inseguridad, angustia y generan necesidad de control, de ahí que muchos peques adquieran el rol de controladores en sus casas porque papá y mamá no asumen esa responsabilidad.

      Summerhill ha demostrado ser un lugar curativo para las personas que pasan tiempo ahí. Se percibe un bienestar especial y se nota que las relaciones sociales están menos forzadas en general. Esto se nota especialmente entre los adolescentes, entre los cuales no se percibe la tensión ni el malestar típico de esa fase de nuestra vida en la que uno no está muy a gusto en su piel y se rebela contra todo. Es como si realmente no hubieran generado ese odio del que hablaba Neill y fueran gente feliz.

      Hay un esbelto y fuerte testigo de lo que ha ido ocurriendo durante tantos años en este lugar tan especial. Le he preguntado, me he subido a él y he mirado con sus ojos. Sabe mucho pero no me lo ha contado todo.






Continuará...

sábado, 17 de enero de 2015

Glosofobia

      

     Se abre el telón, veo al público que me mira y yo avanzo con cierta seguridad sobre el escenario diciéndome: "vas bien, Carla, no has tropezado, te acuerdas del texto, estás nerviosa, mucho, pero vas a hacerlo muy bien". Me coloco frente al público, un foco me ilumina solo a mí, el silencio que llena la sala está a punto de romperse con mi primera frase "¿Cómo?,el celoso Oberón..." y justo cuando abro la boca...¡horror! mis labios se han quedado pegados a mis encías, se han rizado por encima de mis dientes y casi no puedo hablar. Mi boca está seca como cartón y no puedo juntar los labios y, por lo tanto, no puedo pronunciar muchas consonantes. Me inunda el pánico, me muero de nervios y de vergüenza, no sé si salir corriendo o seguir haciendo el ridículo...

     Era la primera vez que hacía una obra de teatro hace ya unos 12 años. Representaba a Titania, la reina de las hadas de "El sueño de una noche de verano", ni más ni menos, y al final, hice el ridículo durante más de una hora porque no me atreví a salir corriendo y dejar colgados a mis compañeros y compañeras.
    Cada vez que cuento esta anécdota de mi vida como artista, mis amigas se parten y lo recuerdan muertas de risa (¿verdad, Lucía?) pero yo lo pasé fatal, la verdad. 

       Después de aquello, la primera vez que hablé en público colaborando en alguna charla, me pasó lo mismo, menos mal que podía tomarme tiempo para beber e ir más despacio.

      GLOSOFOBIA dicen que se llama (glosa es lengua en latín), es el miedo a hablar en público y de repente, estos días se habla de ello en los medios de comunicación, de sus causas y de cómo remediarlo. 
      Afortunadamente yo ya lo superé, o me acostumbré, y siempre tomo precauciones por si acaso (pastillas para salivar) pero parece que hay mucha gente que lo sufre y hay cursos y técnicas para superar la ansiedad que genera y sacar partido a los nervios que se tienen en lugar de temerlos.

    ¿Y por qué hablo de esto? Porque pienso en los niños y niñas de El Dragón y de las Escuelas Democráticas en las que se hablan las cosas y se realizan asambleas semanales, y estoy convencida de que a ellos y ellas les costará mucho menos expresarse en público. 
     Pienso esto por varias razones: una, porque son personas que reciben muy poco juicio y que van creciendo con mucha seguridad, sin importarles demasiado lo que opinen los demás, así que suelen decir siempre lo que piensan aunque sepan que no va a gustar. Por otro lado, están acostumbradas a hablar ante una audiencia grande de niños, niñas y adultos de distintas edades (en El Dragón al menos ante 38) y, si te pasas gran parte de tu vida haciendo eso (aunque sea ante personas conocidas), es posible que cueste menos luego hablar ante audiencias nuevas.
     En mi colegio, cuando era niña, rara vez hablábamos en público, se hablaba ante las compañeras (cole de monjas, claro) cuando la profe te preguntaba la lección, y siempre había juicio en eso. Cuando escuchaba mi nombre, me echaba ya a temblar, entonces decía la maestra "sal a la pizarra" y ahí ya solo mandaba la suerte y que me preguntara justo la parte que me había estudiado, no lo que yo sabía (eso nunca importaba), sino la que había memorizado, aunque no la entendiera. Y así años y años de educación temblando cada vez que oía mi nombre... Lo peor fue cuando en mi clase coincidimos tres niñas llamadas Carla y cuando la profe decía el nombre, el tembleque se alargaba hasta que decía el apellido...se me hacía eterno.

