jueves, 27 de septiembre de 2012

Y tú, ¿qué eliges?


No sé si es un buen día para escribir hoy. Me siento realmente afectada por lo que está ocurriendo en España, en Madrid, donde no puedo estar ahora con mis amigos y amigas que salen a la calle a exigir responsabilidad, transparencia, justicia, respeto... Valores que no se deberían pedir a alguien en cuyas manos está el presente y el futuro de la sociedad, porque se da por supuesto que esto va, al menos, en el cargo y en el sueldo.
   Me hace gracia que muchas de las personas que están gobernando, y otras que apoyan medidas drásticas dañinas para gran parte de la sociedad, son las que hacen ciertos comentarios sobre la situación de la educación como: "nosotros éramos 40 en una clase y mira qué bien estoy, no tengo ningún trauma" o "si yo llegaba a casa diciendo que el maestro me había pegado, me daban otra torta y me decían que me lo habría merecido". Hay generaciones que no tienen la culpa de haber recibido cierta educación pero igual es un buen momento para observar y estudiar los resultados obtenidos. No tengo ninguna duda de que hay mucha gente inteligente con una cantidad de conocimientos en distintas materias y con varias carreras en su curriculum pero...¿Qué hay de lo demás? ¿Qué pasa cuando vives tu infancia y adolescencia sin poder abrir la boca y opinar sobre temas que de verdad te importan? ¿Qué pasa cuando la autoridad a tu alrededor ejerce tanta presión sobre ti que lo que sientes es miedo en lugar de seguridad? ¿Qué pasa cuando otorgas a otros tanto poder sobre ti que te paralizas? ¿Qué pasa cuando no puedes elegir y tienes que seguir la corriente porque el sistema te lleva? y ¿Qué pasa cuando el más fuerte tiene el poder porque es el que más daño puede hacer o cuando tu miedo no te permite identificar que sientes miedo? y ¿qué le ocurre a un niño que pide ayuda a un adulto porque se está sintiendo mal y no se le toma en serio?
     Yo no tengo las respuestas a estas preguntas, pero esta situación se sigue dando en las escuelas e institutos. Estamos tan concentrados en que memoricen los contenidos del libro de texto y estamos los docentes tan poco preparados para trabajar las cosas verdaderamente importantes (al menos para mí), que solo nos queda nuestra autoridad y el "haz esto porque yo lo digo", "contesta sólo cuando te pregunte", "pide permiso" y, por supuesto "no me faltes el respeto".
     Hay muchas cosas funcionando de cierta manera, simplemente porque siempre han funcionado así y parece que son incambiables. El sistema educativo necesita a gente comprometida, respetuosa e interesada en hacer una buena revisión. Yo no digo que el cambio tenga que ser radical ni que tenga que tender a una escuela como la que estoy visitando ahora, pero hay que fijarse en modelos que tengan otras cosas en cuenta.
     No sé aún si Sudbury Valley es el mejor sistema, estoy aquí para profundizar y quiero visitar otros centros para empaparme de ello. En mi blog estoy hablando de este colegio con pasión porque estoy aquí, observándolo de cerca, hablando con los estudiantes y las familias y, por supuesto porque se acerca mucho a la idea de educación que a mí me gustaría ofrecer a los niños y niñas.

     En esta escuela hay adolescentes que me han contado cómo han sufrido en otro colegio porque los compañeros se reían de ellos, les acosaban y tenían mucho miedo. Alguna ha llegado después de una depresión infantil y otros llegan medicados por diagnóstico de TDAH. Todos han sido escuchados por sus familias y han venido aquí donde dicen poder ser ellos mismos: "aquí la gente es buena y me trata bien", "nadie me juzga ni me llama fea, no importa cómo vaya vestida ni cómo sea yo","siempre hacía pellas. Yo quería aprender, de verdad, pero no así. Aquí aprendo más", "puedo ser yo mismo y he recuperado las ganas de vivir", "después de un mes aquí me han reducido la medicación al mínimo", "nos hemos cambiado de casa para estar cerca del cole y que yo pueda venir".
    También hay casos de niños que llegan porque sus familias eligen esto. Hay un niño deportista que practica a diario por las tardes y, como no tenía tiempo libre entre el cole y el entrenamiento, su familia eligió cambiarle de cole para que pudiera disfrutar más, en lugar de cambiarle el deporte. Sorprendente, ¿no? Pues este niño se está preparando para los exámenes de Primaria y estudia él solo y cuando quiere, con sus libros de matemáticas y lengua. Si tiene alguna duda, pregunta a un adulto (la última duda que tuvo, resultó ser una errata del libro de texto). También hay niños y niñas que llegaron con 5 años y ahora, con 12  hacen todo que hace cualquiera de esa edad pero además, lo hacen felices.

     Daniel Greenberg, en el libro "Reflections on the Sudbury School Concept", explica algunas de las características de la mayoría de los estudiantes que se gradúan en uno de estos centros. Dice que son gente buena, decente, honrada, abierta y amigable, con la que se puede conversar. Son buenos amigos y amigas y se relacionan con personas de todas las edades. Son gente generosa y extremadamente leal. Comparten sus emociones y tienen mucha empatía. Saben cómo relacionarse con la gente y buscarse un lugar en cada situación, respetando las normas. Saben adaptarse muy bien. Aman la vida. Se conocen muy bien a sí mismos y tienen mucha autoestima. Son personas imaginativas, éticas y tolerantes que continúan aprendiendo toda la vida.
    Pero hay una característica que me parece especialmente importante y necesaria y es que son personas que saben elegir, saben tomar decisiones porque han ido eligiendo cada paso, y eso te hace fuerte.  Elegir te ayuda a posicionarte, a saber qué quieres en la vida y a no conformarte con lo que te venga impuesto.

    Yo elijo seguir luchando por una educación de calidad que sea apoyada y elogiada por los gobernantes, que ofrezca diversidad educativa para que cada cual elija, y de la que puedan disfrutar, de forma gratuita, todos los niños y niñas. Queda un gran camino por andar. ¿Quién se apunta?



TDAH: trastorno por déficit de atención e hiperactividad.  

2 comentarios:

Bernardo dijo...

¡Hola Carla¡
Voy a ir disfrutando de tus visitas,gracias por compartir todo esto. Hablar es un acto, por eso nos determina tanto lo que nos dijeron.Cada uno a su manera tiene sus posibilidades, esas que nos bloquea el sistema educativo tradicional...
Mi experiencia para cambiar yo y no transmitir a mis hijos muchas de mis propias "taras" consiste primero en aceptar que algo pasa, escogí el psicoanálisis como la terapia más eficaz para liberarme de tantas determinaciones, órdenes y formas de disfrutar que no me favorecían, para descubrir día a día ese deseo que 25 años de educación tradicional eclipsaron, para descubrir mis causas y por qués, no los que ya se sino los que desconocía que ejecutaba. Lo que interesa es en qué participamos cada uno sin saberlo en todo esto, cotidianamente, es duro y apasionante pero funciona.
Quiero compartir este crítico y distinto discurso sobre la Hiperactividad:

http://www.uakix.com/tv/media/ninos-hiperactivos-o-ninos-del-cambio


Seguiré leyéndote,compartiendo y difundiendo, un fuerte abrazo.
Bernardo Mateu

Carla Martín Serrano de Pablo dijo...
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