     Pues eso, que yo no paro de verle ventajas a esto de la Escuela Libre y cada día me sorprendo viendo lo bien que crecen y se educan los dragones y dragonas con los que convivo a diario.

¡Suerte con vuestra GLASOFOBIA!



domingo, 11 de enero de 2015

Los niños no pegan a las niñas

        Estos días he visto en las redes sociales como algunos de mis contactos han compartido un vídeo de esos en los que salen niños haciendo algo que te hace decir "qué monos son" o "aprendamos de los niñ@s ya que están menos contaminad@s" (cosa cierta). Últimamente veo muchos vídeos en los que se hacen "experimentos" con ell@s para mostrar así algún tipo de mensaje a la sociedad. Y creo que algunos son buenísimos, la verdad y me emocionan, pero no es el caso del que quiero comentar hoy.
      El vídeo del que hablo hoy quiere mostrar la reacción de algunos niños cuando se les pide que den una bofetada a una niña. Creo que pretende dar un mensaje de que la violencia de género y el machismo no está presente en las relaciones infantiles. Lo que yo creo es que el vídeo no muestra eso y que además ese mensaje no es cierto.
     Os dejo que lo veáis primero, aunque es posible que ya lo conozcáis ya que es uno de esos que ha recibido miles de visitas en youtube:


¿Qué os ha parecido? 
    Yo tengo que reconocer que no me ha gustado nada y que me parece una "engañifa" con mensaje totalmente contradictorio: "En el mundo de los chicos las chicas no son golpeadas", ésta es la frase, dicha por uno de los niños, con la que se cierra el vídeo a modo de bandera. Mi traducción para esta frase es "EL HOMBRE NO DEBE PEGAR AL SEXO DÉBIL". Alguno de los niños dice no estar a favor de la violencia, cosa que me parecería suficiente y perfecta como mensaje pero el/la que haya realizado este vídeo elige usar ese otro mensaje.
     Han elegido únicamente a niños para realizar el experimento, por lo tanto ya no me sirve como muestra representativa de la infancia porque se ha invisibilizado a la mitad de la población (que tiene mucho que decir, tanto como los chicos).
     Han elegido a una niña, que además es muy mona, rubia, sonriente (bueno, la han elegido con ortodoncia, probablemente para evitar críticas como la que estoy haciendo yo) pero que no dice ni una palabra. Es un objeto para que los niños hagan con ella lo que les indica el adulto realizador del vídeo: caricias, muecas para hacerla reír y por último, pegarla..."Ah! eso NO, NI HABLAR!!! Todo lo demás lo hago (con el objeto que me das), pero abofetearla no...porque es una niña y a las niñas no se les pega" y me pregunto yo ¿Sólo a las niñas?
     Y esto se supone que está demostrando que en el mundo infantil no hay machismo ni sexismo.

    Quiero utilizar las definiciones que hace Nuria Varela en su fantástico libro "Feminismo para principiantes" para aclarar algunos conceptos:
"El machismo es un discurso de la desigualdad. Consiste en la discriminación basada en la creencia de que los hombres son superiores a las mujeres [...] El sexismo se define como el conjunto de todos los métodos empleados en el seno del patriarcado para poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino." 
    Y aprovecho para invitaros a leer este libro, tanto a hombres como a mujeres, para tomar conciencia y luchar por la igualdad, situación en la que TOD@S saldríamos ganando.

     Probablemente más de un@ me haya tachado ya de feminista y debo decir que ¡a mucha honra! y que toda mujer y todo hombre que entienda qué es el feminismo, también se autoproclamaría feminista. El feminismo no busca la superioridad de la mujer con respecto al hombre, ni siquiera pretende que hombres y mujeres seamos iguales, cuando es un hecho que no lo somos, simplemente busca la igualdad desde la justicia, es decir en cuanto a derechos y deberes, y lucha para que el simple hecho de haber nacido mujer no sea un factor de riesgo. Si os entran ganas de profundizar más, leed el libro, es una joya.

    Es cierto que l@s niñ@s están menos contaminados por los prejuicios sociales y son muy auténticos y naturales pero l@s niñ@s se construyen por lo que viven en sus casas sobretodo y, a día de hoy, es muy difícil que nuestros actos no estén teñidos de ese machismo y sexismo en el que nos hemos criado. Muchas mujeres somos machistas (aunque nos cueste identificarlo y asumirlo) porque así hemos sido educadas, y en las relaciones nos colocamos en lugares que refuerzan la superioridad masculina. 

      Cada cual, a nivel personal, puede hacer lo que quiera con esta información pero para todas las personas que trabajamos y convivimos con niñas y niños es una necesidad y una obligación que estemos atentas a nuestra actitud y a los mensajes que transmitimos. Y además, es realmente importante que los mensajes no sean contradictorios.

      Este vídeo me ha dejado realmente preocupada porque está muy lejos de mostrar igualdad social entre géneros, porque refuerza la idea de que el sexo femenino es el sexo débil, porque es profundamente machista y a pesar de esto, un montón de personas lo han valorado como algo precioso, maravilloso y como herramienta que lucha contra la violencia hacia las mujeres.

     Queridas personas que me leéis: mi intención con esta crítica no es juzgar a nadie (bueno, tal vez un poco a quien realizó el vídeo sí, por confundir con su mensaje) pero sí hacer saltar una alarma que os lleve a cuestionaros lo que pensáis y el por qué hacéis y decís ciertas cosas a los niños y niñas que os rodean; y también que os lleve a decidir qué acciones elegís realizar para contribuir a un cambio hacia una verdadera igualdad. A mí, lo mío me cuesta a nivel personal (hay ciertas huellas que son difíciles de limar después de una educación patriarcal) pero a nivel profesional procuro estar muy atenta y tratar a niños y a niñas con absoluta igualdad social.


 Chicos o chicas junt@s





domingo, 7 de diciembre de 2014

Vuelvo a "Yover"


       Esta semana he cumplido un año más, he cogido un catarro que me ha dejado en cama unos días y me he encontrado con un vídeo que quiero comentar. Tal vez todo esto ha hecho que me entren ganas de sentarme a teclear.
       Hace mucho mucho que no escribo en mi blog. No por falta de ganas ni por falta de anécdotas para contar, sino por falta de tiempo para sentarme y dedicar a mis artículos el tiempo que me gusta dedicarles. El Dragón, la Escuela Libre y Democrática en la que comencé hace ya más de un año sigue volando con un montón de niños y niñas que crecen cada día en libertad, desarrollando su autonomía y responsabilidad de forma natural; simplemente observando y aprendiendo de la realidad, de sus experiencias diarias, de sus retos, de sus preguntas, de sus conflictos, de los libros, de los juegos, de sus enfados, de los adultos, de los animales, de escucharse a sí mismos/as y de ser escuchados/as y acompañados por adultos que les quieren, les ayudan y les respetan. 
       Y yo sigo volando y creciendo cada día con El Dragón porque estar en un proyecto como éste requiere de mucha coherencia y sinceridad con una misma. El Dragón no es mi trabajo, se ha convertido en una forma de vida porque la persona que va ahí de lunes a viernes sigue siendo la misma que hace planes con su gente el resto del tiempo, y una no puede ponerse y quitarse una careta de escucha activa, comprensión, respeto y humildad en función del lugar en el que le toque estar. Es un camino a veces difícil, no lo voy a negar, pero merece la pena porque siempre salgo ganando. Siento que este proyecto me hace fuerte y me hace mejor persona (si algún día encuentro el tiempo suficiente para contaros mi evolución personal y emocional, entonces será el momento de escribir un libro).

      Algunas personas me habéis pedido que siga escribiendo para contar cosas de El Dragón, de cómo es el día a día y cómo funcionamos ahí. Intentaré hacerlo en artículos futuros pero hoy me ha inspirado un vídeo que he visto y del que quiero hacer un pequeño análisis.

      Nunca he entendido a las personas que cuelgan vídeos de sus hijos/as haciendo "cosas" para que gente desconocida lo vea, supongo que desean compartir algo gracioso o algo impresionante que saben hacer los peques pero siempre me pregunto si no habrá un cierto toque irrespetuoso hacia los protagonistas del vídeo. No lo sé, igual es cosa mía.
    Antes de seguir leyendo, os invito a ver el vídeo de unos niños encantadores que han jugado con pintura, han pintado sus caras y han montado un buen lío según opina el padre. Se llama "Niños pillados con la cara pintada"




     Podríamos decir que el vídeo es encantador, que los niños son una ricura y que el padre hace todo lo posible para educar correctamente a sus hijos pero no cuelgo el vídeo para eso. No es mi intención juzgar a este padre que seguramente hace lo que cree que es lo mejor para la educación de sus hijos pero ya que ha decidido colgarlo y mostrarlo, aprovecho para opinar sobre varias cositas que siento que podrían hacerse de otro modo. No conozco a esta familia de nada, si la conociera jamás usaría el vídeo así que tomadlo como si se tratara de un fragmento de una peli dónde intentamos aprender sobre educación. 

   A algun@s os parecerá algo exagerada mi crítica. No espero que todo el mundo lo entienda ni que estéis de acuerdo con mi punto de vista pero, como siempre, os invito a cuestionaros el por qué hacéis y decís las cosas que decís a los niños y niñas con los que vivís, trabajáis u os cruzáis. 

    Estos dos niños que vemos en el vídeo son muy pequeños y necesitan jugar, así es como van conociendo el mundo. Ya hablé en un artículo sobre "La importancia del juego" hace tiempo. Jugar es lo más serio que pueden hacer los niños y niñas y hay que respetárselo, eso sí, con unas normas bien claras que ellos/as también deben aprender a respetar (que aprendan a hacerlo es responsabilidad de los adultos). Cuando esas normas no se cumplen, entonces tiene que haber consecuencias lógicas, relacionadas con el hecho y que se ajusten a la edad y capacidad de los implicados, en este caso la de estos dos hermanos. 
    Para un adulto, encontrarse con la situación que se encuentra este padre, puede ser desesperante, y si ocurre justo antes de ir a dormir, la cosa se triplica pero el hecho es que, si miramos con ojos didácticos, estos dos se han buscado la vida para construirse una escalera con bloques y coger lo que más deseaban en ese momento y se lo han pasado en grande. En ese rato han sido amigos, hermanos, compañeros de faena, constructores, maquilladores, etc..y todo lo que el juego les haya permitido tirar de su imaginación. Por lo tanto, el mensaje que se les dé nunca debería ser "habéis hecho algo MALO", nunca. Se les puede transmitir que han hecho algo que a ti no te gusta y que han ensuciado cosas que son tuyas y que cuesta mucho limpiar, o que han gastado una pintura que cuesta dinero o que era para otra cosa y que te gustaría que te pidieran permiso para usarla. Pero sobretodo habría que decirles que ya que son autónomos para decidir hacer lo que han hecho, ahora deben ser responsables y arreglar el "desastre" recogiendo y limpiando  lo que han ensuciado (necesitarán mucha ayuda porque son muy pequeños pero deben ayudar a limpiar suelo, muebles, sus caras, poner lavadoras, etc...). Lo que de verdad necesitarían estos dos es tener algún momento y un espacio adecuado en el que pudieran jugar con pintura todo lo que quisieran. Al estar permitido, tal vez no lo harían a escondidas y al estar controlado, solo mancharían lo que está permitido.

      El padre les pregunta que si debe castigarles o dejarles sin zumo, tal vez. Ninguna de las dos opciones está relacionada con el hecho en sí, salvo que el tiempo que necesiten para limpiarlo todo, sea tal que no tengan tiempo para tomar el zumo, para ver una peli o para hacer otra cosa, en cuyo caso tendría más sentido. Un castigo aleatorio, separado del hecho en sí no tiene ningún efecto positivo en l@s niñ@s (entendiendo por positivo algo que les haga entender, ser consecuentes y responsables). El castigo sale de la impotencia del adulto para arreglar la situación, o muchas veces de su propio enfado pero el hecho es que al decir "te quedas sin zumo" está diciendo "te fastidias", y recibir eso de tu padre hace daño, mucho daño y genera rabia y agresividad (rabia y agresividad que en ese caso le corresponden a un adulto que no las sabe gestionar y que actúa desde la autoridad que tiene el poder). 
     ¿Entendéis que aunque el adulto no esté enfadado al decirlo, el mensaje en sí de "te fastidias" ya lleva implícita cierta agresividad aunque solo sea por el lugar de poder desde el que se dice? Y aunque en el adulto no haya tal agresividad, desde luego el efecto que genera sí va cargado de tal emoción. Pensad en vuestra infancia y adolescencia.
      Dejar a los hermanitos sin zumo es quitarles algo que les hace bien, supongo, y algo que además parece que les gusta mucho por lo tanto no tiene sentido quitarles eso porque han llenado todo de pintura. "Como habéis hecho algo que me enfada mucho, ahora os quedáis sin algo sano para vuestro cuerpo que os ayuda a crecer mejor".

    Otro tema sobre el que os animo a reflexionar es el siguiente:
    Los hermanos y hermanas mayores de la familia siempre se quejan del papel que les ha tocado desempeñar con el resto de hermanos, y en parte tienen razón. Un niño o niña está tan feliz con su familia y de repente nace otro ser con el que tiene que compartirlo TODO y se espera de él que le cuide, le quiera y hasta le eduque. ¡Vaya carga! Los hijos e hijas son de los padres y madres, y son ést@s quienes los deben cuidar. En casa debe de haber unas normas que regulen la convivencia entre hermanas/os pero hay que tener mucho cuidado con esperar que alguien sienta a la fuerza algo que no siente (si un niño no quiere a su hermanita, hay que respetar sus sentimientos y dejar claro simplemente que no puede hacerla daño pero no hacerle sentir mal por no tener sentimientos de amor hacia ella...ya llegarán).
    Cuando el papá del vídeo pregunta "¿Por qué no dijiste nada? ¿Quién es el hermano mayor?" casi se puede escuchar el desgarro del pequeño al haber defraudado a su papi por algo que ni siquiera es responsabilidad suya (mirad su carita, su gesto y el pequeño suspiro a continuación). Eso puede hacer muchísimo daño al niño y sobretodo puede generar mucha rabia y odio hacia el hermano y hacia el padre (rabia y odio que quedará reprimida porque no tendrá la libertad de expresarla)
   Querida mamá y querido papá,  
Si has elegido la responsabilidad de tener un hijo o una hija, por favor, edúcalo tú u otro adulto en tu lugar, no cargues con esa responsabilidad a un menor. A los niños les toca ser niños, a los mayores les toca ser mayores, y cada uno en su lugar puede desarrollar su grado de responsabilidad.

    El  momento crucial para mí en este vídeo es en el minuto 2:28, cuando el padre se ríe (pues la situación es muy cómica vista con ojos adultos) y el niño le pregunta con mucha seriedad "What is funny?", exactamente la tercera vez, cuando el pequeño se lo pregunta harto de la risa incomprensible de su papá y parece que empieza él a estar enfadado (con razón, diría yo). 
    Los adultos tenemos la costumbre de reírnos de todo lo que hacen los niñ@s pequeñ@s, incluidos los momentos que son de gran seriedad para ell@s. Les miramos como cachorritos que hacen monerías, y el mensaje que les llega de nuestra parte es "no te estoy tomando en serio". Es verdad que son una delicia, es verdad que hacen y dicen cosas que te los comerías (¡yo, la primera! y a estos del vídeo me los comía hasta con pintura puesta. Ya hablé del artículo de Martín Garzo sobre las madres Ogresas en mi artículo "Cómo se escribe la "ja") y es verdad que te hacen partirte de risa, pero el por qué nos pasa eso, ellos no lo entienden y además les ofende profundamente. Así que os pido desde aquí que estemos atentos y atentas a lo que hacemos y decimos delante de ell@s porque no son payasos de circo que estén ahí actuando para nosotros, son personas que están creciendo y aprendiendo de nosotros y que esperan ser tomadas en serio y guiadas para convertirse en personas autónomas y responsables. (Tod@s podemos aguantar la risa o darnos la vuelta y disimular si sabemos que eso evita confundir a un niño o niña)

    He visto el vídeo varias veces y acabo sufriendo por esos dos peques que ni siquiera saben qué deben contestar a las preguntas para no ser juzgados de "malos" y para no desatar la ira de papá. Están confundidos, ni siquiera tienen claro qué es lo que han hecho bien o mal. Parece un momento muy serio ya que se han metido en "un buen lío" y papi amenaza con castigarles, parece muy enfadado y sin embargo se ríe a veces y eso confunde aún más. 
    Hay que explicar a los niños y niñas lo que esperamos de ellos cuando se les dice "pórtate bien" porque ese "bien" es algo tan abstracto, tan poco concreto que genera mucha inquietud. Sin embargo entienden perfectamente instrucciones claras acerca de cómo esperamos que sea su comportamiento.

     No nos damos cuenta de cómo jugamos con mucha frecuencia con las emociones de l@s niñ@s, solo para no perder el poder y el control sobre ell@s porque si les dejamos que tengan el control y sean responsables de su vida...¿Qué pasaría?




martes, 10 de diciembre de 2013

¡El rosa no es de niñas!


     
    Navidades, Papá Noel, Reyes Magos y cualquier excusa que encuentran abuelas, tíos y familiares para hacer regalos, son las razones que llenan a muchos niños y niñas de juguetes, algunos útiles y maravillosos, otros no tanto...
     Por eso quiero aprovechar para invitaros a la reflexión sobre qué regalar y cómo orientar a amig@s y familiares, desde una perspectiva de género que contempla la no diferenciación de juegos de niñas y juegos de niños, a pesar de que todo lo que nos rodea en los medios de comunicación, en las tiendas y en la sociedad está claramente diferenciado y juzga y "castiga" al niño que elige la muñeca o la bici rosa y a la niña que quiere los guantes de boxeo o la caja de herramientas. 

     Muchas personas estamos muy interesadas en romper con los prejuicios y con la gran diferencia que vemos entre niños y niñas, y nos sorprende que las niñas se interesen poco por la construcción y los juegos de guerra, y que los niños se ofendan cuando se les pregunta si les gusta Hello Kitty. He visto que la gran diferencia de género que existe en nuestra sociedad está tan metida en cada uno/a de nosotros/as y condiciona tanto las decisiones de cada niña y cada niño, que no pueden crecer en libertad ya que están rodeados/as de mensajes y de juicios que les recuerdan que deben ser fieles al género que les ha tocado; y son muy pocos/as los/as que se salen de lo esperado y con orgullo reconocen lo que les gusta sin miedo a lo que piensen otros/as.

     Soy una férrea defensora de hacer visible al género femenino en el lenguaje y por eso lo hago cuando escribo, no tengo nada en contra del género masculino ¡cuidado! que enseguida se habla de feminismo como si se fuera en contra de lo masculino y no es así. Podría entrar en un largo speech sobre el daño que ha hecho y hace a mujeres y a hombres la diferenciación tan marcada de géneros y la necesidad, impuesta por la sociedad, de ser completamente niña (haciendo cosas de niña y vistiendo como una niña) o completamente niño; como si no existieran los grises, como si no se pudiera simplemente SER. Pero no lo voy a hacer y os voy a dejar una charla TED emocionante que lo explica mucho mejor que yo titulada "50 sombras de gay". Pero sí voy a entrar en remarcar la importancia de ir acabando con esa diferencia desde la infancia porque si no, queda en las células o en algún sitio de la memoria al que es muy difícil llegar, y nos condiciona para toda la vida.

     Una pareja amiga mía dice que para acabar con esa diferencia hay que sacar todo el armamento ya, porque es tan fuerte la influencia nociva que recibimos y que no podemos controlar, que nuestra compensación tiene que ser mucho más potente. Me refiero con nocivo a todo lo que llega ya diferenciado:
 - Los anuncios de televisión donde las mamás limpian y cuidan a los bebés, y los papás hacen bricolaje y conducen cochazos. 
 - Las revistas de venta de juguetes que pintan unas páginas de rosa y otras de azul. 
 - Los trabajos profesionales que aún a día de hoy son diferentes para mujeres (cuidado de niñ@s o ancianos, relacionados con cosmética, moda, etc...) y para hombres (de fuerza, inteligencia, directivos, etc...). 
 - Los anuncios en revistas donde la mujer enseña medio cuerpo desnudo y muestra su capacidad de seducción para gustar al hombre, y donde el hombre anuncia relojes, coches y cómo la mujer está a su servicio (esto era más evidente hace años pero paraos a observar con esta información a ver qué detectáis.). 
 - Los cuentos y películas Disney que muestran mujeres delgadas (estúpidas casi todas) que esperan al hombre que llegue para salvarles la vida, y príncipes que montan a caballo, luchan y se juegan la vida para salvar a la "estúpida". 
 - Y las propias aulas de colegio donde se siente un algo que permite que los niños sean los gamberros, traviesos y los agresivos que pegan (se les castiga por ello pero se puede esperar eso de ellos), poco cuidadosos y brutos, y las niñas son las que se portan bien y las que no tienen derecho a hacer trastadas porque...no se espera jamás eso de ellas. Y todo eso se les recuerda a diario con comentarios y mensajes del tipo "no me lo esperaba de ti", "las niñas son tranquilas", "eres una machota como los niños", y mil etcéteras que os invito a ir descubriendo en vuestro día a día. (Confieso que cuando empecé a ser consciente de este tema, yo observé que pedía ayuda a los niños para mover muebles pesados y a las niñas para decorar la pizarra, por ejemplo.)

     Y ¿Cómo podemos compensar con todo el armamento? Pues siendo muy conscientes del mensaje que damos a los niños y niñas con cada cosa que decimos, para ir adaptando nuestro lenguaje y nuestras acciones a una nueva forma más respetuosa que no lleve juicios implícitos. Al ser conscientes y entender esto con la cabeza y con la emoción, empezaremos a reconocer qué cosas cambiar. Yo no digo que los niños y niñas no puedan ver una peli Disney ni que no puedan ir al centro comercial ¡ni mucho menos! porque si el mensaje que reciben la mayor parte del tiempo no está limitándoles en su género, entonces crecerán siendo más libres. 

     Otra manera de compensar es hablarlo tranquilamente con l@s niñ@s, animándoles a expresarse e intentar desactivar convicciones que tengan grabadas, como eso de que "el rosa es de chicas" o "el fútbol para chicos" (claro, si es que, cuando se paraliza medio país y se sientan millones de personas para ver los partidos, sólo vemos a hombres jugar. El mensaje queda clarísimo: "mola ser futbolista, se gana una pasta y te ligas a las modelos pero...si eres chica...¡ayyyy, lo sentimos!" (espero que entendáis la ironía y nadie se sienta ofendid@ ¿eh?)

    En espacios donde conviven niñas y niños hay que dedicar mucho tiempo a trabajar sobre esto e intervenir siempre que se realicen comentarios sexistas. El problema es que en muchas ocasiones, tenemos al "enemigo en clase" y es el/la docente quien recuerda constantemente cómo hay que comportarse según el género que te corresponda, y quien no deja y juzga, por ejemplo, que un niño juegue a "las mamás", se disfrace de princesa o que una niña exprese su enfado pegando.


    Una de las acciones que más marca la diferencia es todo lo que ocurre desde el nacimiento (incluso durante el embarazo cuando ya se conoce el sexo y se fantasea con cómo será ese niño o esa niña por el hecho de ser niño o niña): se elige un color diferente de ropita, se le acercan juguetes distintos y en ocasiones, hasta la forma de hablarles es diferente (aquí una muestra con un experimento buenísimo: La mente en pañales). Yo no digo que los niños y niñas no sean diferentes pero lo que sí siento es que debemos dejar que salga de ell@s lo que realmente sean, y que vayan eligiendo según sus intereses sin avasallarles nada más nacer con un montón de información y mensajes que les condicionan para toda su vida. 

     Sé que much@s de vosotr@s no estaréis de acuerdo conmigo porque pensaréis que a un niño hay que educarle como tal y a una niña también, y tal vez estéis en lo cierto, pero a mi parecer solo en una parte, y es la parte que les diferencia objetivamente: uno tiene pene y testículos, y otra vulva, pero ni el pene es azul ni la vulva rosa así que no creo que haga falta marcarles tanto el camino por el que deben caminar ¿no?. Tener ciertas diferencias genéticas lleva a tener diferencias a otros niveles pero yo insisto en no decidir la cantidad de masculino que se debe ser por tener pene ni la cantidad de femenino por tener vulva, sino que dejemos que cada cual construya su identidad sin presiones externas ¿me explico? 

    Pero lo que a mí me ocupaba hoy eran eso, los juguetes y los objetos que decidimos regalar a los niños y niñas que tenemos cerca. Os animo a pensar en qué puede necesitar la personita en cuestión o cuáles son sus gustos y entonces, actuar. Pero si no lo sabemos o si es aún un bebé sin preferencias aparentes, entonces os animo a elegir teniendo en cuenta todo lo que os acabo de contar, y que compréis juguetes "unisex" (en realidad todos lo son pero nosotr@s les atribuimos el género y eso es lo que debemos cambiar) y los regaléis indistintamente a la niña y al niño. Esto les ofrece un mundo de libertad más real, donde puedan jugar sin juicios porque el juego, con juicio, no creo que se disfrute igual.

    Yo os voy a confesar mis regalos favoritos: los manufacturados con amor, los que regalan actividades conjuntas (hacer una tarta, ir al cine o a pasear) o... simplemente tiempo, tiempo para estar junt@s (regala a tu hija, a sobrina o a tu nieto tiempo para hacer algo junt@s y ¡verás qué alegría!) y tiempo para disfrutar, sin condiciones, sin peros, tiempo de libertad, tiempo de jugar que es el mejor, como dice Mª Elena Walsh en su canción de "La marcha de Osías" que os invito a escuchar aquí.

Osías el Osito en mameluco 
paseaba por la calle Chacabuco 
mirando las vidrieras de reojo 
sin alcancía pero con antojo. 
Por fin se decidió y en un bazar 
todo esto y mucho más quiso comprar. 
Quiero tiempo pero tiempo no apurado, 
tiempo de jugar que es el mejor. 
Por favor, me lo da suelto 
y no enjaulado adentro de un despertador. 
Quiero un río con catorce pececitos 
y un jardín sin guardia y sin ladrón. 
También quiero para cuando este solito 
un poco de conversación. 
Quiero cuentos, historietas y novelas 
pero no las que andan a botón. 
Yo las quiero de la mano 
de una abuela que me las lea en camisón. 
Quiero todo lo que guardan los espejos 
y una flor adentro de un raviol 
y también una galera con conejos 
y una pelota que haga gol.




sábado, 16 de noviembre de 2013

PARA JUGAR Y DISFRUTAR



     Inspirada por el Blog de mi antiguo colegio, y aprovechándome de todo el esfuerzo que hizo Marga eligiendo actividades online muy interesantes, he querido poner una sección de enlaces llamada "Para jugar y disfrutar" (están en la columna de la derecha ¡mira!). En ellos podéis encontrar, de momento, actividades relacionadas con el arte, la ciencia, la música y la Unión Europea. Algunas están en español y otras en inglés, algunas son para niños y niñas de cualquier edad, otras para los niños y niñas más mayores de la casa, y todas para que los adultos disfrutéis como niñ@s.
    Encuentro que son actividades interesantes, atractivas, didácticas y muchas, de una gran belleza, con las que podéis dejar a los niños y niñas jugar en ese ratito en que se les deja utilizar el ordenador. Mejor ofrecerles actividades conocidas que dejarles buscar en la red, ¿no creéis?. Instala Adblock en tu ordenador y se bloquearán todos los pop-ups y la publicidad para que no haya distracciones mientras juegan.
   Todas las actividades están revisadas por mí y elegidas a propósito. Admito sugerencias e iré añadiendo enlaces nuevos poco a poco.
      Hala, pues eso, ¡a jugar y a disfrutar!